domingo, 30 de mayo de 2010

Nuevos libros para leer en verano



La Feria del Libro de Madrid que está celebrándose, ha puesto en el mercado algunas novedades bibliográficas. De casi todas ellas hemos tenido ya noticia en este blog, así que solamente hay que hacer el ejercicio de volver atrás en las entradas que hemos ido colgando para tener un panorama muy completo de las letras en estos momentos.

Sin embargo, dado que ahora estamos preparando nuestra maleta de verano repleta de libros para leer en esas horas felices del descanso vacacional, he aquí algunos libros de los que no hemos hecho mención hasta ahora y que pueden resultar interesantes, tanto para niños como para mayores:

Para los amantes de las biografías: "La biblioteca de los sueños rotos" de Peter Manseau. Editorial Duomo. La historia de un inmigrante moldavo que huyó del antisemitismo.

Para los amantes de los "crímenes": "La asesina" de Alexandros Papadiamantis. Editorial Periférica. La primera gran novela moderna griega.

Para los asiduos de la novela inglesa: "Eugene Pickering" de Henry James. Editorial Contraseña. Un pasado, en forma de carta, parece perseguir al protagonista.

Para los que gustan de ediciones "bonitas": "La hija de Robert Poste" de Stella Gibbons. Editorial Impedimenta. Flora Poste, huérfana, se traslada a la Inglaterra profunda con unos parientes. Allí comenzará un extraordinaria aventura.

Para los lectores de poesía: "La casa encendida. Rimas" de Luis Rosales. Editorial Vitrubio. También "Obra poética completa" de Miguel Hernández. Ediciones Alianza. Y, una pequeña joya: "55 poemas" de Emily Dickinson. Hiperión.

Para los clásicos de siempre: "El viajero sin propósito" de Charles Dickens. Editorial Gadir. Crónicas agudas y llenas de encanto.

Para los que gustan de la historia: "España: Biografía de una nación", de Manuel Fernández Álvarez. Espasa. Última obra de este historiador, que combina rigor con divulgación.

Para los cinéfilos: "Audrey Hepburn" de Scott Brizel. Libros Cúpula. Reflejo en la prensa de la encantadora y glamourosa actriz.

Para nuestros niños: "Piratas", de Geoffrey Malone. Anaya. Fieros piratas, barcos que entran enlucha, gente despiadada, todo lo que a ellos les va a encantar.

Para nuestas niñas: "10 historias de princesas". Varios autores e ilustradores. Libros del atril. Desde O´Guisant a Soliloquia, pasando por muchas más.

Para los aficionados al arte: "Open, espacio, tiempo, información" de Manuel Gausa. Actar. Un nuevo modelo arquitectónico contemporáneo, acorde con los tiempos que vivimos.

Para los que prefieren pensar: "Todo lo que tengo lo llevo conmigo" de la Premio Nobel Herta Müller. Editorial Siruela. Sobre el horror de los gulag.

Mi recomendación: "La agonía de Francia" de Manuel Chaves Nogales. Editorial Libros del Asteroide. Centrada en la ocupación nazi de Francia, año 1940. "Una de las obras más importantes y visonarias que sobre esa época se han escrito en cualquier lengua. Su lectura es muy recomendable para quienes intentan comprender las más actuales crisis de Francia y Europa (España incluida), víctimas de las tormentas monetarias internacionales" (opinión de Juan Pedro Quiñonero en el ABCD Cultural). Manuel Chaves Nogales, al que podríamos definir como un liberal independiente, es un escritor muy poco conocido en nuestro país, muy olvidado diríamos también. Fue periodista y como tal vivió en París desde noviembre de 1936, con el estallido de la Guerra Civil y fue un observador privilegiado de estos años en Europa. Después se fue a Londres y allí publicó este libro que ahora aparece reeditado. Sigue diciendo de él Quiñonero: "Su memoria sufrió un largo ostracismo de varias décadas, víctima del odio que le profesaban fascistas y comunistas...Medio siglo más tarde, su obra ilumina el eclipse, ocaso, agonía y decadencia de Francia con una precisión, sabiduría y amor sencillamente excepcionales. "

sábado, 29 de mayo de 2010

Como barcos a la mar



Los niños siempre me sorprenden. El otro día, sin ir más lejos. Mis alumnos de tercero de ESO D, de los que ya os he hablado, son imprevisibles y tienen una imaginación desbordante, pero también, a veces, muestran un alma compasiva que no sale a la luz sino en ocasiones puntuales. Como el otro día. Cuando vimos la película Matilda, bueno, no entera, solamente una parte, porque la clase no da para más y la tendremos que continuar otro día.

