miércoles, 31 de marzo de 2010

Mirad, una librería


Los milagros existen si hablamos de libros. Puedes pasear por un gran almacén en busca de nada, haciendo tiempo, mirando cuentos infantiles para recién nacidos (sobre todo si tienes un sobrino llamado David que acaba de cumplir tres meses) y, de pronto, sin previo aviso, ahí está, ahí hay un libro del que no habías oído hablar, de una escritora que no conoces (hay tantos escritores desconocidos que asusta pensar lo difícil que es encontrarlos a todos). Compras el libro, que, además, tiene un tacto muy agradable. Lo llevas a casa y, esa noche, de un tirón, vas y lo lees.


Os resumo mi experiencia con el libro "La librería" de Penélope Fitzgerald. Y aquí os escribo lo que cuenta la propia editorial de este libro, Impedimenta:


Novela finalista del Booker Prize, La librería es una delicada aventura tragicómica, una obra maestra de la entomología librera. Florence Green vive en un minúsculo pueblo costero de Suffolk que en 1959 está literalmente apartado del mundo, y que se caracteriza justamente por «lo que no tiene». Florence decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad y que incluso tiene su propio y caprichoso poltergeist. Pero pronto se topará con la resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero implacable, empezarán a acorralarla. Florence se verá obligada entonces a contratar como ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña con sabotear su negocio. Cuando alguien le sugiere que ponga a la venta la polémica edición de Olympia Press de Lolita de Nabokov, se desencadena en el pueblo un terremoto sutil pero devastador.


Después de leer el libro, llega el momento de descubrir algo más de la autora. Y lo que descubro no deja de ser interesante y apasionante:


Penelope Fitzgerald, de soltera Knox, nació en 1916. Era la hija del editor de Punch, Edmund Knox, y sobrina del teólogo y novelista Ronald Knox, del criptógrafo Dilly Knox y del estudioso de la Biblia Wilfred Knox. Fue educada en caros colegios de Oxford. Durante la segunda guerra mundial trabajó para la BBC. En 1941 se casó con Desmond Fitzgerald, un soldado irlandés, con el que tuvo tres hijos. Durante algunos años vivió en una casa flotante en el Támesis. Autora tardía, Penelope Fitzgerald publicó su primer libro en 1975, a los cincuenta y ocho años, una biografía del pintor prerrafaelita Edward Burne-Jones. En 1977 publicó su primera novela, The Golden Child, una historia cómica de misterio ambientada en el mundo de los museos. A lo largo de los siguientes cinco años publicó cuatro novelas vagamente autobiográficas, que la consagraron como una de las figuras más importantes de la nueva narrativa inglesa, comparable a Iris Murdoch o A. S. Byatt. Con La librería (1978) fue finalista del Booker Prize, premio que finalmente consiguió con su siguiente novela, A la deriva (1979, Mondadori, 2000). Siguieron Human Voices (1980) y At Freddie’s (1982). En este punto, Fitzgerald declaró que ya estaba cansada de escribir sobre su propia vida, y se decantó por la novela que desvelaba hechos y acontecimientos del pasado, desde un punto de vista histórico. La primera de ellas sería Innocence (1986), desarrollada en la Italia de los años 50 y que narraba la historia de amor entre la hija de un aristócrata arruinado y un médico comunista. En 1988 publicó El comienzo de la primavera (próximamente en Impedimenta), que tiene lugar en el Moscú de 1913, protagonizada por un pequeño impresor inglés perdido en los albores de la Revolución rusa. Siguieron The Gate of Angels (1990) y La flor azul (1995, Mondadori, 1998), centrada en la vida del poeta alemán Novalis. Penelope Fitzgerald murió en Londres en abril del año 2000. ´


Seguramente, desde ahora, buscaré libros de Penelope Fitzgerald (he visto que su apellido en inglés no lleva tilde) y que será una fiesta cada vez que encuentre alguno. También seguiré con interés las cosas que publique Impedimenta, porque es una editorial que no conocía y que descubrí con Eudora Welty, una editorial que pone a la venta libros muy curiosos, pequeños (nada de best sellers, quiero decir) y que a mí me gustan. Me gustan esos libros, que narran cosas cotidianas, que no son espectaculares, que casi nadie lee o que, al menos, aquellos que los leen no arman demasiado ruido. Libros que no aparecen en los TOP, sino que hay que buscarlos y rebuscarlos, como si uno entrara en la librería de Florence, en ese antiguo granero que otros en el pueblo querían dedicar a otras cosas, y nos tropezáramos con ella y con su ayudante, la niña de diez años que parece saber más que casi nadie.

martes, 30 de marzo de 2010

El sueño de Whitman


Un ultraje cometido en Larache a comienzos de la Guerra Civil es la clave de esta novela. Muchos años después, el editor Claudio Valbuena recibe de manos de Julia Gadea el diario del capitán falangista Alonso Zaldívar, encontrado entre los papeles que dejó su madre. Ella aún no lo sabe, pero en realidad es la hija secreta de ese hombre cruel, supuestamente fallecido, que forzó a su madre con engaños, traicionando al marido que era su amigo de juventud. Pese a la diferencia de edad, Claudio (38) y Julia (66) inician una relación apasionada. Ambos viajan a Marruecos en busca de pistas sobre el origen de ella, con el propósito de recoger material para la edición del diario, y allí se entrevistan con un presunto hermano de Zaldívar que en realidad es el propio capitán, oculto bajo una identidad falsa. Ya de vuelta, y tras la exitosa publicación del diario (donde se da cuenta de la feroz participación de Zaldívar en crímenes horrendos), Julia enferma de cáncer, abandona a Claudio y decide, sorprendentemente, pasar lo poco que le queda de vida en compañía de su padre, a quien de algún modo había reconocido en la anterior visita. Un poema de Walt Whitman, dispuesto en el epitafio de la tumba de Zaldívar, acaba revelando a Claudio, años después, el enigma de Julia.


Este es el argumento de "El sueño de Whitman" de José Luis Ferris, que ha conseguido el Premio Málaga de Novela en 2010. Hay que decir que no es el primer libro importante de Ferris, sino que este profesor de Universidad tiene una trayectoria llena de títulos interesantes, diferentes y que, quizá, ahora sea momento de revisar. "Miguel Hernández: pasiones, cárcel y muerte de un poeta" publicado en el año 2003 por la editorial Temas de Hoy (la misma que lo ha reeditado en 2010, con motivo del primer centenario del nacimiento del poeta), es una obra imprescindible para conocer a Hernández. Puedo deciros que, como hernandiana que soy desde que tenía catorce años (en ese cumpleaños me regalaron un tocadiscos y libros de este poeta), conocer a Miguel Hernández no es fácil, pues su biografía se ha llenado de simplificaciones y de lugares comunes. Ferris pone de manifiesto que muchas cosas que se han dicho y publicado, sencillamente no son verdad y, por ejemplo, deja claro que el único que ayudó a Miguel Hernández de muy diversas formas, fue José María de Cossío, quien, primero, le dio empleo en su editorial y luego, entre otras cosas, logró que se le conmutara la pena de muerte por cadena perpetua, empeño en el que tuvo la ayuda de Rafael Sánchez Mazas (el padre de Rafael Sánchez Ferlosio a quien hemos redescubierto con "Soldados de Salamina" la obra de Javier Cercas) y el General Varela (el padre de Casilda Varela, que luego se casó con Paco de Lucía, el genial músico).


Además, Ferris ha escrito un curioso libro sobre un personaje poco transitado, aunque, recientemente, nuestros alumnos han recalado en él, mejor, en ella: se trata de Maruja Mallo, la pintora, a quien dedica un libro titulado "Maruja Mallo, la gran transgresora del 27".


En "El sueño de Whitman", llamado así por el papel que juegan en el libro unos versos del poeta norteamericano Walt Whitman, volvemos a encontrar, como escenario y telón de fondo, el Marruecos español, en este caso, la ciudad de Larache, de la que se decía que era cien por cien española y cuya plaza de España reproducimos en la imagen.


Pero no quisiera dejar de mencionar el encuentro apasionado y definitivo que en el libro se produce entre dos personas que, a pesar de la diferencia de edad, casi treinta años, son capaces de encontrar ese punto en común que nos une a las personas, incluso contra nuestra propia voluntad. Eso que llaman "química" en el cine y que nos hace creernos una historia entre Julia Roberts y Richard Gere y no creernos para nada otra entre Mel Gibson y Michelle Pfeiffer. Esa "química" es la que se crea entre los dos protagonistas, dando lugar a un sentimiento que es el último tren para ella y un incierto y sorprendente puerto donde atracar, para él.


lunes, 29 de marzo de 2010

Eudora Welty


Os traigo a una autora nueva. No quiero decir nueva, sino poco conocida. Creo que en nuestra biblioteca no hay nada de ella, pero intentaremos remediarlo adquiriendo su principal obra de la que os inserto la reseña que hace Lecturalia, ante la edición de 2009 hecha por la editorial Impedimenta:


Galardonada con el prestigioso Premio Pulitzer, La hija del optimista es, sin duda, la obra maestra de Eudora Welty. En la tradición de la más brillante novela sureña —de la que forman parte William Faulkner, Truman Capote, Robert Penn Warren y Carson McCullers—, narra la historia de Laurel McKelva, una mujer de mediana edad que viaja a Nueva Orleans para hacerse cargo de su padre, un juez retirado que ha de someterse a una operación quirúrgica. El juez no logra recuperarse, y muere lentamente. Será entonces cuando Laurel emprenda un largo viaje de regreso a su hogar familiar en Mount Salus, Mississippi, llevando consigo el cuerpo de su padre, y siempre vigilada por la segunda esposa de éste, Fay, una mujer orgullosa y más joven que Laurel. En la enorme casa, rodeada de sus antiguos conocidos y de las paredes que la vieron crecer, Laurel ha de enfrentarse a los fantasmas de su juventud y a las deudas del pasado.


