miércoles, 28 de noviembre de 2012

El rito de la palabra

En Youtube, ese almacén de imágenes en el que hay de casi todo, está la sesión de la RAE que se celebró en Cádiz con motivo del Bicentenario de la Constitución de 1812. Fue en el Oratorio de San Felipe Neri, lugar emblemático del constitucionalismo, tan cercano para mí porque pasaba muchas veces por sus alrededores en mis tiempos de estudiante. 
La sesión era con público y un poco más larga de lo habitual porque, aunque pueda parecernos raro, las reuniones plenarias de la RAE, las de los jueves, solamente duran una hora. Lo bueno, si breve...
Comienza y termina con un rezo en latín, una tradición que nadie discute, nadie, ateos, agnósticos, descreídos, todos respetan estos ritos y también la forma de conducirse la reunión en la que, al conjuro de algunas palabras mágicas (papeletas, libros...) se suceden acciones cuyo sentido fue explicando al público asistente el director de la Academia, Blecua, que presidía la sesión. Los académicos se hablan de usted y se tratan con gran respeto. Sin ligerezas, pero con sabia ironía Blecua conduce la sesión como un manso río a cuyas aguas todos van aportando algo. Las palabras son el preciado tesoro. Los libros, un depósito de claridad infinita. Da gusto verlos y oírlos.
De esta manera, poco a poco, durante años y siglos, nuestra lengua, nuestra literatura, el habla, la comunicación, se van engrandeciendo como quien no quiere la cosa. Suavemente, sin estridencias, con humildad, con talento.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Leer, leer y leer

Cada día observo la desesperación de los niños que no consiguen aprender. La llave para entrar cómodamente en la senda que conduce al éxito escolar siempre es la misma: leer, leer y leer. O su variación: escribir, expresarse, explicarse, entender, comprender...
Nos puede parecer fácil pero el don de la palabra está, a veces, vedado. Un folio blanco, un lápiz o un bolígrafo son instrumentos sencillos de usar. Pero las palabras están en la cabeza y sacarlas a la luz forma parte de un complejísimo proceso que, para algunos, es un imposible. Si quieres escribir "estrella" haz de pensar primero en lo que significa e imaginarte el objeto. Luego, tienes que ponerle nombre a ese objeto. Para hacerlo, hay que formar en la mente la palabra, cada una de sus letras, la forma, el trazo, el movimiento, la dirección, la ortografía...Todo ello en milésimas de segundo. Un proceso mental que a muchos niños les cuesta. Dificultad para visualizar el objeto, para representar la palabra, para desmenuzarla, para ordenar a la mente que la pase al papel...
Hay una gran frustración en los niños que no son capaces de leer y escribir correctamente. No os dejéis engañar por su supuesta desidia, por sus actitudes. Parece que no les importa. Pero todo el mundo quiere entender y ser entendido, todos queremos contar lo que somos, qué somos...Los que tiran la toalla son demasiados. También los que gastan sus energías en intentarlo desesperadamente. Algunos se preguntan por qué les pasa a ellos. Otros logran un pequeño milagro a costa de intentarlo una y otra vez. Aquí el éxito tiene mucho que ver con la persistencia, con la voluntad, con la perseverancia. Es complicado insistir en aprender algo que nos cuesta, pero algunos niños lo hacen, sobre todo los que tienen padres pacientes.
Y es que, al fin y al cabo, la solución, o, al menos, la mejora, es única y muy sencilla: leer, leer, leer. Escribir, escribir, escribir. No hay otra. Un día y otro, otro más, un día, una tarde, otra vez, palabras, palabras, palabras...