Todos, incluso aquellos que los profesores podemos considerar un poco difíciles, estaban del lado de Matilda en su lucha sorda contra una familia que no la comprende y una directora de colegio que tiene la extraña máxima de "el mejor colegio de niños es un colegio sin niños". Todos los niños se reían con Matilda y se apenaban con ella.

Pero la película no es una historia de magia en la que una niña vence a sus molestos enemigos. Es una historia de libros. Y así la concibió el autor del libro que dio origen a la película, Roahl Dahl, británico de ascendencia noruega, que vivió entre 1916 y 1990, una vida plena de aportaciones a la literatura infantil y juvenil. En otro momento dedicaremos una entrada de este blog a Roahl Dahl, porque merece la pena conocerlo y todos nuestros niños deberían leer sus libros y conocer su peripecia, su biografía, apasionante ya lo veréis.

Pues bien, Matilda es una historia de libros. Son los libros de la biblioteca pública los que salvan a Matilda de convertirse en un horroroso miembro de su horrorosa familia. Son los libros los que enseñan a Matilda todo lo que va a abrirle las puertas del mundo. Son los libros, lanzados hacia ella "como barcos a la mar" los que ayudan a Matilda a soporta la dura, absurda y estúpida vida a la que estaba destinada en un principio. Y que Matilde logra evitar gracias a los libros.

A los libros y a alguien más. Porque es también una historia sobre enseñar, una historia de maestros. Es una historia en la que, aunque no lo parezca a simple vista, aparece una visión del maestro, en este caso una maestra, como deben ser, como debemos ser todos los maestros: una maestra que embellece el horrible colegio en el que trabaja. Una maestra que habla a los niños y los transforma; que los mira y ve que son personas; una maestra que abre las páginas de los libros y muestra sus maravillas a los niños. Una maestra como todos quisiéramos haber tenido y como todos quisiéramos (espero) ser.

Yo tuve una maestra como la de Matilda. Era también guapa, joven y le gustaban los libros y los niños (puede pareceros obvio, pero no siempre a los maestros les gustan los libros y los niños). Enseñaba las cosas con gran alegría, incluso a dos o tres niñas que no querían aprender nada y que rompían los lápices más veces de la cuenta. Mi maestra, la señorita María Ángeles, era el sol de la escuela y todos los niños querían estar con ella. Las alumnas de la señorita María Ángeles nos conocemos y nos reconocemos unas a otras: sabemos distinguir la señal de haber sido felices en el colegio.

Mis alumnos de tercero están ya un poco nerviosos por el final de curso. Se han reído con la película y también han sentido pena de esa niña tan poco querida por sus padres. Pero espero que, cuando veamos el final, hayan entendido también que esa es una película de libros (y que los libros son "como barcos a la mar" para salvarnos). Y les deseo que, en su vida de estudiantes, encuentren al menos una maestra, una profesora, como la maestra de Matilda. Como yo la encontré.

