miércoles, 25 de diciembre de 2013

"El cielo ha vuelto" de Clara Sánchez

Me gusta mucho cómo escribe Clara Sánchez. He leído varios libros suyos y en todos está su estilo propio, claridad, sencillez, ternura...Desconfío mucho de los Premios Planeta que dan la impresión de estar "predestinados" y rara vez los leo. En este caso he hecho una excepción. El nuevo libro de Clara Sánchez no me ha pasado desapercibido y sería una tontería dejar de leerlo porque haya ganado el Premio este año. 
Puedo deciros que no defrauda, que en él está la esencia de Clara Sánchez por completo. En su forma de narrar, en la visión que ofrece de las cosas, en la definición de los personajes. Es un libro que engancha, que entretiene y que te hace más cortas las horas lentas de los días largos, esos en los que no puedes asomarte a la calle porque hace muy mal tiempo o porque no tienes ninguna gana de moverte. 
Es un libro que trata, además, temas que son actuales, como les ocurría a libros pasados de esta autora. Supongo que ello tiene que ver con su propia sensibilidad acerca de la vida cotidiana y es una manera de ofrecer un punto de vista sobre las cosas a través de esas historias y de esos personajes. Al fin y al cabo, cuando uno escribe, puede hacerlo de lo que quiere pero, para que una historia entre dentro de ti hasta el extremo de querer dedicarte a desarrollarla, tiene que haber algo que te atraiga, que te haga pararte a pensar sobre ella. No voy a desvelaros su argumento, porque es una de las cosas más interesantes que el libro ofrece, pero sí deciros que está relacionado con cosas que podemos incluso leer en la prensa cada día. El cielo ha vuelto es un libro que te gustará y que te hará preguntarte acerca de su autora, querer conocerla mejor y, quién sabe, leer otros libros suyos, como suele ocurrir cada vez que una obra te parece buena. No sé el motivo por el que Clara Sánchez, a pesar de tener el reconocimiento claro de la crítica y de cierta parte de público, no es conocida a mayores niveles, pero merecería que así fuera por su calidad y su honestidad al escribir. 

martes, 24 de diciembre de 2013

La red lleva vuestros nombres


(Cuadro de Abraham Lacalle)

Escribo los nombres de la gente que quiero y que se ha ido: Antonio, mamá, papá...que estáis en los cielos.
Y el de la gente que quiero y que esta noche de Nochebuena vive la esperanza de ser felices, a pesar de la puta ciclogénesis, la crisis, la ausencia, la subida de la luz, la soledad, el desamor...: TonyMele, Tere, Carmelita, Miguel, Sara, Guillermo, Juanma, Hugo, Manoli, Manolo, Alicia, Abraham, Pablo, Diego, Candela, Chael, Javier, Álvaro, Raquel, Manuela, Charito, Inma, Lolo, Nuria, María, Alba, Mili, Ventura, Venturita, Esperanza, David, Maribel, David, Salvador, Mary, Paco, Gema, Curro, Antonio, Manolo, Trini, Pepa, María, Ana, Christian, Carlos, Mauro, Paqui, Luis, Luisma, Laurita, Loli, Antoñito, Carmen, Pepe, Elena, Edu, Isa, Gemma, Gemma, Josemi, Toñi, Ana, Puchi, Antonio Ramón, Manoli, Cecilio, Luis, Meli, Ali, Juan Jesús, Luisa, Paca, Lola, Mary, Carmela...

jueves, 19 de diciembre de 2013

"Dora Maar" de Victoria Combalía


Muchas personas estos días me preguntan acerca de libros para regalar. En todos los casos les doy mi opinión personal, que, en realidad, está expresada en este blog. Todos los libros de los que hablo o que aparecen en la columna lateral, son libros que, para mí, tienen interés, son buenos y me gustan. Unos más y otros menos, desde luego, pero, al fin y al cabo, todos aportan algo a ese gran mundo interior que genera la lectura. 
Estas Navidades llegarán libros a través de Papá Noel y de los Reyes Magos, seguro. Puedo decir, con alivio, que ya soy capaz de leer, cosa que no podía hacer hasta hace poco, después de la muerte de mi marido, tan joven, con tanto por hacer. 
El libro que ha obrado el milagro es la biografía de Dora Maar que ha escrito, para Circe, Victoria Combalía. Empecé a leerlo hace un par de días y ya me he enganchado. Gracias Dora, Victoria.

martes, 17 de diciembre de 2013

Tristeza

A través del Twitter me llega una foto de Palma. Una foto melancólica, triste, dorada. La envía Lorenzo Silva, escritor, a quien sigo. Al otro lado del Whatsap, las palabras nostálgicas de mi amiga Carmen Cuesta, de Madrid, a quién nunca he visto, aunque no ha hecho falta para crear lazos. Carmen tiene algunas cosas en común conmigo. Nos gusta enseñar, los clásicos, los libros, las bibliotecas. Las dos tenemos un hijo. Yo, chico. Ella, chica. Las dos nos hemos quedado viudas demasiado pronto.
La foto de Palma, las palabras de Carmen, hablan de tristeza. Ella, con la sabiduría de la experiencia y Silva, desde el optimismo. Tristeza en todo veo, cantaba alguien.