viernes, 18 de febrero de 2011

Dickens, naturalmente

La Editorial Alba Clásica nos presenta esta reedición de un clásico de Dickens, uno de sus mayores logros literarios, con una traducción de Miguel Temprano García. Os traigo la reseña que la propia editorial hace de la obra, que ofrece a nuestros ojos el universo dickensiano a través de personajes y ambientes difíciles de olvidar una vez que nos adentramos en su lectura:

La señora Lirriper


Al morir su marido cubierto de deudas, la señora Lirriper abre una pensión en el 81 de la calle Norfolk, en Londres, para pagar a sus acreedores e iniciar una nueva vida. «Si las paredes de esta pensión pudiesen hablar […] tendrían tantas cosas que contar…» Una extensa galería de personajes genuinamente dickensianos desfila por estas páginas, desde el doctor Goliath, «enciclopedia animada del conocimiento universal», hasta el doctor Bernard, que ayuda a los tristes y hastiados a quitarse la vida en unas lujosas cenas que anticipan El club de los suicidas de R. L. Stevenson. Historias cómicas, sentimentales, de fantasmas, de niños hambrientos y de fortunas enterradas componen el legado de la señora Lirriper. Dickens creó este personaje para su revista All the Year Round y animó a varios autores amigos, entre ellos Elizabeth Gaskell, a escribir las andanzas de sus huéspedes. La señora Lirriper (1863-1864) tuvo un éxito fulgurante: según Chesterton, Dickens «no hizo, literariamente hablando, nunca nada mejor» que esta «versión femenina del señor Pickwick».
El aroma de los clásicos siempre supone una fuente segura de placer, el que da las cosas bien hechas, las historias consistentes, estructuradas, firmes. El aroma de una literatura imperecedera que, de vez en cuando, nos trae sorpresas que parecen recién escritas, como este libro.
 

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