También incluyo una reseña biográfica sobre esta escritora, recogida de la misma web de Lecturalia:


Escritora norteamericana, nació el 13 de abril de 1909 y murió en el año 2001 a causa de problemas cardiopulmonares, cuando tenía noventa y dos años.


Entre otras narraciones, destacan Una cortina de verdor, de 1941, y Las manzanas doradas, de 1949, en donde nos cuenta la existencia y relaciones personales de los habitantes de una ciudad, donde los lazos de sangre se extienden como si fueran una pequeña familia, algo común en esta narradora, donde retrata con minuciosa precisión al vendedor, a la vecina, al maestro de la escuela… Todos ellos son protagonistas importantes de su literatura.


Sus narraciones, a menudo ambientadas en el sur de los Estados Unidos, y en especial en el Estado de Mississipi, la convirtieron en una de las escritoras sureñas de mayor prestigio. En una entrevista concedida en el año 1991 define en una pequeña frase toda su filosofía narrativa: “… se describe sobre la vida cotidiana, pues aunque no se trate del mismo tipo de historia, siempre se habla del ser humano…”.


Curiosamente Steve Corner, programador y gestor de correo electrónico, puso el nombre de la autora a dicho programa (Eudora), en homenaje a una de sus novelas, donde la protagonista es una empleada de correos.


Eudora Welty me ha parecido un personaje interesante y su obra digna de ser leída. Es uno de esos nombres que nos llegan a través de mil vericuetos pero que, cuando se conocen, se incorporan a la galería de los autores que uno lee y relee. Esas narraciones que se adentran en la vida de las personas, que plasman los detalles de la vida cotidiana, tan importante y decisiva para todos, me han interesado siempre. De ahí que haya recalado en Eudora Welty y que quiera compartir con vosotros este descubrimiento. Quizá algún lector de este blog ya la conozca y haya leído algo suyo. Entonces podía contarlo a través de nuestros comentarios y sería interesante saber ese punto de vista. Podéis conocerla más a través del enlace que he insertado en su nombre, pues se trata de la Eudora Welty Foundation, con sede en Jackson, cuya web es muy bonita e ilustrativa.


domingo, 28 de marzo de 2010

Azahar en Sevilla


Antes de salir a la calle para ver a Triana encendida, ante la promesa cierta de una semana llena de nostalgia, vida y olor a azahar, quisiera traer aquí, a este blog al que quizá sus seguidores accedan estos días en los ratos de calma, algunos nombres de quiénes, perteneciendo a la estirpe de Bécquer, han escrito de Sevilla y han convertido a la ciudad en maestra y dueña de sus emociones.
Tantos y tan distintos escritores han plasmado en sus obras lo que esta ciudad ha sido para ellos, y también, por qué no decirlo, lo que no ha llegado a ser, porque, como todas las ciudades extremas, puede ser madre y también madrastra. Pero ahí están ese puñado de nombres, entre otros muchos que mi memoria ahora mismo no es capaz de traer a estas líneas hechas a vuelapluma:
Desde Bécquer y, antes de él, Cervantes, preso en su cárcel, y Cernuda, que quiso a la ciudad que no quiso entenderlo. Y Romero Murube, Sevilla siempre en los labios, aunque él era palaciego. Juan Sierra o Rafael Montesinos. Poetas del exilio interior y exterior. Poetas del 27 que se reúnen en Sevilla para mostrarse al mundo. La ciudad de Manuel Chaves Nogales, su cronista impensado.
Muchos de ellos han hablado de este día: Domingo de Ramos, que se escribe con la luz de la inocencia y de los recuerdos de la infancia. Domingo distinto, según sea nuestro origen, nuestras creencias, nuestra trayectoria, nuestra familia, nuestras costumbres. En muchos hogares sevillanos es mañana de trasiego y mediodía de culminación. Los niños escriben el Domingo de Ramos con el color de la iniciación a los ritos que, quién lo sabe, pueden acompañarlos ya toda su vida.
Y la gente que vuelve. Hoy, Domingo de Ramos, estará Emilio Jiménez Díaz paseando por su Triana, dejando atrás una Córdoba que, aunque bella y plena, no forma parte de su memoria sentimental y, por eso, no puede sentirse abandonada. Hoy estarán los habitantes del Aljarafe volviendo a Sevilla y a Triana. Y también los del Polígono, que tuvieron que exiliarse cuando la especulación colmó el barrio.
Domingo de Ramos en las palabras de los poetas.
Y allí, lejos, ese espeso sabor de las salinas, número 17 de tantas madrugadas, allí, solo en lo alto; alli, sola en la tierra; allí, tan lejos, una calle de piedras y los zapatos nuevos.

viernes, 26 de marzo de 2010

Pequeño homenaje a los libros




Os presento este texto, escrito por el profesor de Educación Física Rafael Vilches, a quien encantan los libros y la literatura en general. Para ilustrarlo, un precioso cuadro de Manuel Ángeles Ortiz (Jaén, 1895-París, 1984).

MI BIBLIOTECA, MI JARDÍN ZEN


Por fin me he decidido. Durante los próximos días estaré de reformas en casa. Pues sí, tras ir aplazando la decisión por un motivo o por otro, por fin he decidido hacer una reforma a fondo de mi buhardilla, de mi “cueva”, de mi “sancta sanctórum”, del lugar más acogedor de mi acogedora casa. Será una reforma integral: pondré parket en el suelo, daré color a las hasta ahora blancas paredes, y sustituiré las desvencijadas y combadas estanterías, que laboriosamente yo mismo fabriqué hace ya algunos años, por otras mucho más robustas, lo cual ayudará a que el sueco Ingvar Kamprad se haga un poco más rico a mi costa.

Como podréis imaginar, todo eso implica haber desalojado previamente la habitación de todo lo que allí se acumula: cientos de libros, revistas, apuntes de facultad, comics, fotos, recuerdos de viajes, memorias, programaciones, material de trabajo, etc… Se trata de un trabajo esforzado y para el que hay que armarse de mucha paciencia. En esas estábamos cuando no he podido evitar hacer un alto en el camino y ponerme a escribir una pequeña reflexión que me gustaría compartir con vosotros.

He de confesaros que Elizabeth, mi mujer, no encuentra justificación a la parsimonia y lentitud con la que estoy realizando el mencionado trabajo. Yo la engaño, y me excuso echando mano de mi debilitado hombro derecho y le explico que no puedo soportar el acarreo de un peso excesivo, lo que me obliga a realizar el desalojo con calma. Sin embargo, aún siendo verdad mis excusas, es otro el motivo que justifica mi tardanza. Desde que empecé a desalojar las innumerables estanterías que forran las paredes de la buhardilla, inevitablemente, he ido encontrándome (reencontrándome, más bien) con un sinfín de libros, comics, revistas, etc… que me incitaban a hacer una pausa en mi ardua labor para terminar descubriendo entre sus páginas retazos de mi vida. Son libros llenos de pequeños detalles que recuerdan vivamente mis idas y venidas. Poseen un significado que solo yo puedo comprender. Es mucho el valor sentimental que se esconde tras la cubierta de un determinado libro, de una dedicatoria, de aquella entrada de cine que utilicé como marcapáginas, de aquella inquietante novela de H.P. Lovecraft que tanto me gustó y que me acompañó en los interminables traslados en Metro mientras me dirigía a la Facultad, de esa colección completa de comics que encontré durante las mañanas dominicales del Rastro madrileño y que me costó cuatro perras… ¡¡menudo chollo, todavía me acuerdo!!!