lunes, 19 de noviembre de 2012

Tardes de domingo y una provocación

Casi todas las tardes de domingo, Arturo Pérez-Reverte, después de dar a luz su habitual artículo en XLSEMANAL se echa un rato de tuits, antes de pasar por el bar de Lola, en el que departe con sus amigos mientras se toma un aperitivo tardío.
Casi todas las tardes de domingo, Arturo Pérez-Reverte incendia Twitter con sus comentarios provocadores y, como quien no quiere la cosa, va dejando a su alrededor un reguero de gente cabreada. Ante sus comentarios los hay que se lanzan a su yugular y le dedican lindezas mil, que él, donosamente y cual si fueran piropos de damas, retuitea con oculto placer. El tío se lo pasa en grande y la gente se coge un cabreo de muchos quilates, acusándole de no sé sabe cuántas cosas imperdonables.
Supongo que muchos de sus seguidores y lectores ya le han pillado el truco o, sencillamente, no se dejan engañar con sus ladridos y no sólo porque "perro ladrador es poco mordedor" sino porque él mismo se delata con algunos de sus artículos en los que deja entrever lo que es en realidad: un viejo sentimental que necesita cariño. Como todos, al fin y al cabo.



lunes, 5 de noviembre de 2012

"Las leyes de la frontera" de Javier Cercas

En las vísperas de las elecciones presidenciales en EEUU, el primer martes después del primer lunes de noviembre, os cuento que empecé hace unos días a leer el libro de Javier Cercas que aparece reflejado en una imagen de la columna lateral de este blog. Ya sabéis, su último libro hasta el momento, Las leyes de la frontera.

Tengo que confesaros una cosa. He comprado el libro porque el autor es Javier Cercas. El tema, a decir verdad, no me interesa mucho. Lo referente a la Transición sí, pero eso de que trate de adolescentes que se dedican al robo en un ambiente marginal de Gerona, pues como que no me resulta atractivo, la verdad.

De Javier Cercas he leído con entusiasmo Soldados de Salamina y, sobre todo, Anatomía de un instante, este sí, Transición en estado puro, por lo que comprar este nuevo libro entra más bien en mi costumbre de leer todo lo posible de un autor que me gusta como escribe.

Y a fé mía que, sin interesarme el tema y sin atraerme los personajes, pero ninguno, eh, ninguno, pues resulta que me pongo a leerlo y leo páginas y páginas, todo ello por un motivo singular, esencial y único, el verdadero motivo de muchas de mis lecturas: porque Javier Cercas escribe extraordinariamente bien. Maneja el lenguaje, las interjecciones, los diálogos, las interrogaciones, las descripciones, todo, de una forma que te engancha sin remedio, como si fuera un artículo de prensa pero en libro. No sé si me explico.


sábado, 3 de noviembre de 2012

Retrato de Tosantos

Has llegado de noche. En la entrada de la casa, en la casapuerta, has colocado con sumo detalle un gran cesto. Luego has cerrado la puerta de la calle, el portón y has accedido al interior de la casa. En el comedor estamos todos esperando, todos los niños en esta víspera de fiesta que nos encanta. Tu llegada nos ha traído la tradición de cada año en forma de cesto lleno de castañas, nueces, piñones, peros, granadas y una gran caja de huesos de santos, encargados días atrás en la pastelería que nos sirve siempre todos los dulces. Hace un rato hemos estado en la calle, en el mercado, en la plaza nueva, viendo los puestos adornados con toda clase de artilugios, los pollos y los conejos disfrazados, las frutas engalanadas, como si fuera Navidad. Había tanta gente...Entre la gente hemos reconocido a nuestros vecinos de la calle, a Manolita, a Isabel, a Andrés, a Trinidad, a Antonia, a Lucía, a Encarna, a Margot. Y también los niños, Paqui, Mame, Luci, Antoñito, María José, María Luisa, Paquita Mari...
 
Hemos sacado apresuradamente todas aquellas bendiciones del cesto y hemos empezado a comer, sin tener en cuenta que ya es tarde y que pronto habrá que irse a la cama, aunque mañana no hay colegio porque es el día de los Tosantos y lo pasaremos por aquí, jugando en la calle o en la casa si llueve, felizmente entretenidos en hablar, contar, leer, inventar, dibujar, discutir...
 
Ella, nuestra madre, te ha regañado como hace todos los años, porque has gastado demasiado dinero en todo esto, y la cosa no está para dispendios, tantos niños y todos en los colegios...Pero ya te conoce, sabe cuánto te gusta esforzarte para que tu familia tenga de todo y para que los días de fiesta sean diferentes.
 
Ahora ya lo sé: ahora sé el motivo por el que este día ya es uno más y solamente tenemos fiesta porque no trabajamos. Tú ya no estás y ella no recuerda esos días.