viernes, 28 de mayo de 2010

Escribir

Una conversación intrascendente (aparentemente) puede hacernos pensar en cosas que no habíamos descubierto.
Ahora lo explico en primera persona: ¿Por qué me gusta tanto escribir? ¿Por qué me cuesta tan poco escribir?
He buceado en los tiempos del pasado (no tan lejanos) y me he encontrado con la máquina de escribir, con la Academia de Don Manuel y con las clases de mecanografía. Ahora ya no se llevan, aunque no sé por qué, pero, hace unos años, algunas niñas de mi calle asistíamos a clase de mecanografía (bueno, no fuimos tantas, unas tres). Allí aprendíamos a escribir a máquina pero, ahora lo pienso, también aprendimos a escribir. No a eso que llamamos "escritura creativa", sino a escribir correctamente, a saber hacer una carta comercial, una carta amistosa, una instancia, un documento cualquiera, un agradecimiento, mil y una fórmulas que existen y existirán. Aprendimos a manejar el instrumento (la máquina de escribir) al tiempo que el lenguaje, que la lengua escrita.
El método de mecanografía de la Academia de Don Manuel (Dios mío, he olvidado el nombre de la Academia, no, sí, lo recuerdo, Academia Santa Teresa), consistía en aprender a manejar el teclado primero, luego copiar, frases, pequeños textos y, por fin, copiar libros. El copiado de libros era el penúltimo peldaño y, a través de ese ejercicio diario, una ganaba velocidad al escribir, se aprendía el teclado de memoria, y, oh milagro, desarrollaba portentosamente la memoria visual, la que sirve para no tener faltas de ortografía y para saber cómo se escriben correctamente las palabras.
Pero, además, tenía otras utilidades: leías un montón de libros de autores de todo tipo, clásicos, juveniles, narrativa, poesía, teatro, de todo. Organizabas los textos en la hoja de papel, con lo que practicabas la disposición de las palabras en el espacio. Aprendías vocabulario que, de otra manera, no iba a estar a tu alcance y todo eso desde los ocho o nueve años hasta los doce o trece. El tiempo perfecto para aprender de todo.
Sé que la idea de que fuera a la Academia de Don Manuel a aprender Mecanografía fue de mi madre, que siempre pensó que sería algo útil. Puede que en su mente estuvieran las secretarias tan atildadas y compuestas de las películas de la época. Algunas veces se hacía un poco duro ir todos los días, en invierno y verano, sin descanso, una hora cada día. Durante algún tiempo no entendí qué utilidad podía tener todo aquello, ya que no iba a ser, definitivamente, secretaria.
Pero ahora sé para qué sirvió y me alegro de haber pasado tantas horas en la Academia, incluso a pesar de los tirones de oreja (nada fuertes, desde luego) de Don Manuel, siempre por la misma causa: yo dedicaba demasiado tiempo a leer y menos a teclear.
El caso es que le perdí, si alguna vez lo tuve, el miedo al folio en blanco, el miedo a la búsqueda de la palabra exacta. Puede que eso sea un don, pero algo tuvo que ver todo aquel tiempo de máquinas de escribir y de libros copiados.

jueves, 27 de mayo de 2010

Pensar tiene premio


Esta noticia de El Mundo digital, recogida ahora mismo, nos trae al blog a dos personalidades de la vida intelectual internacional:

Los sociólogos Alain Touraine y Zygmunt Bauman son los nuevos premiados en la categoría de Comunicación y Humanidades de la Fundación Príncipe de Asturias, que reconoce así dos de las voces más atentas a describir los cambios de nuestra sociedad. Bauman y Touraine, que no tienen más relación profesional que el interés por algunos temas levemente comunes, toman así el relevo de otros premiados como Tzvetan Todorov.
Esta misma mañana, el Alain Touraine explicaba a EL MUNDo.es que recibe con "satisfacción y serenidad" la noticia del Príncipe de Asturias. Satisfacción porque el premio demuestra su peso en la cultura hispanoamericana. Y serenidad "porque a los 84 años no puede decirse que pueda cambiar una carrera".
El comentario ilustra a la bonhomía y a la ironía del sociólogo, aunque es cierto que Touraine interpreta el galardón como la prueba de que su obra "tiene más repercusión en España y en Latinoamérica que en la propia Francia".
Las razones de esa paradoja estriban, a su juicio, en que no ha participado de las corrientes dominantes. Ni la postmarxista ni la estructuralista. De hecho, Alain Touraine se considera un pionero de las ciencias sociales en cuanto concierne a la prioridad del individuo.
"Cuando yo empecé no había nada. Me sentía como un 'cowboy' en el Far West. Después he ido avanzando y dándome cuenta de la importancia que tenía la experiencia, la práctica, en las experiencias sociológicas. Las he vivido desde dentro, y no sólo desde la teoría. Estuve enfrascado en el Mayo del 68, en el movimiento polaco Solidaridad, como lo ahora estoy en la reacción de la juventud iraní frente al régimen".
Le sorprende a Touraine que la categoría del premio sea la de Comunicación y Humanidades. Hubiera entendido más razonable el ámbito de las Ciencias Sociales, pero su punto de vista no es tanto un reproche como un actitud tolerante respecto a la multidisciplinaridad.
"Al fin y al cabo, las Ciencias Sociales y la Historia, que son mis ámbitos predilectos, se han introducido en las Humanidades", explicaba Touraine. Conoce bien al sociólogo Zygmunt Bauman. De hecho, acaban de participar en Estambul en un congreso, aunque ni el uno ni el otro sabían o sospechaban que iban a emparentarlos los premios Príncipe de Asturias.
"No tengo mucho que ver con él. Compartimos la misma generación, aunque yo soy bastante más radical en cuanto concierne a la idea de la descomposición de la sociedad".

miércoles, 26 de mayo de 2010

Para adolescentes: busca estos libros



Si eres un adolescente y lees este blog, no dejes de entrar en este sitio web en el que hallarás mucha información sobre lo que se llama Literatura Juvenil Romántica: lo más en estos días para los jóvenes lectores.


