sábado, 13 de junio de 2015

"No te lo vas a creer" de Sophie Kinsella


Te pongo en situación. Uno de esos días jodidos, jodidos, en los que todo parece salir mal. En los que todo sale mal. Te duele la espalda. Los zapatos te molestan justo en el dedo pequeño del pie izquierdo. Tienes que hacer varias compras y vas mal de tiempo. A la hora de salir del trabajo te surge un imprevisto que te retrasa aún más. Una de tus mejores amigas se ha cogido un cabreo del quince no sabes por qué y tampoco te lo dirá fácilmente. Hace mal tiempo. El verano anticipado de que disfrutabas se ha esfumado y, en su lugar, hay una especie de neblina absurda que te obliga a llevar otra vez cazadora vaquera...y con sandalias. El chico que te gusta (el hombre que te encanta) no te hace ni caso. Está en uno de esos impasses en los que ni frío ni calor. Ya no sabes si odiarlo para siempre o ponerle velas a San Antonio. ¿Más? 

En uno de esos momentos pasas por delante de una librería y tienes una inspiración. Oh, sí, hoy leeré un libro. Me dejaré de vagabundear por las redes buscando problemas y me centraré en la lectura. Leer es un ejercicio solitario en el que no puede haber disputas ni bloqueos. Solamente yo. Para mí misma. En mi cómodo sofá azul marino de piel, con mi bonito cojín beige y ocre para apoyar el libro y con una copa de cerveza O.O para ayudar la lectura. Quizá también me tome una tapita de jamón, aunque con cuidado de no manchar el libro, porque el jamón, cuando es bueno, bueno, ya se sabe, chorrea. Y unos picos de esos de Morón, el del paquete gris, que están crujientes, y unas aceitunitas verdiales, que ahora ya quedan pocas...

Buscaré un libro para leer, un libro para evadirme, nada de filosofía, ni de política, ni de clásicos, ni de sesudas obras maestras. Un libro "normal", de esos que hablan de gente normal y en los que pasan cosas normales. A ver. La librería ofrece poco género ahora mismo. Novela histórica por un tubo, eso que no falte. Y autoayuda, joder con la autoayuda y el coaching. Pues, anda que los libros crepusculares de los jóvenes, todos llenos de fantasmas y brujas. Bastantes brujas me encuentro cada día en la vida real. Una portada de colores te atrae. Un título simpático: "No te lo vas a creer". Vale, empezamos bien, con escepticismo. Y la autora, su nombre no te dice nada: Sophie Kinsella. Hojeas el contenido y miras la contraportada. Emma Corrigan, ayudante de marketing. Un jefe muy especial. Un vuelo en avión. Incontinencia verbal. Dónde está el punto G. ¿Talla 42? ¿Te mola ponerte tanga?

Llegas a casa con el libro, sin saber muy bien por qué lo has comprado. Era barato, eso sí, aunque luego verás que, incluso, podías haberlo descargado gratis de Internet. Ya no tiene remedio. Te sientas, respiras, te acomodas, lo abres. 27, 45, 67, 89, 140, 210, 265, 283. Ufff. Lo he acabado. He acabado el libro. Y, mientras lo leía, no me he acordado del trabajo, ni de los líos de papeles, ni del dinero, ni de Hacienda, ni del tipo que no me hace ni puto caso, ni de la amiga que se queja de todo, ni de...nada, ni siquiera del jamón que no me he comido, ni de las aceitunas que engordan. 

Dos horas del tirón. Un descanso mental inenarrable. No hace falta psicólogo. Ni beberse un gin tónic en copa de balón. Ni hacer yoga. Ni tomarse un tranqui....No hace faltan nada más que abrir sus páginas y comenzar a leer. ¿Esto es un libro malo? Y a mí qué me cuentas. Me da igual. No es "Macbeth" pero yo tampoco soy Edna Purviance....

Reseña:

"No te lo vas a creer" Sophie Kinsella. 2008. Salamandra. 

Sophie Kinsella es el pseudónimo de la escritora británica Madeleine Wickham, pseudónimo que utiliza para escribir las novelas de la serie Shopaholic (Loca por las compras, Loca por las compras en Manhattan, Loca por las compras prepara su boda, etc.). Nacida  el 12 de diciembre de 1969 en Londres, se educó en el Instituto Putney y se licenció en Filosofía y Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Oxford, ejerciendo como docente y periodista financiera antes de dedicarse a la escritura y al piano. Se casó con el director de colegio Henry Wickham, con quien tiene tres hijos. Escribió su primera novela, The Tennis Party, con sólo 24 años, y desde entonces se ha convertido en un éxito de ventas tanto con las novelas escritas bajo pseudónimo como las que publica con su nombre real. Es una de las máximas exponentes del género conocido como “chick-lit”, dirigido a mujeres trabajadoras de entre 20 y 30 años. (Lecturalia, web)

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