jueves, 31 de mayo de 2012

La leyenda del arquero indomable

Tengo que reconocer que me gusta el personaje de Robin Hood. Y me resulta extremadamente curioso, porque hay tanta niebla y, a la vez, tanta luz, a su alrededor, que puede uno escarbar hasta el fondo y comprender que siempre queda un cabo suelto. Ese cabo es algo tenue, de lo que se puede tirar y aparecer otra historia derivada de la principal. Es una leyenda cíclica encajada en la historia real. Y el cine no ha podido desaprovechar la oportunidad de ofrecer, desde mil puntos de vista, todo lo que atañe a este personaje y a su amada, Marian.
La última versión que he visto sobre Robin Hood en cine ha sido la de Ridley Scott, interpretada por Russel Crowe. Fantástica, épica, brillante, con esos tonos azules y grises que tan bien le van a las tierras frías de Inglaterra. Veamos qué datos encontramos en la Wikipedia sobre este personaje legendario:

Según la leyenda, Robin Hood era un barón llamado Robin Longstride o Robin de Loxsley, quien era de gran corazón y vivía fuera de la ley, escondido en el Bosque de Sherwood y de Barnsdale, cerca de la ciudad de Nottingham. Hábil arquero, defensor de los pobres y oprimidos, luchaba contra el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan sin Tierra, que utilizaban la fuerza pública para acaparar ilegítimamente las riquezas de los nobles que se les oponían. En la Inglaterra del medievo, todo individuo que se oponía a los edictos reales era considerado un forajido.

Los historiadores buscaron ávidamente un Robin Hood real, y encontraron personajes con nombres parecidos, que bien pudieron ser el legendario bandido, aunque en épocas posteriores al reinado de Juan sin Tierra.
Las investigaciones de Joseph Hunter revelaron que un hombre llamado Hood vivió en Locksley y Wakefield, en el condado de York. Era sobrino de un herrero al servicio de un noble, y había nacido en 1290. En 1322, Thomas, conde de Lancaster, alzó en armas a sus súbditos, entre los que se contaba Bob o Robin Hood, contra el Rey Eduardo II de Inglaterra. La rebelión fue aplastada y se supone que Robin se refugió en el campo de Barnsdale, lindante con el de Sherwood. Se supone también que Robin atacó constantemente a los comerciantes que atravesaban el campo, hasta que el propio rey y otros nobles, disfrazados de monjes, fueron por él y lograron que el bandido prometiera fidelidad al soberano. Todas estas suposiciones adosadas a los datos sobre la existencia de un Robin Hood en tiempos de Eduardo II, fueron recogidas en La pequeña gesta de Robin Hood por Wyrkyn de Worde, primero en popularizar el uso de la imprenta en Inglaterra y primero en señalar a Robin como Robert Frizhood, conde de Hunttington. Esta obra fue publicada en 1459. Hay quien sostiene que el Conde de Hunttington, un noble que en 1160 inició un enfrentamiento, tras ser despojado previamente de su Título, con el rey de Inglaterra, dio origen a tal ficción. Sin embargo, otros estudiosos insisten en situarlo en el siglo XIV bajo el nombre del forajido Robert Hood, personaje este contemporáneo del Rey Ricardo Corazón de León. El Robin histórico reaparece en registros de 1324, que prueban que recibió salarios en el palacio real. La leyenda dice por su parte que este Robin volvió a los bosques para continuar sus aventuras, hasta que, herido de muerte, se refugia en el convento de Kirklees. Antes de expirar, dispara con su arco a través de una ventana y pide que lo entierren donde caiga esa flecha. Cerca del convento, una antigua lápida señala el lugar en el que supuestamente cayó la flecha y Robin fue sepultado.
Los datos históricos arrojan como posibles personajes en los que se habría inspirado la leyenda a algunos nobles autoproscriptos. También a simples hombres de pueblo. Entre el reinado de Juan, rey de Inglaterra entre 1199 y 1216, y la aparición de las primeras baladas en el siglo XV, parece haber registros de una decena de bandidos que usaron el apelativo Robin Hood, al punto de que los historiadores creen que era la forma en que se denominaba genéricamente a los bandoleros de los bosques. En el siglo XVIII, el doctor William Stukeley atribuyó la personalidad de Robin Hood al noble Robert de Kyme, quien vivió entre 1210 y 1286. Cronológicamente, debió actuar como bandido después del reinado de Juan. En 1936, fueron publicados documentos en los que consta que en 1226 se vendieron en York muebles y enseres de un fugitivo llamado Robin Hood.
Este marco histórico permite suponer que la leyenda se inspira en la existencia de bandas armadas formadas por campesinos y leñadores que se dedicaban tanto al pillaje como a hostigar a la nobleza, luego del triunfo de la invasión normanda, en el siglo XI.
En junio de 2006, arqueólogos británicos de la Universidad de Sheffield dicen haber ubicado las ruinas de la vivienda de Robin Hood en el condado de South Yorkshire, cuestionando la tradición que afirmaba que el legendario héroe medieval había vivido en los bosques de Sherwood, en el norte de Inglaterra.
El equipo de expertos halló las ruinas de un castillo cerca de South Yorkshire y no en el condado de Nottingham, donde hasta ahora se creía había vivido el mítico personaje. La noticia puede tener un impacto negativo para Nottingham y el bosque de Sherwood, que reciben cada año miles de visitantes de todo el mundo, interesados en la vida de Robin Hood.
También se cree que su nombre era Robin Earl Huntington, aunque también conocido como Robin de Locksley.

