viernes, 19 de agosto de 2011

No te presté atención

Quizá reconozcas esta escena: Eres joven, muy joven, eres casi un niño. Tu padre o tu madre te cuentan, por enésima vez, una historia. Es una historia de familia, de calle o de barrio; una anécdota que te resulta antigua, que te aburre, que no te distrae y que estás cansado de oír. Así te pasa algunas veces, de forma que esas historias parecen perderse en un horizonte en el que las palabras se desdibujan. Con el paso del tiempo, todo eso se diluye y no eres capaz de contarlo a tu hijo, que te escucha, sin prestarte tampoco mucha atención. Esas historias, esas anécdotas, dan vueltas y vueltas sin que, al final, nadie sea capaz de construirlas como son.
Marc Levy ha escrito un libro sobre esto, sobre la relación entre un padre y una hija cuando se pierden cien veces las oportunidades de entenderse. Y sobre el vacío que deja, no solamente la pérdida, sino la creencia cierta de que hay cosas que no se  han dicho. El libro se llama así "Las cosas que no nos dijimos" y lo he encontrado en una edición de bolsillo de Planeta (ediciones Booket), rebuscando en un gran almacén. Es verdad que el libro tiene algunos lugares comunes y algunas cosas muy trilladas, pero esa reflexión de fondo, ese querer encontrar en la ausencia todo lo que no se dijo a aquella persona tan querida (a tu padre, porque se fue y a tu madre porque ya es como si no estuviera) me ha parecido necesaria, profunda.

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