Además, te traigo las portadas de dos libros que quizá te interesen, novedades para este verano. No lo dudes:
En la playa, en el campo, en la ciudad, en la piscina, en casa de un amigo, en soledad, en un sofá, junto al río, en el autobús, en el tren, en tu habitación, en el salón, bajo un árbol, soñando, alegre, preocupada, antes de la Universidad, después del curso escolar, en un buen momento, en un momento de bajón, esperanzado y risueño, triste y perdido, en todos los momentos: Recuerda. Ahí está, te espera:

Es un libro. Después de leerlo, ya nunca estarás solo.

martes, 25 de mayo de 2010

Visible e Invisible








Paul Auster (Nueva Jersey, 1947) empezó siendo marino en un petrolero. Luego fue traductor y ha terminado siendo uno de los escritores más importantes de este momento, internacionalmente conocido y reconocido. El universo "austeriano" tiene ya pleno significado para los lectores. Donna Seaman, crítica de la revista "Booklist" dice de él que es Impecable, Inteligente e Inquietante.
Entre sus obras más conocidas están: La Trilogía de Nueva York, El país de las últimas cosas, La invención de la soledad, El Palacio de la luna, La música del azar, Leviatán, El cuaderno rojo, El libro de las ilusiones, La Noche del Oráculo y la que constituye su última obra hasta la fecha, publicada en España en 2009, por la editorial Anagrama como todas las demás y que se llama Invisible.
Este escritor norteamericano, que en 2006 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, presenta en sus obras un paisaje contemporáneo por el que se mueven personajes y escenarios que nos resultan conocidos. Luces de neón, apartamentos lujosos, sofisticación, pero también hermetismo, soledad y desconsuelo. La tragedia del hombre de hoy envuelto en papel de celofán y sufriendo de amores. Escritura arquitectónica, estructurada, un laberinto en el que las palabras te cierran el paso: escaparse es imposible.
Apuntad para el verano: algo de Paul Auster en la maleta.

lunes, 24 de mayo de 2010

Los amantes de Connolly



"Despojado de su licencia de investigador privado y vigilado por la policía, Charlie Parker trabaja en un bar de Portland y lleva aparentemente una vida apacible. Sin embargo, todavía le abruman ciertos episodios de su pasado, en particular las circunstancias en que se produjo la muerte de su padre, Will Parker..."

Esto nos dice la Editorial Tusquets de la precuela de la saga sobre el detective Charlie Parker que acaba de publicarse en su colección Andanzas. John Connolly (Dublín, 1968), sitúa esta vez la acción en el pasado, buceando en las causas familiares que han convertido a Parker en lo que es, un insólito investigador policial. Connolly, uno de los jóvenes escritores con más proyección internacional, ejerce también el periodismo y lo alterna con el oficio de escritor de libros. De la saga Parker ha despachado ya ocho libros, el último de los cuales es éste que aquí os presento, "Los amantes". Los otros títulos publicados y que quizá os interese leer (puede que os convirtáis, en algún momento, en "connollyadictos"), son: "El poder de las tinieblas", "Perfil asesino", "El camino blanco", "El ángel negro", "Los atormentados" y "Los hombres de la guadaña".

Una circunstancia curiosa sobre este autor es que, a pesar de que es dublinés y vive en Dublín, sitúa la acción de sus obras en los EEUU, aunque se trata de un país que conoce muy bien porque allí pasa largas temporadas. El éxito obtenido por la primera novela de la saga, "Todo lo que muere", publicada en el año 1999, fue instantáneo y sirvió para que Connolly la haya continuado, además de para que existan una legión de seguidores, atraídos por el perfil original de este detective y por las tramas que el autor recrea.

Esta es otra buena opción para disfrutar de una lectura veraniega y, si os gusta, podéis seguir con todas las ya publicadas, a la espera de que el autor lance a la luz la próxima entrega.

domingo, 23 de mayo de 2010

Josefina Aldecoa: una mujer con estilo



Si este verano aún no habéis decidido qué lecturas llevaros a la playa, al campo o a vuestro sofá de la ciudad, no lo dudéis. Os recomiendo que recaléis en el tranquilo, acogedor y suave discurso narrativo de una colega nuestra: Josefina Aldecoa, creadora y directora del colegio Estilo, viuda de Ignacio Aldecoa, de ahí su apellido y también, por supuesto y sobre todo, escritora.