La primera mención manuscrita de Robin Hood se encuentra en Pedro el Labrador (Piers Plowman) de William Langland en 1377, donde el sacerdote Sloth, declara: “Conozco las rimas de Robin Hood”. Años más tarde, el cronista escocés Juan de Fordun escribe que de los personajes de baladas, Robin Hood “es el que más me gusta”.
Al comienzo del siglo XVI, cuando se imprimen numerosas baladas, Robin aparece en ellas como un caballero (gentleman), nombre dado en esta época a los comerciantes o granjeros independientes. Será recién hacia fines del siglo que adquiere un título de nobleza y toma el nombre de «Robin de Locksley», o «Robert Fitz Ooth, conde de Huntington», y comienza a ser un personaje situado alrededor de 1190, cuando el rey Ricardo Corazón de León parte hacia Jerusalén en la Tercera Cruzada. La asociación romántica con Marian (o Marión, a veces también llamada Matilde) data de este período. El poeta romántico John Keats la menciona como personaje central en el poema que dedicó a Robin Hood a comienzos del siglo XIX.
Es en este siglo que Robin Hood se vuelve un rebelde sajón que combate a los señores normandos y aparece en Ivanhoe (novela) (1820), de Walter Scott. El novelista recrea esta época en su novela, que narra los conflictos entre los normandos y los antiguos anglosajones. Allí aparece Robin de Locksley, con su gavilla de arqueros, aliado al héroe del relato, un noble sajón que regresa de una cruzada en la que combatió junto con Ricardo Corazón de León, hermano de Juan.
En la obra de Howard Pyle, Las aventuras de Robin Hood 1883, excepto Marian, están todos los personajes que luego aparecen en las incontables adaptaciones de la leyenda.
Las diferentes recreaciones incluyen más o menos los mismos episodios: el encuentro de Robin con Little John en el bosque y el combate con palos sobre un tronco que atraviesa un arroyo; la aparición del pícaro fray Tuck en el bosque y su captura; la burla de Robin al sheriff en el concurso de arqueros, en el que Robin participa disfrazado de mendigo tuerto; el rescate de Will Stutely; un gran número de batallas con los hombres del sheriff; el regreso del legítimo rey Ricardo Corazón de León y el casamiento con Marian.
Desde la Edad Media a nuestros días, canciones y baladas, piezas de teatro y comedias musicales, películas y series de televisión, han ido construyendo un mito de acuerdo a sus respectivas épocas. Entonces vemos a Marian jugar tanto el papel de una guerrillera como el de una jovencita sumisa, o, el mismo Robin, presentado ya sea como un bandido o como un resistente que combate por una causa justa.
En 1958 dos obras de teatro recuperaron la figura del Conde de Hunttington que celebra su matrimonio y recupera el Título Nobiliario perdido. Walter Scott en su novela publicada en 1820 titulada Ivanhoe incorpora la figura de Robin como un noble Sajón de apellido Locksley. Este luchará por recuperar el trono para el rey Ricardo Corazón de León frente a su hermano Juan sin Tierra.

Hasta aquí las noticias en Wikipedia. Podemos añadir que se han realizado unas setenta películas sobre este héroe. La de 2010 con Russel Crowe aporta datos históricos que en las otras no se recogen o se recogen mal: uno es que Ricardo Corazón de León murió en Francia, por lo que nunca volvió a Inglaterra después de la III Cruzada. Otro dato histórico tiene que ver con la intervención de los franceses en la política inglesa pues pretendían aprovechar la debilidad de Juan Sin Tierra para ocupar la isla. Además, el personaje de Robin Hood no es un noble, como se ha visto en otras películas, sino un arquero, hijo de un cantero que pertenecía al grupo de sajones que estaban intentando luchar contra el predominio normando. También la figura de Lady Marian aparece más creíble, no una dama de la realeza, sino perteneciente a la aristocracia rural lo que no es lo mismo, ni mucho menos.



sábado, 26 de mayo de 2012

Paseo por la Feria del Libro de Madrid

Madrid es una ciudad maravillosa. Cuando yo estudiaba Historia del Arte en la Facultad la recorría con el interés de quien siempre encuentra un sitio donde mirar. La gente de Madrid sabe que los que llegamos de fuera lo hacemos como quien vuelve a casa. Mi familia de Madrid estuvo siempre más cerca que otros que vivían en mi misma ciudad. Madrid tiene tantas cosas que uno nunca se aburre.

Estos días la Feria del Libro viene a ocupar un espacio cultural muy importante. Ya he comentado alguna vez que soy una amante reiterada de las Ferias del Libro, sean las que sean. Esta de Madrid es bastante especial: enorme, casi trescientas casetas; en un entorno privilegiado y con lo mejor de la literatura presente. Cada visitante de la Feria del Libro de Madrid enhebra un itinerario de afectos en torno a libros, editoriales o actos culturales. Es un itinerario personal, como lo es el gusto por la lectura o la composición de nuestra propia biblioteca. Por eso, no pueden hacerse recomendaciones, sino, más bien, mostrar qué es lo que hay allí y que nos ha llamado la atención.

