martes, 19 de abril de 2011

Care Santos

Care Santos acaba de publicar "Habitaciones cerradas". En el Diario El Mundo se hace una reseña, escrita por Bel Carrasco, de esta obra que es de interés para conocer mejor la obra y la autora:

Todas las familias sean felices o desgraciadas tiene algún secreto. Todos los amantes algún cadáver en el armario. Pero sólo los Lax pueden darse el placer de mostrar sus miserias y misterios en público sin avergonzarse por ello. Ventajas de ser personajes de ficción cuyo parecido con la realidad es mera coincidencia.
Los Lax son los protagonistas de 'Habitaciones cerradas', la última novela de la escritora Care Santos (Mataró, 1970), que presentó esta semana en Valencia. Cuatro generaciones de burgueses catalanes, enriquecidos en la próspera Barcelona de entre siglos. El emprendedor bisabuelo, hombre de negocios, el famoso pintor de retratos, eje de la historia, y su nieta, Violeta, especialista en el mundo del arte. Son los tres pilares de una trama coral en la que las mujeres tienen un papel narrador fundamental.
'Habitaciones cerradas' es también el fresco social de una ciudad y una época que ha inspirado a muchos escritores. La obra más ambiciosa de Santos en la que realiza una experiencia audaz e innovadora al dar un aire juvenil a un relato de corte clásico. Su fórmula consiste en engarzar el texto madre e hilo conductor con otros textos más breves y de naturaleza muy diversa, la mayoría cartas y correos que intercambian las mujeres de distintas generaciones que interviene en la historia, pero también críticas de arte (el protagonista es un famoso pintor), noticias, informes, etcétera.
"Montar ese entramado es lo que más me costó", confiesa Santos. "En dos ocasiones eché todo lo escrito a la papelera porque no me convencía el resultado. Para mí lo primero es el título y lo segundo la forma y en este caso la empresa era de grandes dimensiones. Soy muy consciente de que los escritores de hoy no podemos narrar como los del siglo XIX porque el lector está inmerso en la cultura audiovisual, acostumbrado al ritmo rápido, elipsis, fragmentación. No podemos imitar esto en la escritura pero sí debemos tener en cuenta que el lector se ha educado en esta cultura audiovisual. También la agilidad me preocupa mucho".
Dos años ha dedicado Santos a la elaboración de esta novela en la que cristalizan "temas muy míos que corren por mi riego sanguíneo y celebran por fin su puesta de largo". Se refiere a Barcelona, "la ciudad que más quiero", una época fascinante entre siglos, el mundo de las varietés, el espiritismo, los grandes almacenes 'El Siglo'.
"De los almacenes 'El Siglo', los primeros de sus características que se abrieron en España, tengo un montón de chucherías y recuerdos", comenta Santos. "Siempre pensé que sería una escenografía perfecta para un libro, sólo había que desempolvar algunas piezas y darles coherencia".
El espiritismo es otro de los temas que la escritora de Mataró guardaba en la recámara. "El espiritismo de principios de siglo no tiene nada que ver con los que hoy entendemos por esoterismo o New Age", explica. "Quienes lo practicaban creían en la posibilidad de conectar con la otra vida, pero eran personas de distinto nivel social e ideas progresistas, partidarios del sufragio universal, de la libertad de cultos. La Iglesia detestaba ese movimiento y acabó barriéndolo del mapa".
Santos se da el gusto de caricaturizar en su novela a los representantes de la política cultural, incapaces de aprovechar el rico legado pictórico que cede el protagonista tras su muerte. "La cultura viste mucho pero a los políticos no les importa nada", afirma. "El pintor Lax es un artista imaginario pero hay muchos reales que están totalmente olvidados por la Administración".



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