Pues sí, como os estaréis imaginando, desalojar mi biblioteca se ha convertido en algo lento y parsimonioso. Hoy, sin ir más lejos, me he tropezado con un libro que me ha llevado, una vez más, a interrumpir el trabajo e iniciar esta pequeña reflexión. Se trata de la genial novela de Ray Bradbury, “Farenheit 451”, un clásico de la Ciencia Ficción y de la que, en una próxima ocasión, me gustaría hablar más detenidamente. Sin embargo, hoy la quiero mencionar porque al margen de provocar otro receso en mi dilatada mudanza, me ha hecho relacionar el recuerdo de la historia que Ray Bradbury nos cuenta en la novela con las vivencias que estoy experimentando mientras traslado mis libros. En uno de los capítulos más conmovedores de la novela se cuenta como la represiva brigada de bomberos acude al domicilio de una anciana, Mrs. Blake, acusada de almacenar grandes cantidades de libros, todos ellos prohibidos, y que deberán ser convertidos en pasto de las llamas a manos de esa inquietante y paradójica brigada de bomberos. Una vez acumulados todos los libros en una enorme pira, y a pesar de los requerimientos de los bomberos para que abandone su domicilio, la anciana decide permanecer en compañía de sus libros y autoinmolarse junto a ellos. Cuando leí la novela por vez primera, con apenas 18 años, me pareció que la decisión de la anciana era la única posible, su sacrificio tenía una lógica aplastante y era inevitable. Yo pensaba (hoy, sigo pensando igual) que una anciana solitaria, en los últimos años de su vida, recluida entre sus libros y sus recuerdos, con muy poco futuro por delante pero con mucho pasado a sus espaldas, no podía limitarse a ver impasible como ardían y se convertían en cenizas todas aquellas lecturas que le habían ido acompañando a lo largo de su larga vida. Su muerte era un bello homenaje a los libros, memoria del hombre, memoria de nuestro pasado, y envase perfecto para conservar las vivencias y los vestigios de nuestra vida.

Mientras depositaba la novela sobre otra pila de libros, preparada para ser trasladada de habitación, no pude evitar seguir reflexionando sobre el mundo de los libros. Recordé haber leído en algún lugar la acertadísima definición que un famoso coleccionista de libros alemán hacía de la palabra Bibliófilo: “es una persona capaz de descubrir que el libro no es un objeto, sino una intimidad, un propósito.” Escueta y genial definición.

El libro es un objeto tangible, que ocupa un espacio. Es un objeto que sabemos que existe y que está en algún lugar, que debemos buscar y encontrar. La información que contiene un libro nos pertenece mientras seamos sus poseedores, a diferencia de las nuevas tecnologías en las que la información es virtual. Y junto a la información que contiene, lleva prendidos de él marcas, señales, recuerdos, olores… Habrá quién discrepe y mantenga que lo realmente importante es el contenido. No seré yo quién discuta esa obviedad, pero dejadme al menos defender la tremenda importancia (mucho mayor que la que se le concede) que para mí posee el continente. Los bibliófilos conocen cada libro, lo recuerdan en su cabeza y a veces en un rinconcito de su alma. Conocen su ubicación exacta, aunque su biblioteca no esté “ordenada” según criterios técnicos. Don Julio Caro Baroja, también argumentó en esta línea, con una frase igualmente acertada: “los libros son el único objeto que conozco, que merezca ser motivo de culto”.

Previsiblemente, aún nos queden dos generaciones de compradores de libros antes de que el e-book o libro electrónico lo invada todo y convierta nuestras bibliotecas en algo tan aséptico como un quirófano. Yo, mientras tanto, al igual que hacen los vagabundos en las frías noches de invierno, envolviendo su cuerpo con papel de periódico para soportar mejor las bajas temperaturas, seguiré envolviendo las paredes de mi buhardilla, acicalada y con parket, con estanterías llenas de libros que me permitirán vivir estrechamente unido a la memoria que representan los libros que poseo.

Y tras este receso, voy a empezar a desmontar esa estantería llena de libros de viaje…..¡¡uff!! Hacía tiempo que no le echaba un vistazo a esta Guía de Dubrovnik, quizás me siente a hojearla y continúe con la mudanza mañana.

RAFAEL VILCHES

jueves, 25 de marzo de 2010

Razones para comprar un libro


Permitidme que, en estos días finales del trimestre, escriba estas palabras que tienen que ver con la intrahistoria de la lectura, con ese pulso interior que nos acerca a ella, con cosas difícilmente explicables.


Nuestra biblioteca estos días se llena de gente. Los niños acuden con los profesores y dan vueltas en torno a los libros que están colocados sobre las mesas de la sala de trabajo. Hay tantos libros, de tantos colores diferentes, con dibujos tan atractivos.


Están los cómics, algunos de gran formato; y los libros de aventuras; los clásicos y los que ahora mismo están de moda. En nuestras "Recomendaciones" de este año han triunfado todos los vampiros de los libros que los jóvenes leen y que tratan de historias fantásticas y sobrenaturales, además de las referencias que continúan sobre el niño del pijama de rayas, y algunas "rara avis" que aparecen donde menos te lo espera.


Un niño con nombre chino y una letra encantadora recomienda un libro titulado, o algo así, La hora de la serpiente. Otro niño, seguramente precoz en su lectura de los libros de autoayuda, defiende a Bernabé Tierno y sus métodos de estudio. Hay profesoras que recomiendan libros de jóvenes (como hace Carmen Montes); otros (Rafael Vilches) escriben, sin quererlo, textos preciosos para ahondar en los sentimientos de quien ha sido un gran escritor y lo será para la historia, Delibes. Los niños de la sección bilingüe han apostado por textos en Inglés, con unos dibujos muy alegres que se ha inventado la profesora Isabel Celis. En el dibujo, en uno de ellos, hay una gran olla en la que se cuecen cosas, pero no sabría deciros qué cosas son ésas y, además, estos chicos del bilingüe y sus profesores siempre andan inventando trabajos "gastronómicos".


Además de recomendar libros, la gente se pasea y compra. El modo en que uno se decide a comprar un libro varía de persona a persona. Esta misma mañana lo comentaba con algunas profesoras: Luisa Luque, Pepa Domínguez, y otra profesora ya jubilada, Rosa Sogorb: hay gente que se fija en el argumento, o en el título, o en la textura y la presentación, o se fía de una recomendación, o busca algo de un autor en el que confía. Puede que, en la mayoría de los casos, sea una mezcla de cosas. Quizá tengamos que hablar, sobre todo, de una intuición, una llamada, una fuerza que te atrae, como pasa con las personas. ¿Por qué hay personas que nos gustan, que nos atraen, con las que nos encanta hablar, con las que nos divierte discutir...? Cosa de química o de física.


Con los libros pasa algo parecido, pero el caso es que estén cerca, por aquí, para que uno pueda cogerlos con la mano, cuando los necesite. Porque el libro es, seguro, un fiel amigo que nunca nos engaña, ni nos abandona.


Recopilo. En esta Feria del Libro he encontrado algunos libros que van a llenar de distracción, diversión y, quién lo sabe, si de algo más, estas próximas vacaciones: el último Nadal, de Clara Sánchez; el policíaco de Lorenzo Silva; un libro interesante sobre la historia social en la época del III Reich (para eso una es de Historia, aunque la gente se olvide... y no miro a nadie); también, un autor que no he leído hasta ahora y que me atrae comenzar a conocer, John Connolly (creo que se escribe así); mi hallazgo de Irène Nemirovsky, que he mencionado aquí, y dos libros que están destinados a ser regalados: un libro bastante atractivo que trata de un club de malhechores (sí, habéis leído bien) para regalar a mi hijo por sus buenas notas (buenísssssimas) y también porque regalarle libros es lo que más me gusta hacer, y otro libro que ha ido a parar a manos de una chica que hoy he conocido un poco mejor y que se ha descubierto como una persona maravillosa, a la que van a ocurrirle muchas cosas buenas: María.


Pensando en ellos dos, en mi hijo, tan generoso, tan bueno y tan noble, y en esa chica, de corazón tan tierno, he llegado a la conclusión de que merece la pena seguir siendo profesora.



miércoles, 24 de marzo de 2010

Un hallazgo inesperado




Esta mañana, como ya anuncié ayer, tuvo lugar la inauguración de la Feria del Libro del Instituto. Antes de eso, en el Salón de Actos, se entregaron los Premios de los Concursos Literarios. Había mucha gente y estuvo todo muy animado, seguramente os enteraréis por los comentarios de los que asistieron.
Cuando se ha abierto la puerta de la Feria del Libro, instalada en la Sala de Trabajo de la Biblioteca, mucha gente se ha congregado a la vez en ese espacio. Tanto es así que, en un momento, han desaparecido (es decir, alguien los ha comprado) dos libros que pensaba adquirir. Así que andaba vagando por entre los diversos ejemplares expuestos, pensando qué hacer y, de pronto, sin previo aviso, he visto una nueva obra (que yo no conocía, aunque se había editado en 2009) de Irène Némirovsky, de la que ya he hablado en otro lugar de este blog y que, desde que descubrí hace algún tiempo una novelita corta llamada "El baile", es una de las escritoras que más me impactan, emocionan, gustan, en fin, todo.
El libro "descubierto" se llama "El maestro de almas", y según la crítica aparecida en "Livres Hebdo" es "una novela excelente con una galería de personajes inolvidables, como es habitual en Nèmirovsky". La crítica hace alusión, como véis, al que podemos definir como "estilo Nèmirovsky": dominio del lenguaje, temas intemporales, personajes plenos de vida, aun en el caso de que sean secundarios. Esto sería la mejor definición: una mirada directa al corazón.

domingo, 21 de marzo de 2010

El rincón de los lirios


Cerca de donde estamos se encuentra un paraíso. Carretera abajo, camino de las marismas, están las Islas del Guadalquivir, con sus mirlos, sus cigüeñas, sus pájaros de toda clase y pelaje. En los días claros, como hoy, se pueden ver en sus orillas toda clase de flores, y, a ambos lados, el espacio fangoso del arroz, que aún no se ha sembrado. Desde la Dehesa de Abajo una senda conduce a Aznalcázar y otra a Isla Mayor, la antigua Villafranco del Guadalquivir.