La Feria se dedica este año a la literatura italiana, de la que me confieso bastante profana, aunque distintas editoriales han hecho un gran esfuerzo en reediciones y presentaciones de libros que justifican esta dedicación. Al recorrer los puestos de la Feria, como si uno recorriera un parque de atracciones en el que hay emoción, ilusión, talento, alegría, palabras en suma, podemos tener afortunados reencuentros, como, por ejemplo, "La civilización del espectáculo" de Mario Vargas Llosa, que hemos recomendado en este blog hace algunos días o "El enredo de la bolsa y la vida", de Eduardo Mendoza, que se ha convertido en uno de los libros más vendidos en todas las listas de ventas que se suelen publicar. También hallamos algunas cosas nuevas y llamativas, como la reedición por parte de Alfaguara de un libro de mi admirada Joyce Carol Oates basado en la vida de Marilyn Monroe (una actriz que me gusta tanto, sobre todo en "Niágara"). "Blonde" se llama el libro del que os hablo.

Mi interés sobre las crónicas históricas me lleva a apreciar "Diario de Rusia", con textos de John Steinbeck y fotos de Robert Capa, escrito tres años después del final de la Segunda Guerra Mundial por encargo del New York Herald Tribune para recoger la reconstrucción de la URSS después de la citada guerra.  El último Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica, publicado por Planeta, es el libro de Jorge Volpi "La tejedora de sombras", revive una historia del año 1925 cuando a la consulta de Gustav Jung llega una paciente con problemas bastante inquietantes. Un acercamiento al psicoanálisis en forma de thriller. Curioso.

Imposible no fijarse en libros que han tenido gran aceptación, aunque no la del gran público, sino la de los lectores empedernidos, como "Un buen detective no se casa jamás" de Marta Sanz (Anagrama), "La hija del Este" de Clara Usón (Seix-Barral) o la nueva edición del clásico de Edward Gibbon "Decadencia y caída del Imperio Romano", de Atalanta, gran acontecimiento que hay que destacar.

Quizá también te interese saber que el último libro publicado por César Antonio Molina, en la editorial Destino, es "Donde la eternidad envejece", quinto tomo de sus memorias de ficción en el que recoge su devenir por diversas ciudades del mundo. Y, por supuesto, también están los libros de Kate Morton (el último "Las horas distantes", también muy vendido como los anteriores), de Almudena Grandes ("El lector de Julio Verne") o el "Aire de Dylan" de Enrique-Vila Matas, que ya recomendamos aquí.

jueves, 24 de mayo de 2012

"Rocío, surcos de luz"

Dedicatoria: A mi amiga Rocío León Ruiz


Las calles de Sevilla se llenan del colorido de las carretas, de los coros rocieros, de la devoción, de los Simpecados, de gente a pie y a caballo, en una estampa de otros tiempos. El sonido del tamboril o la flauta, el estruendo de los cohetes, la bulla...es el Rocío, la romería que concita el interés de tanta gente de dentro y de fuera de Andalucía. El Rocío no se entiende sin el mar de dunas de Doñana, sin las aves que recorren el parque, sin el paisaje almonteño, el mar, el horizonte, las playas...

Pero no solamente imagen, estética, religión o disfrute hay en el Rocío. Existe una ingente literatura que habla de esta manifestación que las creencias de cada uno situará en el contexto que prefiera. Libros antiguos, textos, fragmentos, ordenanzas, nombramientos, itinerarios, geografía, todo ello supone una fuente de conocimiento e interpretación de este acontecimiento que cada año reúne a tantas personas. Además de esto, la música bebe en las fuentes del Rocío y da lugar a las que conocemos como Sevillanas Rocieras, de características propias, estilo diferenciado y letras alusivas.

Desde todos los puntos de Andalucía y de fuera de ella llega la gente. De Sanlúcar de Barrameda (con la que salía mi tío Curro Sánchez, en su caballo, alto, con sombrero gris y traje corto); de Gines, de Tomares...La ciudad de Sevilla se muestra diversa también en esto: Sale Sevilla y salen El Cerro y la Macarena. Sale Triana, sobre todo (aquí una vivencia personal sin intención de establecer primacías). Las hermandades tienen su origen en el siglo XVII, siendo la primera de las filiales la de Villamanrique de la Condesa (Sevilla), coetánea de las de Pilas (Sevilla), La Palma del Condado y Moguer (ambas en Huelva) y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Desde entonces surgen otras muchas, sobre todo en el siglo XX. En la actualidad existen más de un centenar de hermandades, tanto nacionales como internacionales. A fecha de hoy hay una Hermandad Matriz, que es la de Almonte, 108 hermandades filiales, una treintena de no filiales (en espera de ser admitidas en el registro de filiales), y más de 30 asociaciones y agrupaciones (el origen de una hermandad).


lunes, 21 de mayo de 2012

Facebook

Lo he contado alguna vez: a mi casa de cuando era chica llegaba el cartero, Salvador, con las cartas y nos las dejaba en la casapuerta, después de dar unos golpecitos en el portón de madera. Normalmente era yo la que salía corriendo a recoger las cartas, porque me escribía con mucha gente. Con amigas y amigos que estaban por sitios diferentes, con algunos primos y primas, que vivían lejos. En ciertos momentos, las cartas eran de amigos especiales, que estaban estudiando en Madrid o vivían en otras ciudades. Era estupendo recibir cartas. Las leías en las tardes cálidas del verano en la azotea, para que nadie te molestara o, si era invierno, aprovechando las horas del mediodía, cuando el sol todavía cubría con un manto protector el patio. Era estupendo recibir cartas y escribirlas. Muchas de esas cartas están guardadas en algunas de mis cajas de cosas, cajas de cartón o de latón, o cajas bonitas de esas que nos regalan con algún objeto y que luego usamos para guardar papeles, recuerdos, posavasos...