Nacida en La Robla (León) en 1926, tuvo la suerte de encontrarse en Madrid, donde estudió y se doctoró en Filosofía y Letras, con un joven Ignacio Aldecoa, prometedor escritor que formó parte de lo que llamamos "generación de los 50". Quizá en vida de su marido, Josefina estuvo un poco en la trastienda, pero, cuando se quedó viuda, retomó una actividad literaria sistemática, sobre todo a partir de 1981. Desde entonces ha publicado: Los niños de la guerra, Cuento para Susana, La enredadera, Porque éramos jóvenes, El vergel, Historia de una maestra, Mujeres de negro, La fuerza del destino, El enigma, La casa gris, Confesiones de una abuela, En la distancia y Fiebre. Fundadora y directora del Colegio Estilo de Madrid, su gran vocación docente le viene de su madre, en cuyo personaje se inspiró para escribir Historia de una maestra.

Os recomiendo para este verano dos de sus libros: Historia de una maestra, que podéis encontrar en una edición de Alfaguara de 2006 y Hermanas su obra más reciente, en la misma editorial y en el año 2008. Esta última es una novela de amor, una historia que la autora confiesa haber querido escribir desde siempre. Allí narra el encuentro de tres personajes cuyas vidas se cruzan dando lugar a un desenlace inesperado. Son Ana e Isabel, hermanas e Ignacio, el hombre del que las dos se enamoran.

Patricia Higsmith, doble realidad



Patricia Higsmith (Texas, USA, 1921-Locarno, Suiza, 1995) es una de las novelistas contemporáneas de obra más inquietante, sugerente y estremecedora. Tanto es así que un gran número de cineastas, de gran prestigio, se han interesado por llevar al cine sus novelas y lo han hecho en diversas ocasiones, algunas de ellas consideradas ya dentro de la historia del cine por su calidad y su fuerza.

Seguramente la adaptación más conocida es la que realiza Alfred Hichcot de su novela "Extraños en un tren", aunque no se quedan atrás las espléndidas apariciones del personaje de Ripley, tan atractivo y misterioso, en películas basadas en las obras de la autora. Ripley ha sido, entre otros, Alain Delon y, más modernamente, Jude Law.

"Extraños en un tren" cuenta el encuentro entre dos hombres, Bruno y Guy, de forma accidental, en un tren. Allí, enmedio de una intrascendente conversación que se torna peligrosa, deciden cometer un crimen a dúo: un crimen perfecto, sin móvil, ya que, cada uno de ellos, asesinará a alguien que no conoce y que estorba en la vida del otro: la esposa y el padre. Sin embargo, la simetría argumental acaba aquí y la novela comienza entonces un transcurrir errático porque uno de ellos, Bruno, cumplirá su pacto, ante el asombro y el horror del otro, que no pensaba ni por un momento que aquella locura fuera a ser realidad. La búsqueda de Guy por parte de Bruno para obligarlo a cumplir su pacto centra la segunda parte de la obra.

Quizá la característica más destacada de la obra de esta autora sea su ambigüedad: ambigüedad de argumentos, de personajes, de resoluciones... Una ambigüedad que crea un ambiente perturbador ya que cualquier persona normal que sale a pasear con su perro puede ser, en realidad y en el fondo, un asesino en potencia.

