jueves, 7 de agosto de 2014

Georges et Philippe

La editorial dÉpoca está llevando a cabo un rescate meritorio de obras literarias olvidadas. Obras que, en la mayoría de los casos, tuvieron enorme éxito en su momento pero que el paso del tiempo ha borrado de la memoria y de los anaqueles de los lectores. En el caso de esta obra que comentamos hay que destacar una circunstancia. Su autor, periodista y novelista, contemporáneo de Zola y del naturalismo, tuvo que convivir con el amor de los públicos y la hostilidad de los críticos, que rechazaron su obra porque la consideraban anacrónica. Esto de la crítica daría para mucho. En cuántas ocasiones esa crítica aniquila la labor literaria, o, al menos, la oculta, la ningunea. Para nuestro autor eso tuvo que ser difícil. En todo caso no le impidió gozar al menos veinte años del favor de los lectores y de su fidelidad, así como dedicarse en serio, de manera profesional, sistemática, al oficio de escritor. 

Bueno será, por tanto, dedicar esta entrada a la memoria de quién ha estado sepultado en el olvido. Georges Ohnet nació en París en 1848, dentro de una familia burguesa y acomodada. Esa burguesía será la clase social que protagonice sus obras, constituyendo un contrapunto a los textos de los escritores naturalistas que situaron en el epicentro a las clases más populares y desfavorecidas. Ohnet vivió en un ambiente familiar dominado por la cultura y la ciencia, tuvo una buena formación escolar y estudió leyes, que era la carrera más común para una persona con capacidad y buena disposición en ese tiempo. Fue abogado y periodista, columnista por más señas. Ser columnista dota a quién realiza este trabajo de una serie de hábitos muy recomendables para el escritor, por ejemplo, el propio oficio de escribir, la disciplina. Comenzó escribiendo obras dramáticas pero luego fue la novela el terreno al que más tiempo dedicó. Así desarrolló una serie narrativa llamada Les batailles de la vie. Dentro de dicha serie es Philippe Derblay o Amor y orgullo, su obra maestra. Fue publicada en 1882. 

El favor de los lectores, que fue inmediato, no se correspondió con la aceptación de la crítica ni de sus colegas escritores, que podrían incluso estar celoso de ese éxito. Sin embargo, Ohnet permaneció ajeno a la crítica y a los desdenes, enfrascado en su labor literaria, convencido de su camino como escritor, fiel a sus ideas y su forma de escribir. No fue ajeno, sin embargo, a las tensiones sociales que se vivían entonces, pues las incluyó en sus novelas, retratando la lucha de clases entre una aristocracia decadente y una pujante burguesía a la que su familia pertenecía. El éxito de la novela fue tal que se convirtió, asimismo, en una obra de teatro, adaptada por el propio autor. 

La reseña de contenido de la obra nos presenta a Claire de Beaulieu, aristócrata joven, hermosa y enamorada de un primo arruinado y libertino, que la deja desairada al comprometerse con una joven sin títulos pero muy rica. Claire, por despecho, se compromete con un ingeniero y propietario de una siderurgia, el joven Philippe Derblay. He aquí el arranque argumental que pondrá en escena amores, venganzas, odios, dinero, pasión, poder, orgullo, todo un cóctel de sentimientos y emociones que el autor desgrana a lo largo de las páginas impregnando al lector hasta el final. 


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