Durante un cierto espacio de tiempo las cartas dejaron de ser motivo de alegría y eran solamente de bancos, de propaganda, o de temas oficiales. Un lapso de tiempo en que muchos afectos se adormecieron, porque la distancia, el tiempo, nos va separando. Sin embargo, desde hace unos años, un gran invento ha venido a suplir a Salvador el cartero y a llenarnos de nuevo de oportunidades para estar cerca de la gente que significa algo para nosotros: el correo electrónico. Descubrir el correo electrónico y usarlo ha sido para mí un motivo enorme de satisfacción porque, con mucha gente a la que no veo a diario porque está lejos o porque estamos muy ocupados, puedo comunicarme por este medio. Recientemente una de mis mejores amigas, Rocío, ha vuelto a reaparecer a través del correo electrónico. Y lo mismo pasa con mi amiga Lale, que de vez en cuando está al otro lado del Internet. O de otras personas, que sería largo detallar.

Pero hoy he dado un salto más: desde hoy estoy en Facebook. Mi compañera Gloria Herrero me ha enseñado que las redes sociales pueden usarse para bien y, además, hay que enseñar a los alumnos a manejarlas. La misma enseñanza he aprendido de Carmen Lázaro, la directora del IES Ítaca, que lo usa para anunciar los eventos de su centro. Fantástica idea. Si los niños no vienen a ti, vayamos nosotros al Facebook. Así que, desde hoy, estoy en esa red de afectos, que aún no sé usar con solvencia, pero que intentaré aprender para que, el próximo curso escolar, sea un instrumento con mis alumnos y compañeros desde el departamento de Orientación, al que regresaré después de once años.

Mi estreno de Facebook ha sido con mis queridos niños del Averroes. ¿Cómo no? Esos niños están en el libro de oro de mi experiencia como profesora y por eso reencontrarlos a través de Facebook es un regalo. Una oportunidad que no puede dejar de aprovecharse, una forma de estar cerca en la distancia, de recorrer aprisa los montones de años, 22, que hace que no nos vemos. Allí están ellos, Juanma, Josemari, Gracia, Sandra, Paco, Antonio, Gloria, Chari, Mónica, Isa, Nieves, María José, Juanjo Robles, Rafa, Gregorio, Paqui, Maripaz, Javier, Juanma López, Manolito Fernández y otros. Estos niños son la sal de la vida. La prueba fehaciente de que enseñar siempre recompensa. Y desde luego, que Gloria y Carmen tenían razón: el Facebook es una buena cosa.

domingo, 20 de mayo de 2012

"Jezabel" de Irène Némirovsky

"Jezabel" es el título del último libro publicado de Irène Némirovsky en la editorial Salamandra y su tema, precisamente ese, la belleza llevada al extremo, tanto que puede ser un problema. Así lo reseña en Blog de Libros la bloguera Mariana:

Jezabel es una exquisita novela de la escritora Irène Némirovsky, en la que ella explora la obsesión insana por la belleza y el poder arrebatador que otorga la seducción. Demuestra con este libro, una vez más, su gran capacidad para explorar los recovecos de la psicología humana.
Gladys Eysenach, una mujer madura que mantiene intacta su belleza, pertenece a esa alta sociedad apátrida que recorre Europa de fiesta en fiesta, despertando la envidia de quienes la conocen. Por eso, cuando se la enjuicia por el asesinato de su presunto amante, un joven estudiante de apenas veinte años, en París se generan grandes expectativas. Gladys ve desfilar frente al juez todos los detalles de su vida: su infancia, el exilio, la ausencia del padre, su matrimonio, las difíciles relaciones con su hija, su fama de femme fatale, su fijación con la belleza y la juventud…
Mientras tanto, el público, que se desvive por cada sórdido detalle, no entiende que la rica y envidiada Gladys, comprometida con un apuesto conde italiano, haya perdido la cabeza por un joven insignificante, casi un niño. ¿Quién era el asesinado? ¿Un amante despechado? ¿Un delincuente de poca monta? ¿El testigo incómodo de un secreto inconfesable? ¿Se trata de un crimen pasional o de una fría ejecución? ¿Y por qué la acusada insiste en mostrarse culpable y exigir para sí misma un ejemplar castigo?
Irène Némirovsky nació en Kiev, aunque tras huir de la revolución bolchevique, su familia se estableció en París en 1919. Allí Irène obtuvo la licenciatura de Letras en la Sorbona. En 1929 envió su primera novela dando comienzo a una brillante carrera literaria. Pero la Segunda Guerra Mundial marcaría trágicamente su destino. Asesinada en Auschwitz, legó a sus dos hijas una maleta que éstas conservaron durante decenios y que contenía el manuscrito de Suite francesa, cuya publicación en 2004 desencadenó un fenómeno editorial y cultural sin precedentes.



sábado, 19 de mayo de 2012

"Historia del veneno" de Adela Muñoz Páez

Este interesante libro está a punto de desembarcar en nuestra biblioteca. No te lo pierdas cuando tengas ocasión de leerlo. Se llama "Historia del veneno" y lo ha escrito una mujer de currículum largo y gran capacidad: Adela Muñoz Páez, que también es la blogguera de "Cartas a Hypatia" un precioso blog que te recomiendo también.

Adela Muñoz Páez es natural de La Carolina (Jaén). Muchos de vosotros sabéis que en esta ciudad, porque su aire y su estilo no son los de un pueblo, pasé muchos veranos de mi adolescencia y allí tengo una parte de mi familia a la que adoro. Es doctora en Química y catedrática de la Universidad de Sevilla en el departamento de Química Inorgánica. A decir de nuestro compañero de Instituto, Juan Eduardo Rodríguez, Adela Muñoz es una gran profesora, a la que él admiraba y admira mucho, porque le dio clases. Actualmente preside la Asociación Universitario Rector Machado y Núñez, que lucha por una Universidad más transparente, profesional, democrática y de calidad.