No sé si nuestros alumnos conocen la riqueza natural, histórica y económica que se encierra en esa zona, que forma parte del preparque de Doñana y que se prolonga hasta la desembocadura del Guadalquivir. Pero, si no lo saben, tienen a su disposición y tan cerca, una forma directa de acercarse a una realidad singular, objeto de estudio de muchísimos expertos.


Como todos los paraísos, éste también tiene su cronista. Se trata de un maestro, doctor en Historia, autor de varios libros sobre el tema (y sobre otros temas): José González Arteaga. Su último trabajo es un libro que recomiendo porque, no solamente tiene textos explicativos que pueden arrojar luz sobre muchos temas relacionados con esta zona de nuestra provincia, sino que sus fotografías son impagables, muchas de ellas muestran cosas que ya no existen.


El libro se llama "El rincón de los lirios" adoptando el nombre de una de las zonas que, cuando llega la primavera, estos próximos días, se llena de lirios azules que jalonan los caminos y las veredas. Todos estos lugares tienen sitios desde donde se puede observar la naturaleza y verla florecer: bancos de madera, casetas de observación, alguna construcción antigua remozada... En la tarde de hoy, niños y mayores la recorrían, aprovechando la bonanza del tiempo y la llegada de la primavera.
Un paraíso a nuestro alcance, a pocos kilómetros, pasando Puebla del Río, allí donde la historia de nuestro río grande se hace leyenda.

El extraño caso de la lectura y la escuela (I)

Me interesa realizar una reflexión teórico-práctica sobre los conceptos lectura y escuela, desde el punto de vista de la interrelación que ambos presentan. Como todas las reflexiones, puede resultar larga, por lo que la dividiré en entregas, así pensaré (pensaremos) que en lugar de hablar de temas educativos (pues, al fin, esto es educación) estoy escribiendo un maravilloso folletín de pasiones extremas en un periódico de provincias de finales del siglo XIX.
En la antigua Grecia, hablamos del siglo VI a. C., no todos los hombres tenían los mismos derechos: había ciudadanos libres y había esclavos. Pues bien, en esa sociedad tiene lugar, según eminentes estudiosos (entre ellos, uno de los más relevantes, el historiador francés Jean Hèbrard), el nacimiento de la escuela tal y como la conocemos. Y ese nacimiento está absolutamente vinculado con el hecho de la lectura (y también con la escritura, por extensión). Se trataba de que, antes de la institución escolar, solamente unos pocos poseían el don y la capacidad de interpretar los escritos. Esto contradecía totalmente la definición de "ciudadano" en la antigua Grecia, pues, para los griegos, era imposible considerar ciudadano a quien no tenía posibilidades de participar en la vida pública, en la política. Y, desde luego, para ello era imprescindible saber leer.
La historia de la lectura (entendida como planificación de una tarea que conduce a una meta y no como un acto espontáneo) está relacionada con la escuela, por un lado y con la necesidad del hombre de convertirse en ciudadano partícipe de la vida en la sociedad a la que pertenece, por otro. Es decir, tiene que ver con la "formación" y también con la "información". Dejemos esto ahí, pero no olvidemos ese doble valor de la lectura.
El caso de Grecia, desde luego, tenía sus paradojas, pues no en vano algunos esclavos, que provenían de estratos cultos y que estaban en Grecia por motivos de guerra, sabían leer y dominaban mejor que sus dueños los secretos del conocimiento. Al margen de esta cuestión, en Grecia, los maestros de Gramática, o mejor, los maestros de letras como se les denominaba, preparaban al ciudadano en la destreza lectora, en el manejo de las palabras, y era imposible ser considerado ciudadano sin saber leer (y, como consecuencia de ello, saber escribir).
Siendo entonces que lectura y escuela están indisolublemente unidas en sus comienzos, cuando la alfabetización es el objetivo primordial al que se subordinan todos los demás objetivos, nos puede resultar extraño y raro que, llevando la escuela tantos años de existencia, estemos ahora dando vueltas constantemente a estrategias, proyectos, programas y planes lectores, para incentivar la lectura, para leer en las escuelas, etc. como si lectura y escuela fueran cosas diferentes, como si leer fuera una actividad personal y divertida y no tuviera sitio en la escuela, nada más que como algo que se aprende al inicio de la escolarización (esto, es, cuando el individuo se "alfabetiza") y, a partir de ahí, es solamente una técnica más de las que deben dominarse para poder realizar el trabajo escolar.
Pero, ¿no es la lectura el trabajo principal, el motivo principal que conduce la escuela a su sentido más pleno y original?...
Y, hasta aquí llego, en esta primera entrega del extraño caso de la lectura y la escuela...

sábado, 20 de marzo de 2010

Ya ha llegado TEMBLOR



Una de las novedades de literatura juvenil que, seguramente, competirá en lectores con la Saga Crepúsculo y con Gerónimo Stilton, es este "Temblor" de la joven escritora e ilustradora norteamericana Maggie Stiefvater. Unos adolescentes enamorados tienen que sufrir por su posible separación a causa de que uno de ellos no es un ser humano. En una pequeña ciudad de Minnesota tiene lugar la acción, protagonizada por una chica de instituto, Grace y Sam, que, durante el invierno, es un lobo que mana por el bosque con la manada que lo transformó en uno de ellos cuando era niño.

El recurrente tema de "la bella y la bestia" que aparece en tantas obras literarias y musicales, es aquí el motivo principal. Lo que pasa es que la obra reserva una sorpresa, que no desvelaremos, en la persona de la chica, de Grace, que no es lo que parece y no parece lo que es. La acción, en la que intervienen otros alumnos del Instituto, puede resultar a nuestros alumnos inquietante y entretenida, dentro de una trama bien resuelta por la autora, creíble en el contexto que presenta y en la forma de acercar los personajes al lector.

La novela ha tenido un enorme éxito en muchos países y con ese aval llega a España, después de ser seleccionada por la prestigiosa American Library Association como una de las mejores lecturas para jóvenes del año 2010. Por supuesto, no tardará en llegar la película.

Ahora, unos días antes de las vacaciones de Semana Santa, que dejarán tiempo libre a nuestros alumnos, entre escapadas y cofradías, es buen momento para hacer esta Recomendación a los padres, junto con la entrega de notas: si ha sacado buenos resultados, regale un libro a su hijo como premio. Y, si ha suspendido, con más motivo todavía, regale un libro porque el libro le va a ayudar a superar sus dificultades.

viernes, 19 de marzo de 2010

Me sobra el corazón


"Hoy estoy sin saber, yo no sé cómo
hoy estoy para penas solamente.
Hoy no tengo amistad, hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento, plomo desalentado.
No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte con las manos
mirando con cariño las navajas
y recuerdo aquel hacha compañera
y pienso en los más altos campanarios,
para un salto mortal, serenamente.
Si no fuera por qué, no sé por qué
mi corazón escribiría una postrera carta
una carta que llevo ahí metida
haría un tintero de mi corazón
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo, le diría.
Yo nací en mala luna
tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.
Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más
¿no véis mi boca, qué desengañada
qué inconformes mis ojos?
Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?
Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra el corazón.
Hoy descorazonarme,
yo, el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.
No sé por qué, no sé por qué, ni cómo,
me perdono la vida, cada día. "

miércoles, 17 de marzo de 2010

Grandes Novelas: La Regenta







Aunque Leopoldo Alas "Clarín" escribió otras novelas y cuentos, ha pasado, sobre todo, a la historia de la literatura por su gran novela "La Regenta" una de las cumbres narrativas en castellano.


Seguramente muchos de los lectores de este blog han leído esta novela, pero releerla siempre es un placer y si tienes la suerte de no haberla leído, entonces puedes tener la oportunidad de sumergirte en una obra enigmática, potente, que te arrastrará desde el principio en los goces de la lectura y que te traerá a tu imaginación y a tu memoria, muchas cuestiones que van a resultarte interesantes.


Leopoldo Alas, conocido por el seudónimo de "Clarín", forma con Pérez Galdós la pareja de grandes novelistas españoles del siglo XIX. De familia asturiana, nace en 1852, en Zamora, donde su padre era gobernador civil. En 1863 la familia se afincó en Oviedo, ciudad a la que le uniría una estrecha relación y que se convertiría, de alguna manera, en la protagonista de su obra maestra, La Regenta. En 1868 participó con entusiasmo en las jornadas revolucionarias de septiembre, experiencia que fue la base de sus convicciones progresistas y republicanas.



