miércoles, 9 de marzo de 2011

Nadie lloró

De Espido Freire tengo entre mis libros uno encantador: "Querida Jane, querida Charlotte", en el que hace un recorrido literario y geográfico sobre estas dos autoras, Jane Austen y Charlotte Brönte, o, lo que es lo mismo, por la campiña inglesa, por los paisajes victorianos que las conocieron y que aparecen en el telón de fondo de sus novelas.

En esta ocasión, Espido Freire aparece en el mercado de marzo con una novela editada por Planeta y que tiene un título contradictorio: "La flor del norte". Dice del libro la editorial que ésta es la historia de una mujer atrapada entre dos mundos muy diferentes. Es el relato de una misteriosa princesa vikinga que vino del frío para morir sola en las luminosas tierras de Sevilla. También es la vida de una infanta, cuñada de Alfonso X el Sabio, ninguneada por todos y obligada a resistir los embates de la hipócrita sociedad castellana.


La protagonista del libro es, por tanto, Cristina de Noruega, una figura tan cautivadora como desconocida de nuestra Historia. La novelista fue a buscar a Oslo el motivo y la inspiración para escribir este libro y, en uno de los suplementos culturales del fin de semana, nos cuenta a sus lectores cómo esos paisajes desolados, fríos y austeros, la conmueven, mucho más, quizá, que otros entornos más sugerentes, al menos aparentemente. Resulta interesante ver cómo Espido Freire relaciona tan directamente geografía con literatura, pues los países y las regiones que aparecen en sus obras y que ella ha pateado con anterioridad, nunca son una excusa, sino un complemento necesario, un motivo o una razón de ser que arroja luz a muchas de las cosas que los libros plantean.

Quisiera terminar esta entrada sobre el nuevo libro de Espido Freire con las palabras que la madre de Cristina de Noruega le dice a su hija cuándo ésta le expresa su ilusión en casarse con alguien que verdaderamente le mereciera la pena: "Te casarás con quien sea menester, como todas hemos hecho".

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