En este libro, sus conocimientos científicos sobre los elementos químicos y sus efectos están presentes, pero no resultan una pesada carga, sino que añaden solidez a lo que narra. Puedes leerlo siendo una completa ignorante en estos temas científicos, como lo soy yo. Disfrutarás, seguro.

lunes, 14 de mayo de 2012

Que se llama soledad

Para Angelita, Andrea, Dalida, Antonia, Juan Antonio, Araceli, Bene, Quino...
Aquella escuela se llamaba “La Soledad”, pero ese no era su verdadero nombre. Éste permanecía escondido, desconocido para la mayoría. Aunque no era el suyo, ese nombre le venía bien: estaba lejos de todo, sola y perdida en un camino que llevaba hacia la playa. Era solamente un rectángulo blanco, con cuatro aulas y unos servicios pequeñísimos. Las aulas estaban orientadas dos a dos, al norte y al sur. Las aulas que daban al sur eran las más codiciadas. Todo el día las doraba el sol y aliviaba la falta de calefacción y de estufas. Las que daban al norte eran tristes, oscuras y sin vida. El único calor en todas ellas era el humano, el que proporcionaban más de cuarenta niños y niñas. Estábamos a mediados de los años setenta y empezaban a cambiar algunas cosas. El curso anterior, todavía la mayoría de las escuelas tenían las aulas divididas por sexos. Los cambios no acabaron ahí. Ese mismo año hubo un acontecimiento significativo que había de cambiar nuestras vidas, pero ya llegaremos a eso.

             Ahora quiero deciros cómo transcurría el tiempo en esa pequeña escuela, la “escuelita” que también le decían. Sus ventanales grandes no tenían cortinas y hubo que ir a una tienda de tejidos del pueblo y comprar unos metros de tela muy alegre, roja y blanca de pequeños cuadritos. Las maestras cosimos las cortinas y el único maestro que había las colocó en unos rieles muy artesanales, de forma que corrían al impulso de las finísimas cintas rojas que colgaban de ellas. Las cortinas le dieron a esa escuela algo de intimidad y las aulas tenían el aire de una casa. En su interior estaban organizados los “rincones”, adornados con letreros, carteles, libros y pequeños montones de fichas de trabajo. Los niños carecían de casi todo. Eran niños de un grupo G cuando los grupos se ordenaban por buenos, regulares y malos. Eran los niños que nadie consideraba suyos, los “niños del último banco” que escribió Lorca y, por ello mismo, se mostraban más agradecidos con las atenciones que recibían. La mayoría de ellos no sabían apenas leer, aunque el grupo que me asignaron era un tercero de la antigua EGB. Así que lo llenamos todo de murales con grandes letras y durante muchas horas del día las leíamos en voz alta y cantarina. La música se completaba con el recitado de las tablas de multiplicar que practicábamos con bolitas, con migas de pan, con lentejas y garbanzos. Esos eran nuestros ábacos.

Cuando llegaba la hora del recreo recibíamos la visita de las madres y vecinas, que venían a traer los bocadillos a los hijos y el desayuno a los maestros, a los que obsequiaban con pasteles, tartas, panecillos,... de la misma forma con la que se comparte todo cuando visitas una casa en el campo. En los días buenos nos sentábamos en el poyete de la plaza que rodeaba la escuela para tomar el desayuno y nos mezclábamos allí madres, maestras y niños, en alegre camaradería, compartiendo lo que cada uno tenía en ese momento. Las madres también ayudaban en las fiestas de navidad y de fin de curso y, a veces, compartían con nosotros las aulas para dar de leer a algunos alumnos o repasar las cuentas. Las madres eran, sin necesidad de que ninguna ley lo estableciera, una parte importantísima de la escuela.

Los días más felices del curso eran los del Carnaval. Todavía se celebraban en Mayo porque estaba prohibida su celebración, pero se conservaba de padres a hijos cierta extraña ligazón con esa fiesta, de manera que sacábamos a la luz disfraces, caretas, antifaces y las coplas de las chirigotas de Cádiz, alegres, pícaras y críticas. La inventiva en los disfraces era extraordinaria. Algunos alumnos, de ordinario tímidos y encerrados en sí mismos, se transformaban con la llegada de esta fiesta y nos sorprendían a todos interpretando parodias atrevidas o monólogos picantes. Los maestros ayudábamos a hacer los disfraces y nosotros mismos éramos payasos, indios, dartañanes, campesinas rusas o toreros. Esa tradición carnavalera la manteníamos, allá donde estuviéramos, los maestros de la Normal de Cádiz, contra viento y marea, y de ahí salió el germen impulsor de los nuevos carnavales, los de la democracia.