Estudió en Oviedo, con brillantes calificaciones, tanto en el colegio como en la universidad, donde cursó la carrera de Derecho y entró en contacto con los krausistas (Giner de los Ríos, Salmerón). Al mismo tiempo colaboraba en El Solfeo, de orientación republicana, donde comenzó a utilizar el seudónimo "Clarín" para firmar sus artículos.


Aunque ganó las oposiciones a una cátedra de la Universidad de Salamanca, no pudo tomar posesión de ella debido a la injusta intervención del ministro de Fomento, que se vengó así de las sátiras que el escritor le había dirigido desde la prensa. Más tarde, en 1882, consiguió la cátedra de Economía Política de la Universidad de Zaragoza y el año siguiente se trasladó a la cátedra de Derecho Romano de la Universidad de Oviedo, actividad que alternó con las de articulista y escritor.


Sus artículos literarios y satíricos, publicados mayoritariamente en la revista Madrid Cómico, alcanzaron gran popularidad, pero su mordacidad le valió numerosas enemistades e incluso algún duelo. En 1891 fue elegido concejal republicano del ayuntamiento de la capital asturiana. Murió en 1901.

"La Regenta" es, sin duda, la obra maestra de Clarín y una de las novelas más importantes de la literatura española. En ella se retrata en toda su complejidad una ciudad de provincias, Vetusta (nombre tras el que se esconde Oviedo), en la que está representada la sociedad española de la Restauración.
Clarín somete a una irónica crítica a todos los estamentos de la ciudad: la aristocracia decadente, el clero corrupto, las damas hipócritas, los partidos políticos. Todo ello conforma una atmósfera social asfixiante, opresiva, con la que choca la protagonista, Ana Ozores. Su temperamento sensible y soñador la lleva a refugiarse en el misticismo, pero su confesor, el canónigo Fermín de Pas, la decepciona cuando intenta aprovecharse de ella. Cae entonces en brazos de Álvaro Mesía, un mediocre don Juan, con el que vivirá una relación amorosa que no resultará ser más que un sucedáneo de sus ideales románticos. En el enfrentamiento entre Ana y Vetusta, la primera acabará siendo vencida, y, en consecuencia, marginada. La importancia de la presión ambiental, social, sobre la protagonista acerca la novela a las teorías del Naturalismo.

La novela puede leerse a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, cuyo vínculo acabamos de incluir en este texto. La posibilidad de leer obras en este soporte virtual hace que podamos acercarnos a títulos clásicos con mucha facilidad, por eso es muy recomendable acceder a este servicio, que también aparece referenciado en nuestro blog.
La lectura de "La Regenta" nos acerca a un grupo humano variopinto, lleno de personajes secundarios que muestran mil y un matices, en un telón de fondo opresivo y del que estos personajes pugnan por salir. La ciudad de Oviedo, verdadera protagonista de la obra, aparece llena de contrastes, pero siempre omnipresente, con una presencia que impide el desarrollo de los personajes y que dirige su peripecia vital.
Cualquiera que conozca Oviedo, una ciudad encantadora que, en muchos aspectos, todavía nos enseña los sitios de "La Regenta" en toda su plenitud, puede entender ese sentido provinciano de la vida, al que acompaña el permanente gris del cielo, siempre cubierto y nublado, que traza un tapiz de privacidad sobre las cosas, las personas y los acontecimientos.
La lectura de "La Regenta" es siempre recomendable. Quizá para nuestros alumnos pueda suponer una obra demasiado larga, pero entonces, bien estará, al menos, escoger algunos fragmentos y darles a conocer los personajes y al autor, pues forma parte, por derecho propio, de nuestro legado cultural y literario.
Me gustaría también recomendaros, una novelita corta de "Clarín" que a mí me ha parecido siempre magistral. No sé por qué, la relaciono siempre con esa otra de Eça de Queirós, fascinante también, "El primo Basilio".
Me refiero a " Su único hijo", una novela estremecedora, con una carga emocional tan grande que es difícil desasirse de ella una vez leída. En cierto sentido, esa contención de sentimientos que aparece en "La Regenta", termina por explotar en "Su único hijo" y de ahí ese río de sinsabores, esperanzas sin remedio y tristezas.
Si no habéis leído "La Regenta", "Su único hijo" y "El primo Basilio", he aquí un trío de obras especialmente atractivas, mucho más que los best-sellers que ahora tienen tanto éxito...aunque no sabemos si de verdad se leen.

lunes, 15 de marzo de 2010

¿Quién escribió El Lazarillo?


He aquí la gran pregunta que ha mantenido en vilo a los estudiosos durante más de cuatro siglos. ¿Quién escribió El Lazarillo de Tormes, esa obra clásica que nos han mandado leer en los colegios e institutos desde siempre?

Pues vayamos por partes, porque la cosa es misteriosa y promete entretenernos más que una novela de Agatha Christie.

La paleógrafa gaditana Mercedes Agulló va a publicar de inmediato una investigación en un libro titulado "A vueltas con el autor del Lazarillo". La edición correrá a cargo de la Editorial Calambur, en su colección Biblioteca Litterae. En esa investigación dará a conocer el nombre del autor del libro, que se publicó anónimamente, en el año 1554 en cuatro lugares distintos. Desde el principio pasó a engrosar el Catálogo de Libros Prohibidos y por ello su lectura fue muy selectiva, por personas que lo tenían oculto y lo habían logrado conseguir en los escasos cinco años en los que circuló antes de la prohibición.

Las ediciones que volvieron a salir a partir del año 1573 siempre fueron censuradas, pues el texto primitivo no se ha recuperado hasta tiempos modernos. Ya Menéndez Pelayo se interesó por el tema de la autoría y sus teorías han sido seguidas por otros expertos, que han intentado construir una hipótesis que avalara la idea de los posibles autores que han ido surgiendo.

Si entras en la Red, podrás ver noticias de supuestos autores, todos ellos diferentes, argumentados por especialistas de distintos países incluso: Alfonso de Valdés, Luis Vives, entre otros, han sido considerados los autores del libro.

Pero he aquí que Mercedes Agulló tras una detectivesca, pero rigurosa y científica búsqueda, halla en los documentos de Juan López de Velasco, el encargado de publicar el Lazarillo expurgado de 1573, un inventario de los bienes de alguien que los había depositado en su poder, al nombrarlo albacea testamentario. Ese "alguien", poseedor de las correcciones del Lazarillo, es decir, del papel que demuestra quién escribió la obra, no es otro que Don Diego Hurtado de Mendoza, a quien Mercedes Agulló considera el autor de la obra, en contra de las opiniones de otros reputados estudiosos, como hemos mencionado ya.

Curiosamente, la más antigua tradición sobre El Lazarillo atribuía su teoría a Don Diego, como puede atestiguarse en las crónicas de Tomás Tamayo, historiador de Toledo. Pero luego, después de siglos de esta atribución sin probar, se echó mano de otros autores, como los que hemos citado. En el hallazgo de Mercedes Agulló se encuentra un gran número de documentos que atestiguan todo esto y arrojan luz sobre este interesante tema de la historia de la literatura española, no en vano El Lazarillo es considerado la primera novela moderna.

Dos personajes aparecen en este telón de fondo que he resumido para vosotros. Dos personajes que me parecen fascinantes y a los que ahora quiero dedicar algunas palabras. El primero de ellos es Don Diego Hurtado de Mendoza, cuya vida bien puede servir para una serie de televisión, al estilo de Águila Roja o de una película como Alatriste. Don Diego Hurtado de Mendoza es el ejemplo de caballero renacentista, hombre de armas y de letras, que tuvo una peripecia vital fascinante, como puede uno ver en cuanto se bucea en su historia.

Don Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575) fue hijo del primer alcaide de la Alhambra y allí nació. Tenía una gran formación en filosofía, leyes y humanidades, pero también era un hombre de acción que destacó como militar y diplomático. Además de la obra que ahora se anuncia como suya, es autor de las crónicas tituladas "Guerra de Granada". Sus avatares biográficos lo llevaron a Italia y tuvo además problemas con la justicia debido a una serie de conspiraciones que lo apartaron del favor real, primero de Carlos V y luego de su hijo Felipe II.

Era un buen poeta, de quien dijo el mismísimo Lope de Vega: ¿Qué cosa aventaja a una redondilla de Don Diego Hurtado de Mendoza? Fue políglota, humanista, bibliófilo (su biblioteca la cedió al rey Felipe II y forma parte de la gran biblioteca de El Escorial). Curiosamente, la investigadora Rosa Navarro, que durante años le ha seguido la pista al Lazarillo, acaba de publicar que Hurtado de Mendoza fue el autor de la segunda parte del libro, que salió a la luz en Amberes. Un maravilloso embrollo como podéis ver.

La otra figura que me interesa destacar, es la de Mercedes Agulló. Se me ha olvidado comentar el pequeño detalle de que tiene 84 años. Sí, habéis leído bien. Lleva toda la vida investigando y, desde luego, no ha tirado la toalla. Vive en El Puerto de Santa María y desde los 23 años se dedica a la investigación paleográfica, que es cosa complicada, y lo sé de buena tinta, porque estudié dos años de Paleografía en la carrera y me resultaba dificilísimo.

