miércoles, 8 de febrero de 2012

Cádiz


(Dedicatoria: A Lale)
Fue en Cádiz el pasado día 6, el lugar y la fecha en la que presenté a mis compañeros, los directores de Andalucía, algo del trabajo que hacemos en cuanto al libro, la lectura y la biblioteca. A través de nuestro blog, muchos directores de Andalucía ya nos conocen y aprecian el trabajo que hacemos. Yo agradezco de todo corazón el cariño y el respeto con el que ellos escuchan siempre las experiencias de trabajo de los demás. En mi misma mesa de trabajo Gabriel habló de competencias y Paco de convivencia, dos temas que tienen tantas aristas que siempre es posible aprender algo y discutir mucho.
Los directores de Andalucía nos hemos reunido otra vez más y hemos hecho posible el milagro del intercambio de ideas y la puesta en común de nuestras propuestas para mejorar la escuela pública. Porque ese es el compromiso de tantas horas de trabajo, sin recompensa alguna, para intentar comunicarnos y establecer lazos que nos ayuden en la soledad del cargo, esa soledad que, a veces, pesa tanto. Nos entendemos bien porque conocemos las vicisitudes, las dificultades y las casuísticas que nos llenan el día a día de peldaños que hay que subir con la mayor sabiduría y el mejor talento. Expliqué a los compañeros de mi mesa, en la sesión de tarde, que el 30 de junio terminaba mi tarea como directora en este Instituto y que tenía únicamente la esperanza de que algo de lo que se ha logrado en once años pudiera permanecer. Una esperanza que no siempre es posible, pues los centros cambian de rumbo en cuanto cambian los equipos. Por eso en la educación pública pocas cosas permanecen.
Fue en Cádiz. En esa ciudad que vio los años de mi infancia, cuando acudía a la calle José del Toro, a casa de mis tíos, Lola y Maxi. A la plaza Candelaria, a ver los títeres. A La Caleta, para los baños de agosto. Cádiz. La ciudad en la que estudié Magisterio en la escuela Normal que ya no existe, en la que conocí a algunos amigos del alma, el mejor de todos Antonio Lobato, que está, afortunadamente todavía y por siempre, al otro lado del correo electrónico. Cádiz, donde estudié los dos primeros años de la carrera, en ese Colegio Universitario que estaba en Valcárcel, con profesores como Suárez Japón, Ladero Quesada o Genaro Chic, afortunadamente recobrado como amigo en la actualidad.
Pues sí, fue en Cádiz donde mis compañeros directores han podido ver el precioso vídeo sobre la biblioteca que ha hecho Antonio Granero (gracias, gracias, Antonio) y así entender un poco el peso de un trabajo que, durante once años, me ha hecho pensar en los libros como en el mejor pasaporte al conocimiento y la felicidad.
A mis compañeros directores de toda Andalucía les dedico esta entrada. A todos ellos, con el sabor agradecido de la despedida a Pepe Cercós y la bienvenida entrañable a Juan Luis Belizón, que es para mí alguien tan cercano como la familia de mi madre, la calle Fierro en la que nací, las tortas de almendra de las monjas, el colegio de Santa Ana, donde enseñé y la iglesia de San Juan Bautista en la que me bauticé.
Cádiz, siempre. Y siempre los libros. Y el trabajo bien hecho de los directores que creen en la enseñanza pública y dedican su tiempo a que las cosas cambien para mejor. Aunque sea en soledad.

4 comentarios:

  1. Buenas tardes,Catalina:
    Mi nombre es Inmaculada Pastor y tuve la suerte y la dicha de compartir contigo el rato en el que expusiste tu biblioteca. No sé si me recordarás, fue la última ponencia y te dije que me emocioné, y te aseguro que es verdad. Enhorabuena por el maravilloso trabajo que has realizado en tu centro.¡Cómo me gustaría tener una biblioteca, al menos parecida a la vuestra!. Nosotros también hacemos algo maravilloso en torno a la biblioteca y la poesía en la que implicamos a las madres,fundamentalmente, de nuestro alumnado. Me gustaría haber tenido tiempo para hablar de ello y contagiarnos de nuestras ilusiones.Te deseo suerte en tu nuevo cometido y me encantaría conocer más a fondo cómo habéis conseguido tanto.Supongo que con muchísimo trabajo. Un cordial saludo, Inmaculada

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  2. Inmaculada, claro que te recuerdo y te agradezco tu intervención y tu comentario. No sé si comentaste qué centro era el tuyo pero en cualquier sitio se puede construir el gusto por el libro. En el primer sitio que trabajé no había libros, ni cortinas, ni los niños llevaban zapatos, pero, después de cuatro años, ellos escribían cuentos y los ilustraban,así que todo es posible. Solamente consiste en tiempo, sosiego y cariño. Gracias de nuevo y espero que tengamos ocasión de compartir experiencias.

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  3. Hola Catalina: soy Gabriel de la Riva, director del IES San Blas de Aracena, pero nacido en Conil y por tanto vinculado a Cádiz como lo estás tú. Asistí a tu ponencia y te agradezco que me hayas transmitido ilusión y esperanza al movimiento que puede crear un buena gestión de la biblioteca escolar. Te conocía del foro de directores, pero tu voz en directo es más cálida. Un saludo cordial.

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  4. Buenas tardes, Gabriel. Fue precisamente en Conil donde empecé a trabajar de maestra hace doscientos mil años, en el colegio Jesús, María y José. Fue solamente un mes, pero lo recuerdo vívidamente, tanto a las niñas como a mis compañeras de piso junto al arco. Yo también te agradezco tus palabras y tu presencia en la mesa de experiencias. Quizá tengamos que reivindicar los directores que los libros pueden ser capaz de crear más calidad y buenos resultados que cualquier otra cosa. Abrazos

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