Hablando de democracia, quizá sea ahora el momento de recordar uno de los momentos históricos del siglo y cómo lo vivimos en aquella pequeña escuela. La noche del 19 de noviembre de 1975 ya sabíamos que algo estaba a punto de pasar aunque poco podíamos imaginar hasta qué punto era trascendente ese tiempo. Pasamos casi toda la noche en la calle, leyendo las sucesivas ediciones de los periódicos que iban saliendo a cuentagotas, muy cortas, algunas con una sola página y todas contando la evolución de la enfermedad de Franco. La foto de Franco estaba colocada en la escuela, en todas las escuelas de entonces, en lugar preeminente. Al día siguiente ya esa foto había perdido su vigencia: un pequeño televisor instalado en una casa junto a la escuela nos mostró que una etapa distinta comenzaba y, a la par que ella, una semana entera de fiesta para los niños. No recuerdo apenas qué impresión tuvieron los niños de todo esto pues la vida siguió su curso con toda normalidad, si acaso, en una suerte de expectación mal contenida. En nuestro entorno, algunas cosas cambiaron, no obstante, de forma gradual: abrió sus puertas la antigua “Casa del Pueblo” que estaba situada en la margen del río, junto a una discoteca de moda. Allí acudieron gentes que se preguntaban qué pasaría ahora y no era extraño ver por sus pasillos, por las galerías, por las enormes habitaciones que habían estado cerradas, algunos corrillos de gente, rememorando viejos episodios, hablando todavía en voz baja sobre cosas que la costumbre ocultó día tras día durante años. Todos los niños tenían una historia que contar y no era difícil que esas historias salieran a la luz en algunos momentos de los que pasábamos dibujando o cosiendo en el aula: un abuelo que murió en la cárcel, un tío que fue fusilado, otro al que dieron el “paseo”, una abuela-coraje que no permitió que se llevaran a su hijo, alguien que se saltaba el racionamiento sabe Dios cómo,... Poco a poco, como quien descorre suavemente un velo, fueron apareciendo otras historias, otras lecturas, otros novelistas y poetas, otros versos, otras músicas,... Y esos niños de “La Soledad”, sin saberlo, fueron los primeros que recibieron nuestros descubrimientos y los primeros que dibujaron al son de los versos de Lorca, de Cernuda o de Alberti,... o que oyeron de música de fondo a Serrat.

            Aquí, en una escuelita al borde del mar, empezó todo. Éste fue el comienzo de una historia cuajada de momentos. Algunos, los que el corazón ha rescatado, como si fueran los compases de una melodía repetida que se salva del olvido, se escriben en estas páginas. Para que nada se pierda.

 ( Y puedes oír esto con música de Beatles: I want to hold your hand; All my loving; Love me do; I need you)


domingo, 13 de mayo de 2012

Lazos amarillos por Santa Catalina

Cuando yo estudiaba Arte en la Universidad de Sevilla tuve la suerte de conocer y convertirme en inseparable de dos chicas, Ana María Gómez Díaz, de Sanlúcar de Barrameda, hoy reputada escritora e historiadora, y Enriqueta Gómez León, de Sevilla, descendiente de Aníbal González y estudiosa de archivos en la actualidad. Ana sabía muchísimo de arte contemporáneo y Enri tenía una gran biblioteca de su suegro, el escritor Manuel Ferrand. Estos días he recordado nuestras andanzas tras enterarme de la lucha de colectivos civiles, artistas y periodistas interesados en la conservación del patrimonio cultural y artístico, por lograr la restauración de la Iglesia de Santa Catalina, situada en la Plaza de Ponce de León, y que está a punto de derrumbarse. Santa Catalina es una iglesia gótico-mudéjar construida en el siglo XIV sobre la antigua mezquita, de la que conserva parte del mihrab y el alminar. Las naves interiores están apuntaladas, las capillas laterales se han tapiado, lo que impide respirar a las obras de arte que hay en ellas. Se restauró la cubierta pero todo lo demás está prácticamente en ruinas. Desde hace ocho años está cerrada al culto y las hermandades que en ella tienen sede han tenido que trasladarse a San Román. Creo que no somos conscientes de la importancia que tiene mantener un patrimonio cultural y artístico como el nuestro en buen estado, de manera que concite la atracción necesaria para un turismo de calidad que nos va a resultar muy conveniente desde el punto de vista económico y también para que nosotros mismos conozcamos y nos sintamos orgullosos de lo que somos y hemos sido. Una pena.
El día 18 hay una concentración a la puerta de la iglesia a las ocho de la tarde. Si consideras que merece la pena conservar y mantener las maravillas artísticas que hemos recibido de nuestros antepasados, no lo dudes, participa.

 

jueves, 10 de mayo de 2012

Inauguración de la Feria del Libro de Sevilla 2012

Esta tarde, a las ocho, en el Salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla, tendrá lugar la inauguración oficial de la Feria del Libro con la conferencia de Juan Eslava Galán "Sevilla escritora y lectora". En la Plaza Nueva estarán ya instaladas las casetas de las editoriales, librerías e instituciones que participan en la Feria. Como sabéis por experiencia, pasear por la Feria del Libro, hojear libros que nos puedan interesar, encontrarte a conocidos que, año tras año, discurren por los mismos lugares culturales que tú. El entorno de la Feria del Libro de Sevilla, tan agradable, permite descansar, ver y ser visto, de forma que reanudas los afectos cada año con las mismas personas que comparten tu afición por la lectura. 
Algunos o muchos de los libros que hemos ido comentando en este blog podrás verlos en los expositores de las casetas. Quizá entonces te aventures a comprarlo y a leerlo. Sería estupendo haber podido contribuir a que tengas un rato de alegría, felicidad, asombro, interés, suspense...con las reseñas que han ido apareciendo en el blog. 
Porque, recuérdalo, un libro siempre está ahí...