Mercedes Agulló dice que el motivo por el que Hurtado de Mendoza no firmó su libro, fue por miedo a la Inquisición y miedo a Felipe II, que era el Rey. Cuando habla de su trabajo, expone tal cantidad de recovecos que da gusto oírla hablar. Y, sobre todo, da gusto que tenga 84 años y que empezara este trabajo sobre El Lazarillo a los 79, porque confiesa que ha estado cinco años dedicada al tema.

No me digáis que no levanta el ánimo casos como éste. Quién no desearía tener tal actividad intelectual a los 84 años, tal entusiasmo, tan buena cabeza, como dice la gente en plan informal. Qué envidia, Doña Mercedes...

Os invito a que leáis "A vueltas con el autor del Lazarillo" de Mercedes Agulló, que busquéis por ahí datos de Don Diego Hurtado de Mendoza, y, sobre todo, que leáis El Lazarillo, sabiendo la intrincada búsqueda y la emocionante aventura que lo rodea.



domingo, 14 de marzo de 2010

El camino...de Billy Elliot


Hay veces que se cruzan los pensamientos, que se enredan, y, cuando te das cuenta, todo se convierte en una amalgama, de forma que tienes que volver a tirar de ellos, sacar los hilos de donde se han mezclado, devanar la madeja, comenzar de nuevo...

Lola Villar propuso la semana pasada que nuestros alumnos de tercero de ESO, a los que damos clase de Cambios Sociales y Género, vieran esta película. Me fío del criterio de Lola, pero no tenía mucha confianza en que me gustara.

En éstas, murió Delibes y pensé, al repasar su biografía, en lo que significan la fuerza de las convicciones, sobre todo, cuando uno tiene que transitar por caminos políticamente incorrectos. Mantenerse firme en lo que uno quiere, en lo que uno desea, en lo que uno necesita... Complicado, desde luego.

En la cafetería del Instituto conversé, ese mismo día u otro, no lo recuerdo, con Sema DÁcosta, uno de nuestros profesores de Imagen y Sonido. Hablamos de Antonio Sosa, el magnífico pintor y escultor de Coria del Río, con fama internacional. Antonio Sosa no pudo ser otra cosa que pintor y escultor, porque no se adaptaba a ningún empleo, ni a ninguna otra situación, era un inadaptado que tenía que ser lo que es. Ni siquiera pudo acabar sus estudios de Bellas Artes, porque lo suyo no era eso tampoco, no era la norma, ni la academia. Lo que buscaba representar, no estaba fuera, sino dentro de él.
Delibes tuvo que mantener sus ideas, a contracorriente muchas veces, porque no siempre ha sido reconocido y aplaudido globalmente. Algunas de las cosas que defendió en su vida, no son aceptadas por la ideología general de hoy que lo impregna casi todo. Y siempre es más fácil, dejar al lado los principios de uno y volverse a mirar lo que pasa por ahí, el gran río revuelto que corre a nuestro lado y que puede engullirnos, si no estamos alertas.

Y...Billy Elliot. Esta película me deparaba una maravillosa sorpresa. Desde el primer fotograma me conquistó. Por el niño, que quiere bailar en el trasfondo de la dureza de las minas, de las huelgas, del boxeo, de los puñetazos y las luchas. Por ese otro niño, que era homosexual y tenía miedo de decirlo. Por la profesora de baile, que vio en el niño su esperanza. Por la madre, desaparecida. Por el padre, sin ilusión y sin fe. Por el hermano, atrapado. Y, más que nada, por la abuela: en camisón por el bosque, recordando que pudo ser una gran bailarina, con su gorrilla en la mesa de desayuno, con su mirada triste porque las cosas se le escapan...Conozco muy de cerca esa mirada, y muchos de vosotros, lectores de este blog, también la conocéis. Es la mirada más terrible, la que lanzan los ojos sobre cosas que ya no reconocen.


Todos mezclados me han hecho pensar en lo importante es que nuestros alumnos sepan lo que quieren, sepan qué les gusta, sepan qué talentos tienen... Y esto es algo difícil. Muchos de nosotros no sabemos todavía qué es aquello que nos haría verdaderamente felices. Ayudarlos a encontrarse, orientarlos, animarlos, estimular su curiosidad, su entusiasmo; hacer que se sientan comprendidos en sus aficiones. No todo el mundo tiene que hacer lo mismo, ni que ser igual.


Una gran parte de la posibilidad de que nuestros alumnos encuentren el camino está en nosotros. Sé que no es sencillo, pero, por eso mismo. La profesora de baile hizo que Billy Elliot entendiera que valía la pena luchar por lo que quería y en el camino de Delibes hubo alguien que le hizo ver que escribir era lo suyo, su propia esposa, Ángeles. En el caso de Antonio Sosa, puedo deciros que conocí a su padre y que era el hombre más abierto al arte y a la vida que uno imaginarse pueda. Por ahí van las cosas.


Tener la suerte de encontrarnos con alguien que vislumbre lo que podemos ser y que entienda lo que somos, no está siempre al alcance de todos. Seamos sinceros. ¿Cuántas veces hemos hallado a esa persona que se entusiasma con ese talento que tenemos o con esa cualidad o con esa idea? No es fácil, lo repito. Estaba yo ayer en el bautizo de mi nuevo sobrino, David, y cuando el cura dijo que los padrinos teníamos que velar por su fé, yo pensé: Y velar porque se encuentre a sí mismo, entre tanta gente que distraerá su verdadero camino. Y al pensar en el camino, volví a Delibes. Y al mirar a mi madre, volví a Billy Elliot. Complicado, ya lo véis.
Pero nosotros, que tenemos la suerte de ser profesores, quizá podamos mirar a nuestro alrededor con las gafas de ver las ilusiones y darles a nuestros alumnos un empujoncito hacia sí mismos, hacia lo que son, hacia lo que quieren, hacia lo que buscan, hacia lo que esperan...
Lo dejó dicho "El Principito": "sólo se ve con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos".

Y esto no es literatura...

sábado, 13 de marzo de 2010

Alicia







Tengo dos Alicias: una es Alicia Violeta, mi sobrina mayor, que ahora tiene 29 años y vive en Cádiz. Cuando paséis por esta ciudad, daros una vuelta por el centro y allí, en su tetería "El Oasis", la encontraréis, cerca de la plaza de Mina. La otra Alicia es Alicia Liddell o "Alicia en el País de las Maravillas" de Lewis Carroll. Las dos Alicias se parecen bastante, a las dos les gustan las historias, los libros, las fantasías, lo que no puede ser y celebrar el no-cumpleaños. Una es, afortunadamente, de carne y hueso y la otra vive en el universo de papel que nunca se marchita.

Estos días vamos a oír hablar mucho de la Alicia de Carroll, porque han rodado una película sobre ella (van unas cuántas) y cuando eso ocurre los libros y los personajes se ponen de actualidad. Tengo una edición antigua del libro, con los dibujos originales de Tenniel, que encontré en una feria del libro antiguo y de ocasión hace años, una edición preciosa, aunque hay muchas más y cada uno de vosotros puede hallar la suya.

"Alicia", tanto la que está en el País de las Maravillas como la que ve el mundo " a través del espejo" no es solamente una historia de niños, sino una historia para niños...de todas las edades. Misteriosa, complicada, extraña, llena de cierto latido tembloroso, acuciante, oscura, impenetrable, generosa, Alicia está más cerca de nosotros de lo que podemos pensar.

He buscado en Internet cosas del autor y he hallado esta reseña biográfica, que no está mal y que os transcribo. Además, he añadido una bibliografía en su lengua original, el inglés, que para eso somos un centro plurilingüe. Como he respetado el formato de la biografía virtual, podéis enlazar con algunos aspectos de la misma:

Charles Lutwidge Dodgson era el nombre verdadero del autor de las "Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas" (Alice's Adventures in Wonderland), y de "A través del Espejo" (Through the Looking Glass). Nacido en Daresbury, Inglaterra, era el mayor de 11 hijos: cuatro varones y siete niñas. A los 18 años, ingresó en la Universidad de Oxford, en la que permaneció durante cerca de 50 años, y en la que obtuvo el grado de bachiller y se recibió de preceptor. Fue ordenado diácono de la Iglesia Anglicana y enseñó Matemáticas a tres generaciones de jóvenes estudiantes de Oxford, y lo que es más importante, escribió dos de las más deliciosas narraciones que se han producido en el campo de la literatura.

Poco es lo que hay que decir, aparte de estos hechos, acerca de la vida del Reverendo Dodgson. Vivió 66 años tan tranquilamente como puede hacerlo cualquier otro hombre, y el trabajo y ocupación de su vida, así como su diversión favorita, fueron las Matemáticas. Padeció, de insomnios durante toda su existencia, y pasaba noches enteras despierto, con los arduos problemas matemáticos dando vueltas en su cabeza, y tratando de descifrarlos. Escribió diversos libros sobre la materia y el más interesante de ellos se titula: Euclides y sus modernos rivales.

