sábado, 25 de septiembre de 2010

Hitch



La publicidad dice que este libro, "Hitchcock íntimo" de Charlotte Chandler es el mejor libro que se ha escrito sobre Alfred, el director del mejor cine de suspense (o quizá, uno de los mejores directores de cine a secas).
Y, una vez leído, puede que sea verdad, porque es un libro que se lee de un tirón y que contiene un montón de cosas interesantes sobre Hitch (así lo llamaban sus amigos y también Larry Olivier), sus películas, sus actores y su vida.
Podemos enterarnos de que su mujer y él formaban un tándem perfecto: Alma era una persona muy inteligente, que escribía los guiones, seleccionaba actores y actrices y estaba permanentemente pendiente de todo. Su hija, Pat, que también fue actriz y participó en tres de las películas del director, vivió de lleno el mundo del cine aunque decidió dedicarse, en un momento dado, a su familia y abandonar la interpretación.
En el libro aparecen la génesis y los aspectos más interesantes de sus películas y, de casi todas ellas, podemos extraer datos que nos resultan novedosos y significativos. Lo mismo puede decirse de la galería de personajes que circulan por estas páginas, no solamente actores y actrices, sino productores, directores, guionistas, camarógrafos, etc. Están los que alguna vez le dijeron no, como Gary Cooper; los que repitieron trabajo con él, como Cary Grant (el hombre al que más enviadaba Hitchcock, por su impresionante físico que le permitía vestir los más elegantes atuendos), Grace Kelly o Joan Fontaine; gente que no le quiso, como Tippi Hedren; otros que le admiraron hasta el final como James Stewart o Janet Leigh; actores tocados por su interpretación en alguna de sus obras maestras, como el Tony Perkins de Psicosis; rubias maravillosas como Kim Novak o Shirley McLaine; argumentos insólitos, como en "La soga"; escenarios que tienen vida, como el de "La ventana indiscreta"; objetos que hablan por sí mismos, como el encendedor Ronson de "Extraños en un tren"; tecnologías pioneras, como las 3D de "Crimen perfecto"; confusiones que todavía perduran, como la que atribuye a Hitchcock la autoría de "Testigo de Cargo", cuando, en realidad, esta novelita corta de Ágatha Christie la llevó al cine el genial Billy Wilder (el dios de Garci, ya sabéis)...
Leer cosas de este director de cine es, para mí, ahondar en la vida de alguien de la familia. Es parte de nosotros, porque sus películas, sobre todo algunas de ellas, forman parte del reino de la infancia y de la adolescencia, de las charlas tras el desayuno, de los visionados en grupo, todos juntos en torno a esa película maravillosa que nos hace soñar. Nuestras favoritas, curiosamente, son las mismas que las del director: "La sombra de una duda", "Rebeca", "La ventana indiscreta"...En la primera, Joseph Cotten se transforma en "malo" después de ser bueno, buenísimo en la maravillosa "Luz que agoniza". En "Rebeca" la luz de Olivier y el encanto de Joan Fontaine perduran por los siglos de los siglos.
Este libro no solamente se dirige a nuestros alumnos y profesores de Imagen y Sonido, a los que suponemos interesados en él por partida doble. También va a los demás, porque ¿quién no ha sentido miedo al oír el aleteo de unos pájaros al atardecer...?

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