sábado, 18 de septiembre de 2010

Una pantera en el sótano


A nuestra biblioteca acaba de llegar un libro estupendo. Se trata de "Una pantera en el sótano" de Amos Oz. La edición es de Siruela, en su Colección Escolar de Literatura. Lleva un interesante prólogo sobre los niños y la lectura de Lola Beccaria y se completa con actividades para realizar con los alumnos una vez leído el libro.

Amos Oz (Jerusalén, 1939) es un prestigioso escritor, galardonado con importantes premios literarios, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2007 (la fotografía de ese acto de entrega ilustra este comentario). Se trata de una obra cuyo protagonista es un niño y que tiene un marcado carácter autobiográfico: como el autor, el niño del libro crece rodeado de libros.

Estoy segura de que nuestros alumnos, si les acercamos este libro, en su totalidad o en forma de fragmentos, disfrutarán con su lectura, con esa forma de escribir triste e irónica a la vez, que tan bien entienden los adolescentes y los jóvenes. El fanatismo, la traición y la amistad, son los grandes temas que se recogen en el libro y también, como trasfondo, el amor de las madres y la educación que encierra el convivir con libros y con palabras.

Así comienza el libro:


"Muchas veces en la vida me llamaron traidor. La primera fue a los doce años y tres meses, cuando vivía en un barrio a las afueras de Jerusalén. Fue durante las vacaciones de verano, faltaba menos de un año para que el gobierno británico se retirase del país y naciera, enmedio de la guerra, el Estado de Israel.

Una mañana vimos en la pared de nuestra casa, debajo de la ventana de la cocina, escritas con unas letras gruesas y negras, unas palabras que decían: ¡Profi, boged shafel! (Profi, vil traidor). El término "vil" despertó en mí una inquietud que hasta hoy, mientras estoy sentado escribiendo esta historia, me sigue interesando: ¿puede haber un traidor que no sea vil? De no ser así ¿por qué se molestaría Chita Reznik (reconocí su letra) en añadir la palabra "vil"? Así que, entonces, ¿en qué casos la traición no es vil?

El mote de Profi se me quedó desde que era pequeño. Es el diminutivo de "profesor", por la manía que tengo de jugar con las palabras. (Todavía me encantan las palabras: coleccionarlas, ordenarlas, mezclarlas, darles la vuelta, formarlas. Más o menos como hacen los que aman el dinero con las monedas y los billetes, o los que aman el juego con las cartas.)"

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