domingo, 13 de junio de 2010

Luisa

Durante muchos años, no recuerdo cuántos, Luisa ha compaginado su tarea de profesora en nuestro Instituto con el trabajo en la Biblioteca. Organizar una Biblioteca no es poca cosa y requiere dar muchas puntadas. Es un trabajo lento, para el que hace falta paciencia y tino. Un trabajo quizá oscuro porque casi no se ve. Uno va a buscar un libro y, milagrosamente, aparece recogido en el ordenador, de forma que es fácil encontrarlo. El libro tiene su tejuelo que indica dónde está y cómo puede hallarse entre el montón de libros que tenemos. Como os digo, una tarea lenta, paciente, sencilla pero imprescindible.
Durante muchos años Luisa ha estado haciendo esta tarea. Estos días de Junio remata sus últimas puntadas al gran mosaico de los tejuelos, porque, pronto, Luisa se jubila y deja el Instituto, sus clases de Lengua y sus tareas de Biblioteca.
Además de ser persona cuidadosa en su trabajo, Luisa es una gran lectora, porque, aunque no lo creáis, uno puede ser profesor de Lengua sin ser lector e, incluso, puede ser bibliotecario sin leer libros. Pero no es el caso. Luisa lee muchos libros y, aunque quizá ella no lo note, eso se trasluce en su trabajo diario, porque los libros requieren un mimo y un cuidado que solamente puede darles una persona que los ame.
Sé que sus alumnos la recordarán como una buena profesora, lo que es decir muchísimo. Sé que la Biblioteca existe por personas como ella, que han tejido en el silencio, sin llamar la atención y día a día, una estructura que hará posible, por muchos años, que el Instituto pueda disfrutar de ese espacio único en el que está permitido soñar.

2 comentarios:

  1. Creo que hubiese disfrutado en un trabajo tan bonito como el de Luisa.

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  2. Nunca es tarde. ¿Por qué no intentarlo?

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