martes, 29 de enero de 2013

Caracol

En 2008, hace ya casi cinco años salió a la luz mi libro sobre Manolo Caracol. La editorial tenía la idea de hacer un libro en el que se comparara a Caracol con Mairena, nacidos ambos en 1909 y que, por tanto, cumplían su centenario en 2009. Pero el proyecto se fue modificando y terminó dando lugar a dos libros, el mío sobre Caracol y otro sobre Mairena publicado años más tarde y escrito por mi colega y amigo, el profesor José Cenizo.

En realidad no quise escribir una biografía al uso, sino un ensayo sobre Caracol que incidiera en algunas cuestiones que me interesaban. Por eso centré el relato en determinados momentos y en aspectos concretos. La principal dificultad del libro era partir de la nada, poco menos que unos datos repetidos, con errores incluso. Solamente poner en claro la maraña genealógica del cantaor fue un problema. Pero, como suele ocurrirme cuando escribo, encontré el tono, el sentido y las palabras exactas para contar lo que quería contar. Muchas de las cosas que me ayudaron a ello fueron placenteras, pero, sobre todas, ahí quedaron las horas de escuchar a Caracol, repasando una y otra vez  sus cantes y sus coplas.

La música de Caracol inundaba nuestra casa, sobre todo en los meses de la redacción final del texto, allá en la playa, en El Puerto de Santa María, en mi tierra, frente al Atlántico. Precisamente el libro se presentó por primera y única vez muy cerca de allí, en Jerez. La editorial no tuvo demasiado interés en promocionarlo y ni siquiera hubo una presentación en Sevilla, ni en las Ferias del libro de aquel año. Responsabilidad no solamente de ellos, sino también mía, por no poner en valor las cosas que hago. Alguien me lo dijo una vez y tenía razón. Pero es difícil luchar con esa carencia tan íntima, tan tuya, que se llama inseguridad y que hunde sus raíces en los primeros años, en ese tiempo definitivo de la infancia, llena de miedos, sufrimiento, soledades y preguntas sin respuesta. Ya nada tiene remedio y por eso ahora puedo decirlo, puedo reconocer que nunca seré nada, que nunca lograré ese sueño que ni siquiera logro identificar.

El libro de Caracol no ha sido el último que he escrito sobre flamenco. Después escribí otro, con Triana como telón de fondo, que no se ha publicado y que no sé si verá la luz.

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