Sus cuentos vieron la luz con el seudónimo Lewis Carroll. Quizá la razón de esto fuera su extraordinaria timidez ante las gentes, es decir, ante los adultos. Tenía pocos amigos en la plenitud de su desarrollo y crecimiento, y como era tímido, se retrajo de los adultos y creó sus amistades entre los niños, especialmente entre las niñas pequeñas; los comprendía perfectamente y era su natural y delicioso compañero. Fácilmente tomaba parte en sus juegos; inventaba siempre algunos nuevos y les contaba cuentos e historias.

La Alicia real y verdadera era la hija de su amigo el diácono Liddell, la cual, mucho más tarde, relató cómo esos cuentos caprichosos que aún deleitan a los lectores de todas las edades y de todos los países les fueron referidos a ella y a sus dos hermanas: "Muchos de los cuentos del Sr. Dodgson nos fueron contados en nuestras excursiones por el río, cerca de Oxford. Me parece que el principio de "Alicia" nos fue relatado en una tarde de verano en la que el sol era tan ardiente, que habíamos desembarcado en unas praderas situadas corriente abajo del río y habíamos abandonado el bote para refugiarnos a la sombra de un almiar recientemente formado. Allí, las tres repetimos nuestra vieja solicitud: cuentenos una historia, y así comenzó su relato, siempre delicioso. Algunas veces para mortificarnos o porque realmente estaba cansado, el Sr. Dodgson se detenía repentinamente diciéndonos: esto es todo, hasta la próxima vez; ¡ah, pero ésta es la próxima vez!, exclamábamos las tres al mismo tiempo, y después de varias tentativas para persuadirlo, la narración se reanudaba nuevamente".

Alice se publicó en 1864, y A través del espejo, en 1871. Ambas fueron ilustradas por el famoso dibujante inglés John Tenniel. Estos libros han sido posteriormente ilustrados por otros muchos artistas, pero los magníficos dibujos de Tenniel continúan siendo los favoritos. Otras publicaciones de Lewis Carroll son: La caza del Snark (The Hunting of the Snark) (1876) y el cuento poco leído Silvia y Bruno 1889 y 1893.

Sumario de la Bibliografía
1865
Alice's Adventures in Wonderland. Macmillan, Londres.
1869
Phantasmagoria and other poems. Macmillan, Londres.
1872
Through the Looking-Glass, and what Alice found there. Macmillan, Londres.
1874
Notes by an Oxford Chiel (panfletos anónimos), Oxford.
1876
The Hunting of the Snark. (La caza del Snark) Macmillan, Londres.
1879
Euclid and his modern rivals, Londres (publicado con el nombre de C. L. Dodgson).
1885
A tangled Tale. Macmillan, Londres.
1886
Alice's Adventures under Ground. Macmillan, Londres.
1887
The Game of Logic, Macmillan, Londres.
1889
The Nursery " Alice ". Macmillan, Londres.
1889
Sylvie and Bruno. Macmillan, Londres.
1896
Symbolic Logic, Part I. Elementary, Macmillan, Londres.
1898
Collingwood, Stuart, Dodgson: The Life and Letters of Lewis Carroll. Unwin, Londres.
1933
Selection from his letters to his child-friends. Macmillan, Londres.

viernes, 12 de marzo de 2010

Se fue Miguel Delibes


Esta mañana la radio me trajo la noticia de la muerte de Miguel Delibes, en su ciudad, Valladolid, en cuyo Ayuntamiento está ahora mismo, cuando escribo estas líneas, instalada su capilla ardiente. La radio, que escucho ahora, cuenta que la gente acude a darle su despedida con un libro suyo en la mano.

Como en otras ocasiones, cuando muere un escritor famoso, más que famoso, importante, me paro a pensar en su obra y en su biografía. No sé si os he dicho que las biografías son mi debilidad. Sí, porque me imagino el Delibes niño, el Delibes joven, el Delibes maduro, el Delibes anciano, toda una vida que pasa por mil y una peripecias. He repasado la biografía de Miguel Delibes consultando fuentes diversas y he extraído algunas cosas que me han llamado la atención y que ahora os cuento en su recuerdo:


Miguel Delibes nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920. Es el tercero de ocho hermanos, su madre era María Setién y su padre, Adolfo Delibes, era abogado y catedrático de Derecho en la Escuela de Comercio. Estudia en el colegio de La Salle y cursa el bachillerato en el colegio de Lourdes de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. La guerra le impidió ingresar en la universidad, por lo que continuó con los cursos de perito mercantil y aprendió a modelar en la Escuela de Artes y Oficios. Se enroló como voluntario en la Marina prestando servicio en el crucero "Canarias" en Palma de Mallorca. En 1939 regresó a Valladolid y comenzó sus estudios universitarios de Derecho y Comercio. Sin embargo, ninguna de estas carreras le agrada. Y sólo el azar quiere que llegue al mundo del periodismo y de la literatura. Un azar que comienza cuando, al estudiar el Manual de Derecho Mercantil de Joaquín Garrigues, descubre la belleza del lenguaje y el adjetivo oportunamente empleado. Como también le gusta el dibujo -su padre le ha matriculado en la Escuela de Artes y Oficios-, Miguel Delibes ingresa como caricaturista, en 1941, en “El Norte de Castilla”, el periódico de su ciudad. Posteriormente realizó un curso de periodismo en Madrid para obtener el carné profesional, de modo tal que en 1942 publica su primer artículo (sobre el tema de la caza mayor) en “El Norte de Castilla”. En 1945 ganó por oposición la cátedra de Derecho Mercantil y consiguió ser destinado a la Escuela de comercio de Valladolid.

Miguel Delibes se casó con Ángeles de Castro y ella fue la persona que le animó a escribir, porque estaba convencida de que era un gran escritor en ciernes. Su primera novela fue "La sombra del ciprés es alargada" y su mujer fue siempre la persona que lo iluminó hasta que ella murió. Con esa primera novela consiguió el Premio Nadal en 1948. Este fulgurante comienzo nos indica que su madera de escritor estaba clara desde el principio.

Si os relato el listado de obras importantes que nos ha dejado, muchísimas de ellas llevadas al cine con gran éxito, podéis entender por qué ha recibido tantos y tantos premios y distinciones:


La sombra del ciprés es alargada

El camino

Cinco horas con Mario

Los Santos Inocentes

Mi idolatrado hijo Sisí

El príncipe destronado

Señora de rojo sobre fondo gris

El Hereje


Premios:


Gustavo Martín Garzo ha declarado hoy que Delibes tenía todos los premios y que no le faltaba ninguno (en respuesta a la pregunta de un periodista que le interrogó acerca del nunca logrado Premio Nobel). También ha dicho que el principal premio que tuvo en vida fue el cariño de la gente. Esto lo he podido corroborar con las intervenciones de sus paisanos en la radio, gente que lloraba, que recordaba anécdotas, que lo había conocido en tal o cual circunstancia. Todo el mundo lo califica como un hombre de bien y literariamente como poseedor de un estilo depurado, único, de un lenguaje rico y pleno de matices. Pero, además, su obra contenía una crítica social demoledora. Recordad "Los santos inocentes" libro en el que refleja la miseria, la opresión y el caciquismo. Recordad "El Hereje" todo un alegato contra la intolerancia y un canto a la libertad. Su vena lírica y emocionante aparece con claridad en el libro que dedicó a su esposa "Señora de rojo sobre fondo gris" tras quedarse viudo. Asimismo, quién no recuerda la tierna historia del niño en "El Príncipe Destronado" sobre el violento telón de fondo de una familia llena de problemas.


Premio Nadal en 1948 por La sombra del ciprés es alargada.

Premio Fastenrath de la Real Academia en 1957 por Siestas con viento sur.

Premio de la Crítica en 1962 por Las ratas.

Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1982.

Premio de las Letras de la Junta de Castilla y León en 1984.

Premio Nacional de las Letras en 1991.

Premio de Literatura en Lengua Castellana "Miguel de Cervantes" en 1993. ·

En 1999 obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Narrativa por El Hereje, premio que también se le concedió en 1955 por la obra Diario de un cazador.

Fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid (1983), Complutense de Madrid (1987), El Sarre - Alemania (1990) y Alcalá de Henares (1996).

Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa. 1985.

En 1993 la Diputación Provincial de Valladolid le otorga la Medalla de Oro de la Provincia.·

En 1997 recibe el premio Brajnovic de la Comunicación, otorgado por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.·

En 1999 se le concede la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

Fue también Hijo Predilecto de Valladolid.


En 1975 ingresó en la Real Academia Española de la Lengua.