martes, 8 de mayo de 2012

Una pequeña joya

Emily Dickinson  (Amherst, Massachusetts, Estados Unidos, 10 de diciembre de 1830 - íd., 15 de mayo de 1886  emerge en la poesía con la fuerza de una naturaleza misteriosa. Es una poesía de lo esencial, pero cosida de pequeños detalles, de descripciones, ideas, sentimientos, pasiones, que nos resultan conocidas y que intuimos en cada palabra. Durante mucho tiempo estuvo oculta. Cuando murió apenas cuatro o cinco poemas habían visto la luz del público. Ningún libro llevó su nombre en vida. Solamente sus personas queridas o aquellas en cuyo criterio confiaba, tuvieron la ocasión de leer las palabras que escribía en cualquier sitio, sin fechas y con un estilo personal, alejado de las modas literarias de aquellos años mediados del siglo XIX en los que vivió.
Confieso que hay que leer datos de su biografía antes de adentrarse en su poema. En su vida se encuentran muchas claves de su relato poético. Las historias que, inevitablemente, se tejen sobre ella no hacen justicia a su formación, profunda, mucho más para una mujer en aquella época. Su énfasis en los últimos años de reclusión no revelan toda su realidad, sino una parte solamente. En su biografía podemos también rastrear la presencia de los dos hombres a los que amó y a los que dedicó toda su escritura. Sucesivamente, con distinta intensidad, siempre con pasión, Emily hizo del amor el hilo conductor de unos poemas que rebosan elementos de la naturaleza, que tan bien conocía, referencias literarias, modos bíblicos, todo ello pasado por el matiz de su propia, portentosa e inigualable imaginación, la misma que hacía posible que creara, improvisadamente, en un segundo, toda una historia tejida de humor, misterio y desenlaces curiosos. Esas historias que contaba a sus compañeras de colegio, a su hermana, su cuñada o sus sobrinos.

La Editorial Nórdica ha creado un libro sencillo, pequeño y acogedor sobre la poesía de Emily Dickinson. Se trata de un libro ilustrado. Así pues, palabra y dibujo se dan la mano y se hacen inseparables en esta edición que ya puedes encontrar en las librerías. El libro se llama "El viento comenzó a mecer la hierba" como si se tratara de un anuncio que abriera las puertas a las otras maravillas. Tiene solamente 112 páginas, es un libro pequeño, como digo y también "íntimo", usando la palabra que la propia editorial Nórdica ha utilizado en su presentación. Los dibujos de Kike de la Rubia, ilustrador nacido en 1980, acompañan los poemas como si ofrecieran una forma de interpretación de los mismos, o una intervención directa en las palabras, o una visión que la propia Emily hubiera llegado a contemplar. Kike de la Rubia emborrona los papeles con bocetos, diseños y dibujos, igual que Emily Dickinson los llenaba de palabras. Juntar en un mismo espacio cuadrado, blanco y reducido ambas expresiones, la palabra y la imagen, ha dado lugar a este libro que recomiendo, especialmente, a todas esas alumnas de nuestros grupos bilingües que ya se han topado con la poesía, con los aledaños de la vida, en suma. La edición que presentamos, de la Editorial Nórdica, es, precisamente, bilingüe y en esto reside también uno de sus encantos y uno de sus aciertos. El mayor de todos, además de la selección de poemas, es la compañía encantadora de los dibujos de Kike de la Rubia, inseparable ahora de la poesía de esta mujer apasionada, que hubiera merecido, quizá, un Robert Browning que dijera (como a Elizabeth Barret): "Y aquí tienes a un hombre que te ama".

(Ilustración de Kike de la Rubia para el libro)

domingo, 6 de mayo de 2012

Casi la vida

Quizá no hayas leído nunca a Clara Sánchez. Esta narradora tiene una forma peculiar de enhebrar sus historias. Puedes comprobarlo si lees, por ejemplo, su libro anterior "Lo que esconde tu nombre" (Premio Nadal 2010) o el último que ha publicado "Entra en mi vida". Ambos están en la biblioteca del Instituto.

Como te decía, Clara Sánchez tiene una mirada personal sobre las cosas y, sobre todo, una manera muy suya de acercarse al mundo. En sus historias aparecen personajes, situaciones, lugares y hechos cotidianos, cosas que a cualquiera de nosotros puede recordarle aspectos de su propia vida. Cosas normales. Normalidad. Sitios, bebidas, comidas, todo normal. La gente de los libros de Clara Sánchez, al menos los que aparecen en los que te he citado, desayunan oyendo la radio en la cocina, tienen amigos y lo pasan bien, toman algún analgésico que otro...Normalidad.

Si lees "Entra en mi vida" esa aparente normalidad te irá abriendo un camino paralelo, desasosegante, que percibirás por pequeñísimos detalles, como si un Pulgarcito cualquiera fuera esparciendo miguitas de pan por el libro, hasta conducirte a un lugar inaudito, apenas entrevisto, insinuado, en la narración. Es como si un armario tuviera doble fondo. O como si una caja de música llevara un resorte secreto en el que apareciera algo inesperado. Y hablando de cosas inesperadas, es como ese personaje de Agatha Christie que llevaba puesto un incongruente camafeo barroco sobre su sobrio y estirado traje gris.

Toda esa clase de pistas nos van creando la sensación de que se esconde algo en algún sitio. Una fotografía, un recorte de periódico, una conversación, las pistas se presentan de la forma clásica en la que todas las novelas de todos los escritores han creado antes el clima de una novela negra. Pero la envoltura es tan cotidiana que resulta complicado y, sobre todo, desconcertante. Otra palabra que puede aplicarse sin duda a "Entra en mi vida". Una fotografía guardada en la carpeta de las cosas importantes, esa amiga omnipresente y extraña, una familia normal y otra familia que entra y sale de la narración...

