viernes, 27 de agosto de 2010

La mejor lectura del verano


Os cuento que este verano el libro que más me ha gustado de todos los que he leído por primera vez ha sido "La hija de Robert Poste" de la editorial Impedimenta, de la que ya hemos escrito aquí en varias ocasiones. Como vamos a adquirirlo para nuestra biblioteca en cuanto empiece el curso lo recomiendo a mis compañeras lectoras: Lola A., Pepa, Carmen M., Mari Paz... Estoy segura de que os gustará y de que el boca a boca correrá en todo el Instituto, como nos pasó el curso anterior con el libro de María Dueñas "El tiempo entre costuras". No tienen nada que ver el uno con el otro, pero este es un libro genial, que leí en una sola tarde y que os encantará.

martes, 17 de agosto de 2010

Mis recomendaciones

Como en otras ocasiones, os traigo aquí una lista de libros que recomiendo. Los he leído todos este verano y, cada uno en su estilo, merece la pena detenerse en ellos:
Para los amantes de la historia social:
"La crisis social de nuestro tiempo" de Wilhelm Röpke. Ediciones B (El buey mudo)
Para los que gustan de la prosa éxotica:
"Plaga de palomas" de Louise Erdrich. Siruela. Nuevos tiempos.
Para los que quieran conocer un libro imprescindible para entendernos a nosotros mismos:
"Del amanecer a la decadencia" de Jacques Barzun. Ediciones Taurus.
Para los seguidores de la nueva novela negra:
"Misterioso" de Arne Dahl. Editorial Destino
Para entretenerse con un thriller nórdico:
"El niño de la maleta" de Lene Kaaberbol y Agnete Friis. Ediciones Maeva.
Para los amantes de los best-sellers improvisados:
"La elegancia del erizo" de Muriel Barbery. Edita Seix Barral. Biblioteca Formentor.

El cumpleaños de Ágatha



Lo dijo hace poco, en su habitual artículo semanal, Arturo Pérez-Reverte, escritor y académico de la Lengua: "El asesinato de Rogelio Ackroyd" es una extraordinaria novela.


En el año en que se cumple el 120 aniversario del nacimiento de Ágatha Christie, autora de esa novela, lo corroboro. Así que, si no la has leído, aprovecha y hazlo. En atención a los posibles lectores de este blog que todavía no se hayan sumergido en ella no contaré nada del argumento, porque se trata de una trama tan original que nunca más pudo volver la autora a utilizarla. No solamente una trama, sino una forma narrativa, un truco de prestidigitador.

Confieso mi devoción por esta escritora y aprovecho este día gris, tormentoso y poco veraniego que me ha expulsado de la playa y la piscina (y me ha regalado un inoportuno dolor de garganta) para escribir de ella y de su obra. Aunque compré todos sus libros a lo largo de muchos años de infancia y adolescencia, ahora estoy volviendo a hacerlo, porque muchos están tan viejos, gastados y con las páginas sueltas, que resultan incómodos de leer. La vieja editorial Molino los editó con unas portadas blancas, enmedio de las cuales había siempre una foto, una imagen que estaba relacionada con la obra en cuestión. Ahora los está reeditando RBA en unas ediciones muy manejables y con buenas traducciones, lo que es muy importante. A veces ocurren cosas raras con las traducciones (si me resulta penoso no saber inglés es por no poder leer a Ágatha Christie y a Jane Austen en su idioma original). Por ejemplo, una nueva edición de "Orgullo y prejuicio" que me compré hace poco, está mal traducida y no respeta el sentido original (los personajes se hablan de tú, algo imposible de entender).

Como os decía, estas ediciones de RBA que llevan el sello del 120 aniversario, están conseguidas y son muy agradables, con traducciones respetuosas del estilo de Ágatha, nada de tuteos y con esas frases a veces inconexas de la señorita Marple (o esas exclamaciones en francés de Poirot) muy bien articuladas.

Acabo de releer por enésima vez "Un crimen dormido" y "Cita con la muerte", dos de sus mejores obras. Lo bueno que tiene Ágatha Christie es que se lee con enorme interés, incluso cuando uno se sabe el desenlace. Pero, además, no recordaba quién era el criminal porque hacía tiempo que estas novelas no estaban en mis manos (la colección está en una estantería tan alta que una no puede pillarlas así como así) por lo que es, encima, apasionante y misterioso.

De cualquier forma, leer a Ágatha Christie para mí es volver a un puerto seguro. Mil y un detalles de sus libros se han incorporado a mis propias vivencias y, si alguna vez encontrara por ahí a uno de sus personajes que deambulara por otra novela, lo reconocería de inmediato, lo mismo que sus lugares, sus paisajes y sus costumbres: los condados de Devon o de Cornualles; el té perfumado en servicio de porcelana; las casas victorianas.

Ágatha Mary Clarissa Miller, nació en Torquay, en 1890, en una de esas casas victorianas. Su padre era un estadounidense rico y su madre una aristócrata inglesa. Lo que se sabe de ella nos la muestra como una niña precoz, de gran inteligencia, que empezó a publicar poemas y cuentos a los once años. Su primera novela, que se publicó en 1920, la tenía escrita desde los veintiún años. Fue "El misterioso caso de Styles" (que, por azares de la vida, fue también la primera que leí). El teniente Archibald Christie fue su primer marido (que resultó ser bastante infiel, de ahí su divorcio) y el arquéologo Max Mallowan, mucho más joven que ella (en esto también demostró su inteligencia) su segundo esposo. Desde 1938 el matrimonio y Rosalind, la hija que tuvo la escritora con el teniente Christie, vivieron en Greenwey, en Devon, en una casa campestre maravillosa, con una estupenda biblioteca, jardines, fuentecillas, caminos y veredas, habitaciones grandes y pintadas de colores alegres, a la que se llega en ferry. Aquí aparecieron en 2004 los 73 cuadernos de notas que ya comentamos en este blog y que desvela muchos trucos y muchas ideas que utilizó para sus libros.

Como todavía queda mucho verano (más o menos) estás a tiempo de buscarte alguna o algunas novelas de Ágatha Christie. La mejor forma de celebrar el aniversario de un autor es leyéndolo. No creas a esos "exquisitos" que la califican como "literatura menor". No es cierto. Esos mismos hablan maravillas de libros minoritarios que nunca han leído. Al hilo de esta reflexión me atrevo también a recomendarte que te fijes en el uso de las cursivas que hace la autora: impecablemente divertido.

Cualquiera de sus novelas es buena para empezar aunque todos tenemos nuestras favoritas, ya te he citado algunas en esta entrada, pero ahora van otras recomentaciones: "Los relojes", "El tren de las 4.50" (en la que aparece una empleada doméstica que todos quisiéramos tener en casa), "Un cadáver en la biblioteca", "Diez negritos" (que acaba de inspirar un remake fabuloso a mi hijo), "La casa torcida", "Inocencia trágica", o algunas de las ambientadas en Egipto, el Nilo o Mesopotamia.