lunes, 17 de noviembre de 2014

Cuentos para mi niño: El ratón Fiti

Cuando mi hijo era chiquito yo le escribía cuentos. En unos cuadernillos de cuadros que confeccionaba y cosía le contaba historias simpáticas de animales y personajes curiosos. Las cosas que a los niños les gustan. A mi hijo le gustaban y le gustan todavía los tebeos de Mortadelo, las historias de Tintín, los Astérix y otros cómics. Seguramente todo empezó con esos cuentos escritos a mano por mí y que ahora transcribo:

El ratón Fiti

Dedicatoria: A Antoñito, pitufito

"Había una vez un ratón. Se llamaba Fitipaldi. Era un ratón muy veloz. Sus amigos lo llamaban Fiti. 
El ratón Fiti vivía en un pequeño pueblo. Allí las casas eran muy chicas. Pero Fiti vivía en un caserón. 
¿Sabes qué es un caserón? Pues sí, eso, una casa muy grande. Allí Fiti no vivía solo. 
En el caserón vivían también dos hombres. Uno de ellos era bajito y con bigotes. El otro era alto y flaco. 
Un día hubo un lío gordo. El ratón se comió el queso de Gus, el bajito, y se bebió el zumo de Abo, el larguirucho. 
Se enfadaron mucho. Fueron a buscar a Fiti para darle una zurra, pero no lo encontraron. 


Se había escondido en el cesto de la ropa. Cuando Gus fue a coger los calcetines salió Fiti de un salto, muerto de risa. Abo intentó pillarlo por el rabo, pero Fiti se puso a hacerle burla y se ocultó detrás de una maceta. 
Otro día Fiti escondió en el armario la mermelada de fresa de Gus. Abo quiso pillarlo, pero resbaló con una cáscara de plátano. !Vaya lío!. Cuando apareció un fantasma en el caserón, Abo y Gus se asustaron mucho. No sabían qué hacer y le pidieron ayuda a Fiti. Este dijo: Vale, yo me encargo de todo. 



Fiti preparó una red para cazar al fantasma. La puso al pie de la escalera. Se escondió y esperó. Cuando el fantasma fue a bajar, el ratón tiró de la red y !!!zas!!! nada de nada. Se escapó. 
Abo y Gus se enfadaron mucho. Vaya desastre de ratón, solo servía para molestar. Pero Fiti no se rindió y preparó otro truco para cazar al fantasma. Era muy sencillo. 
Pondría en la mesa de la cocina una suculenta comida. Echaría en la sopa unos polvitos para dormir. Así el fantasma, que era un comilón, se quedaría como un tronco. 
Entonces lo tiraría por la ventana. 


Fiti no contó su plan a Gus y Abo, pues eran unos patosos y liantes. Así que preparó la comida y esperó. Al rato, acudió a la cocina y encontró a Gus y a Abo....!durmiendo!!!. !!!Se lo habían comido todo!!!. Lo peor es que el fantasma los había visto y estaba muerto de risa. 

Desde entonces decidieron acabar con los líos. Vivirían todos juntos como buenos amigos. 

FIN


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