lunes, 5 de noviembre de 2012

"Las leyes de la frontera" de Javier Cercas

En las vísperas de las elecciones presidenciales en EEUU, el primer martes después del primer lunes de noviembre, os cuento que empecé hace unos días a leer el libro de Javier Cercas que aparece reflejado en una imagen de la columna lateral de este blog. Ya sabéis, su último libro hasta el momento, Las leyes de la frontera.

Tengo que confesaros una cosa. He comprado el libro porque el autor es Javier Cercas. El tema, a decir verdad, no me interesa mucho. Lo referente a la Transición sí, pero eso de que trate de adolescentes que se dedican al robo en un ambiente marginal de Gerona, pues como que no me resulta atractivo, la verdad.

De Javier Cercas he leído con entusiasmo Soldados de Salamina y, sobre todo, Anatomía de un instante, este sí, Transición en estado puro, por lo que comprar este nuevo libro entra más bien en mi costumbre de leer todo lo posible de un autor que me gusta como escribe.

Y a fé mía que, sin interesarme el tema y sin atraerme los personajes, pero ninguno, eh, ninguno, pues resulta que me pongo a leerlo y leo páginas y páginas, todo ello por un motivo singular, esencial y único, el verdadero motivo de muchas de mis lecturas: porque Javier Cercas escribe extraordinariamente bien. Maneja el lenguaje, las interjecciones, los diálogos, las interrogaciones, las descripciones, todo, de una forma que te engancha sin remedio, como si fuera un artículo de prensa pero en libro. No sé si me explico.


sábado, 3 de noviembre de 2012

Retrato de Tosantos

Has llegado de noche. En la entrada de la casa, en la casapuerta, has colocado con sumo detalle un gran cesto. Luego has cerrado la puerta de la calle, el portón y has accedido al interior de la casa. En el comedor estamos todos esperando, todos los niños en esta víspera de fiesta que nos encanta. Tu llegada nos ha traído la tradición de cada año en forma de cesto lleno de castañas, nueces, piñones, peros, granadas y una gran caja de huesos de santos, encargados días atrás en la pastelería que nos sirve siempre todos los dulces. Hace un rato hemos estado en la calle, en el mercado, en la plaza nueva, viendo los puestos adornados con toda clase de artilugios, los pollos y los conejos disfrazados, las frutas engalanadas, como si fuera Navidad. Había tanta gente...Entre la gente hemos reconocido a nuestros vecinos de la calle, a Manolita, a Isabel, a Andrés, a Trinidad, a Antonia, a Lucía, a Encarna, a Margot. Y también los niños, Paqui, Mame, Luci, Antoñito, María José, María Luisa, Paquita Mari...
Hemos sacado apresuradamente todas aquellas bendiciones del cesto y hemos empezado a comer, sin tener en cuenta que ya es tarde y que pronto habrá que irse a la cama, aunque mañana no hay colegio porque es el día de los Tosantos y lo pasaremos por aquí, jugando en la calle o en la casa si llueve, felizmente entretenidos en hablar, contar, leer, inventar, dibujar, discutir...
Ella, nuestra madre, te ha regañado como hace todos los años, porque has gastado demasiado dinero en todo esto, y la cosa no está para dispendios, tantos niños y todos en los colegios...Pero ya te conoce, sabe cuánto te gusta esforzarte para que tu familia tenga de todo y para que los días de fiesta sean diferentes.
Ahora ya lo sé: ahora sé el motivo por el que este día ya es uno más y solamente tenemos fiesta porque no trabajamos. Tú ya no estás y ella no recuerda esos días.