Para terminar, os transcribo el texto, un fragmento de "El camino" que me ha enviado mi compañera Carmen Cuesta, bibliotecaria del IES Juan de Herrera de San Lorenzo de El Escorial. Podéis usarlo para trabajar con los alumnos:

TEXTO DE LA SEMANA

Miguel Delibes
Valladolid, 17 de octubre de 1920 - 12 de marzo de 2010

In memoriam

El camino

"Pero a Daniel, el Mochuelo, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Él creía saber cuanto puede saber un hombre. Leía de corrido, escribía para entenderse y conocía y sabía aplicar las cuatro reglas. Bien mirado, pocas cosas más cabían en un cerebro normalmente desarrollado. No obstante, en la ciudad, los estudios de Bachillerato constaban, según decían, de siete años y, después los estudios superiores, en la Universidad, de otros tantos años, por lo menos. ¿Podría existir algo en el mundo cuyo conocimiento exigiera catorce años de esfuerzo, tres más de los que ahora contaba Daniel? Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quién, al cabo de catorce años de estudio no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa ".

jueves, 11 de marzo de 2010

La Historia Interminable






Compré hace muchos años este libro. Como en otras ocasiones me sentí atraída por la portada, por el título y, además, porque estaba escrito en tinta de dos colores. Los que lo habéis leído ya sabéis que quiere decir eso.

El libro tuvo una historia peculiar, pues lo presté a una de mis hermanas y, como ella suele hacer, porque esta hermana se queda con todo lo que pilla, el libro desapareció de mi estantería. Después de muchas indagaciones a ver dónde estaba el libro, el libro se perdió (por mi parte, estoy segura de que lo tiene ella), así que tuve que comprármelo otra vez.

En ocasiones he utilizado esa imagen del niño que ve, a través de los cristales de una librería, un libro que le atrae. Me recuerda también a Alicia, cuando mira el espejo que va a devolverle imágenes que no existen en la realidad. "La Historia Interminable", cuyo título original alemán es Die Unendliche Geschichte, es un libro extraño, algo desasosegante, que abre una puerta plagada de interrogantes, cosas que no podemos responder. En estos momentos hay un gran número de libros que adentran a nuestros niños y jóvenes en el universo de la fantasía pero cuando salió "La Historia Interminable" el panorama literario era muy diferente. Este libro abrió un camino que otros autores han seguido con gran éxito.

"La Historia Interminable" fue escrita por el escritor alemán, de la región de Baviera, Michael Ende (1929-1995), que compaginó la escritura de libros dedicados a los jóvenes, con su trabajo de crítico literario, actor y dramaturgo. Antes de "La Historia Interminable" ya había publicado para jóvenes los libros "Jim Botón y Lucas el maquinista" y "Momo". En 1979 publica "La Historia Interminable" su libro más famoso, el más traducido y el que le lleva a ser conocido mundialmente.

El éxito del libro lleva a que haya productores cinematográficos que quieran llevarlo al cine. La película se realizó pero Ende nunca estuvo contento con el resultado y quiso desvincularse de la misma al considerar que habían cambiado la historia. No he visto la película, porque rara vez el cine consigue atrapar la esencia de los libros, pero el pleito duró mucho tiempo y le hizo gastar muchas energías.

Tras su muerte se inaugura el Michael Ende Museum, en Munich, la ciudad donde murió. Los visitantes pueden ver obras del autor en diversos idiomas, manuscritos, pinturas de su padre, libros de su biblioteca privada, así como objetos personales de especial valor. Ende era un coleccionista de figuras de tortugas hechas de toda clase de materiales.

Si no has leído "La Historia Interminable" te lo recomiendo. Puedes encontrarlo en nuestra Biblioteca y llevártelo prestado. Recomiéndalo también a tus hijos, a tus alumnos. Verás cómo, para siempre, Bastián y su aventura quedarán en ese lugar donde uno guarda las cosas que nos han hecho felices.


miércoles, 10 de marzo de 2010

! Que venga Laura Gallego ¡






Una de nuestras alumnas de 1º de ESO, que se llama Blanca, decía el otro día la frase que encabeza esta entrada del blog. ! Que venga Laura Gallego¡

Probablemente sea Laura Gallego la escritora más leída por los niños y, sobre todo, jóvenes, al menos en España. Sus libros conectan con la juventud y están muy bien escritos. Esto último es algo en lo que hay que reparar porque, a veces, los libros que se dedican a los más pequeños y a los adolescentes, tienen una literatura bastante marrullera. Y no es eso, no es eso... Para que esos libros tengan un sentido educativo, además del lúdico, que ya es bastante, es imprescindible que estén bien escritos. Aunque, lo cierto es que los niños y jóvenes son un público exigente que no se conforma con cualquier cosa.

Laura Gallego (Quart de Poblet, Valencia, 1977) tiene una página web que pueda dar muchísima información a todos aquellos alumnos que son seguidores de sus libros. Ella nos cuenta que empezó a escribir a los 11 años y a publicar a los 21. No creáis que es demasiado infrecuente el caso de niños que escriben muy bien desde edad temprana. Son escritores precoces, lo mismo que hay precocidad en otros campos del arte. Un ejemplo muy claro, quizá, es el de la música, y ahí está el genio de Mozart, que desde chiquitito, un párvulo todavía, ya demostraba su ingenio y su talento musical.

En ocasiones, estos jóvenes y niños con talento literario no se atreven a sacar a la luz las cosas que escriben, incluso puede que no le den importancia. Pero así se pierden escritores y deberíamos ser conscientes de que ese es un lujo que no nos podemos permitir. Por eso me parecen tan importantes e interesantes los concursos literarios que convocamos en nuestro Instituto. Así podemos animar a la escritura a estos alumnos con vocación literaria y dar a conocer sus obras.

Laura Gallego cuenta que se presentó a muchos concursos, hasta que consiguió ganar uno de ellos y bien importante, el Concurso Barco de Vapor, de la Editorial SM. El libro que presentó al Concurso y que consiguió el premio fue "Finis Mundi". Otra enseñanza que podemos extraer del conocimiento cercano de esta escritora es su perseverancia: se presentó a varios concursos, a algunos unas cuántas veces, y, aunque no ganaba, ni conseguía premios, siguió intentándolo. Este ejemplo de confianza en sí misma, de absoluta certeza en que ése era su camino, es muy educativo para nuestros alumnos, que suelen desanimarse con demasiada facilidad, acostumbrados como están, la mayoría de ellos, a que las cosas sean más sencillas y asequibles. A pesar de que tendrán que aprender, cuanto antes mejor, que la vida no es sencilla, ni asequible, ni fácil...

Siguiendo con Laura Gallego, la escritora estudió la carrera de Filología Hispánica y está haciendo ahora su tesis doctoral. Hasta este momento ha publicado dieciséis novelas y cinco cuentos, aunque ha escrito muchas más cosas. Ella dice que su libro favorito es "La Historia Interminable" de Michael Ende (se me acaba de ocurrir una bonita entrada de este blog dedicada al libro, que haré próximamente).

En las imágenes que ilustran esta página, podéis ver algunos de sus libros más interesantes, que, por supuesto, os recomendamos.

martes, 9 de marzo de 2010

Lorenzo Silva: La estrategia del agua




Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es uno de esos casos de escritores que, antes de llevar a cabo su vocación, desempeñan otros trabajos, distintos y distantes de la creación literaria. En su caso, ejerció como abogado, auditor de cuentas y asesor fiscal, hasta que tuvo claro que lo suyo era escribir.

En una ocasión, dentro de las actividades del Departamento de Lengua y Literatura, Lorenzo Silva estuvo en nuestro instituto, comentando con los alumnos uno de sus libros. Además, aquellos lectores que sigan la publicación XLSemanal lo reconocerán como el "cartero" que comenta y selecciona las cartas de los lectores, una de las cuales tendrá la suerte de ser recompensada con una pluma.

Hace unos años, creo que en 2004, esa pluma me tocó a mí. Escribí una carta sobre no sé qué tema y al "cartero" le gustó, así que una Watermann azul se sumó a mi colección de plumas (creo que os he comentado ya que colecciono plumas, cajitas, muñecas, marcapáginas y libretas... ¿o no lo he dicho?)

Lorenzo Silva tiene una obra amplia y sus libros son totalmente recomendables, pues posee un gran dominio de la expresión y es sencillo a la vez que profundo. Su última obra, que os traigo aquí y que está ya en fase de preventa en algunas tiendas de libros, es "La Estrategia del Agua". En este libro, Silva nos cuenta una aventura más (creo que es la quinta) de sus agentes Bevilacqua y Chamorro, en un enrevesado caso criminal:

La aparición de Óscar Santacruz con dos disparos en la nuca en el ascensor de su casa, sin que nadie haya escuchado ni sepa nada. Todo apunta a un profesional, lo que resulta exagerado frente a la aparente poco importancia del muerto.

Este es el argumento que da inicio a la novela y que nos mantendrá interesados a lo largo de la misma.

Lorenzo Silva
es un escritor que da mucha importancia a la comunicación digital y tiene una estupenda página web, escrita en primera persona, con fotografías y datos que completan su biografía. Echamos de menos que, en la citada web, hubiera colgado el primer capítulo de su nueva novela, algo que hacen algunos escritores y que engancha mucho. En cualquier caso, es un autor interesante, que hay que tener en cuenta y que merece la pena conocer.