No cuento más, pero te recomiendo que leas el libro. "Entra en mi vida" revela el pulso firme de una escritora que está en su mejor momento y que desmenuza las historias casi como la vida...Pero en ese "casi" está la clave de todo.



sábado, 5 de mayo de 2012

La belleza puede más que la tristeza

Londres estaba precioso aquel verano. En los barrios pobres, la gente hacía vida al aire libre bajo el cielo azul, como si viviera en un clima más cálido. Los ancianos se sentaban en los muros derruidos, fumaban en pipa y hablaban de la Guerra, mientras las mujeres guardaban cola pacientemente en las tiendas o iban por los puestos que vendían verduras frescas sin poder parar de hablar.
Las ruinas de las casas pequeñas pero proporcionadas de las zonas más antiguas de la ciudad eran amarillas, como las casas de Génova bañadas por el sol. Amarillas de todos los tonos: oscuros, claros o dotados de una extraña transparencia al contacto con la luz. Los bomberos habían formado hondos charcos rodeados de paredes en muchas de las calles y los patos venían a vivir a estos lagos, que reflejaban las altas ruinas amarillas y el cielo azul, allí, en pleno corazón de Londres. La rosa maleza de los fuegos crecía por todo el suelo blanco desnivelado donde antes se habían levantado viviendas y había acres enteros de terreno cubierto de casas abandonadas y destruidas, cuyas ventanas estaban llenas de rasgones de papel negro. En las afueras de la ciudad...flotaba una sensación en el aire, pesada, sombría y emocionante, como si la Historia se estuviera fraguando visiblemente ante los ojos de la gente. Y el campo estaba empezando a apropiarse de Londres, de aquellos mugrientos barrios conectados por carreteras monótonas que componía la ciudad más grande del mundo y de los que nunca había desaparecido del todo...

(Fragmento de "Westwood" de Stella Gibbons)


(Este tiempo de rosas...Foto de C.L.B.)

martes, 1 de mayo de 2012

Feria del Libro de Sevilla 2012

Ya tenemos en la columna lateral de nuestro blog, la agenda completa de la Feria del Libro 2012 que, próximamente, se celebrará en la Plaza Nueva de Sevilla. Haremos un seguimiento de los acontecimientos de cada día que esperemos os resulte útil a todos, profesores, padres, alumnos y seguidores de este blog. De entrada, en el programa hay nombres que nos resultan familiares, porque son escritores que han estado ya en nuestro Instituto presentando sus libros o dando alguna charla a los alumnos: Eva Díaz Pérez, Francisco Robles, Fernando Iwasaki. También estará Luis Alberto de Cuenca, poeta que seguimos en el blog, o Juan Eslava Galán, de larga tradición literaria a partir de la docencia, o Rafael de Cózar, también profesor.
Estará mi admirado Luis García Montero, al que tuve la suerte de conocer personalmente hace años, en 1987, en los cursos de verano de la Universidad de Baeza. Y se dedicarán momentos muy especiales a recordar a Manuel Chaves Nogales, de quien este año hemos adquirido para la biblioteca diversos libros y la biografía tan acertada que ha escrito Maribel Cintas, vecina de Tomares y experta en su obra.
Muy interesante se presenta la Feria. Os seguiremos informando.

La sombra de la sirena

En Blog de Libros, su habitual reseñista, Mariana, ha comentado el 28 de abril el nuevo libro de la escritora sueca Camilla Läckberg. Como ocurre tantas veces, he conocido a esta escritora a través de mi hijo, seguidor de sus novelas desde que se publicó la primera en España hace unos años. La editorial Maeva es la responsable de esta publicación y de todos los libros de la autora en España. Reproduzco la reseña de Mariana en Blog de Libros:
La sombra de la sirena es la nueva novela policial de la escritora sueca Camilla Läckberg. Patrik Hedström y sus colegas de la policía han pasado los últimos meses tratando de dar con un hombre que ha desparecido en Fjällbacka sin dejar rastro. Pese a que han hecho todo lo posible para hallarlo, nadie sabe si está vivo o muerto. Hasta que transcurridos tres meses, finalmente lo encuentran congelado en el hielo.
Las cosas se complican cuando averiguan que el escritor Christian Thydell, uno de los amigos de la víctima, lleva más de un año recibiendo cartas anónimas cubiertas de amenazas. Christian intenta no darles demasiada importancia, pero su amiga Erica Falck, quien lo ayudó en la escritura de su primera y exitosa novela, La sombra de la sirena, es consciente del peligro. La policía pronto establece que existe cierta relación entre el asesinato y las malintencionadas cartas: en efecto, alguien odia a Christian profundamente, y ese alguien parece que no dudará en cumplir sus amenazas…
Camilla Läckberg nació en Suecia en 1974, en la pequeña localidad de Fjällbacka, donde se desarrollan sus novelas. En la actualidad es la autora más leída de Suecia, donde vendió más de dos millones de ejemplares. Con los derechos de sus libros cedidos a más de treinta países, adaptaciones cinematográficas y múltiples premios, Läckberg es la mejor representante de la novela negra escandinava, gracias a su reconocido talento y su peculiar forma de narrar. De esta misma autora ya hemos reseñado la novela
Crimen en directo.

Los libros de Camilla Läckberg son muy apreciados por el público juvenil, aunque puedo deciros que resultan muy agradables de leer, están bien escritos y, en realidad, nadie conoce exactamente la delgada línea que separa la literatura para jóvenes de la literatura de adultos. Es muy recomendable, no obstante, para que nuestros alumnos desarrollen el gusto por la lectura.