viernes, 21 de mayo de 2010

Una parada en el camino

Andalucía es una tierra de aluvión y muchos profesores son de otras tierras y, quizá, están un poco ajenos a algunas costumbres que aquí están muy arraigadas. Estos días se produce un acontecimiento que a un gran número de personas les genera un fuerte sentimiento que se traduce en coger sus bártulos y hacer el camino. El "camino" para el Aljarafe, para Sevilla y muchas otras ciudades de Andalucía y de fuera de ella, es el camino hacia el Rocío, hacia la marisma almonteña, al santuario de la Blanca Paloma. Fieles al principio de que todo lo que el alumno ama es una buena fuente de inspiración para el trabajo didáctico, quizá reparemos en que existe una extraordinaria muestra de literatura que tiene que ver con el Rocío. Desgraciadamente, desde hace unos años, las revistas del "corazón" y los programas de tele-basura han propiciado una imagen distorsionada del Rocío y se olvidan las raíces históricas de la peregrinación y sus elementos culturales, religiosos, plásticos o artísticos. Una multitud de oficios crecen en torno a esta romería, la más famosa de nuestro país: zahoneros, talabarteros, floristas, boyeros, bordadores, entre otros, proporcionan los elementos que visten los que hacen el camino y también los componentes de las carretas, el vehículo indispensable para recorrer los kilómetros que separan el origen del destino, en la aldea del Rocío.
En lo que se refiere a la "literatura rociera" hay numerosas muestras de textos narrativos, poéticos y de investigación que recogen las vicisitudes de la romería, en todos sus aspectos. Especialmente asequibles son las letras de sevillanas rocieras, que nuestros alumnos conocen y que pueden ser un elemento de partida para darles a conocer otros aspectos de más enjundia y, sobre todo, para desarrollar su imaginación y su creatividad. No es bueno que se desprecie lo que se tiene más cerca y por eso respetar las tradiciones y entenderlas en su sentido más exacto es una de las tareas que el educador tiene que asumir, dependiendo siempre del entorno en el que realiza su tarea.
El título de nuestra entrada, que es el inicio de una conocida sevillana "una pará en el camino/una guitarra y un cante/ una guitarra y un cante/ y una copita de vino/ y un revuelo de volantes" nos sirve, de todas formas, para contaros que esta mañana, a la hora del recreo diurno, tuvimos ocasión de compartir un agradable desayuno con los compañeros que han actuado de ponentes y moderadores de mesas en nuestras recién pasadas VI Jornadas Pedagógicas. Allí han estado Antonio Granero, Antonio Gosalvez, Rafael Domínguez, José María Sánchez, Balbino González, José María Velasco, Rosario Iglesias, María Díaz, Teresa Cuesta, Inmaculada Juliá, Isabel Celis, Yolanda Rodríguez, Fernando López, María José Andrés y algunos miembros del Equipo Directivo. Al calor del cafelito y del zumo (éste nada caluroso) hemos podido expresar a estos compañeros el agradecimiento del Instituto por su aportación tan valiosa y así animarlos para que continúen en la línea de trabajo e innovación que han querido compartir con todos nosotros. Eso ha sido nuestra particular "parada en el camino".

miércoles, 19 de mayo de 2010

Inocente Edith


"La edad de la inocencia" es un libro apasionante. Porque retrata caracteres humanos de gran fuerza y rotundidad. Ahí está, en sus páginas, Ellen Olenska, la condesa, que, al volver a su ciudad de origen, Nueva York, después de una vida convulsa, es capaz de poner en pie los cimientos de una sociedad que, aunque intenta mantenerse, está a punto de desaparecer para siempre, absorbida por los nuevos usos y costumbres y por los ricos emergentes. Para los europeos quizá resulte extraño pensar que en los Estados Unidos existe también el concepto de "nobleza" pero es así y está encarnado en una serie de "familias patricias" descendientes de los fundadores que se asentaron allí en primer lugar y que detentan el poder político y económico. En los años finales del siglo XIX, en los que se ambienta esta obra, esa circunstancia era patente. El arribismo de los nuevos ricos, de los advenedizos, amenaza con terminar con la existencia idílica de estas familias, que emparentaban los unos con los otros y definían los usos y costumbres de lo que se consideraba de buen tono.

El personaje de Ellen Olenska es turbio y, al mismo tiempo, inocente. Porque no se da cuenta de la magnitud del seísmo que provoca. En este sentido, aunque parezca extraño, su oponente femenino en la historia, la joven May, tiene una mayor sabiduría práctica, a pesar de ser una "niña bien" que ni ha viajado ni conocido mundo. Pero encarna el conocimiento heredado, de su madre, sus abuelas y tías, acerca de "lo conveniente y lo inconveniente", sobre todo en lo que se refiere al comportamiento femenino con los hombres.

El triángulo se completa con Newland Archer, un joven de la misma buena sociedad que se describe, que se muestra incapaz de evitar la atracción que le inspira la condesa Olenska pero que, siguiendo un guión ya escrito, tampoco puede huir a un destino conyugal ya escrito. Todos estos sentimientos, deseos, vidas enfrentadas, se encuentran en el telón de fondo del Nueva York de 1870, que la autora, Edith Warton, escritora y diseñadora de interiores, experta paisajista, conocía tan bien, porque ella misma formaba parte de ese mundo, a pesar de su vida heterodoxa en muchos aspectos y su amistad con literatos y artistas, lo que otorga a su vida un punto bohemio que no estaba previsto en su entorno natural ni social.

Leí "La edad de la inocencia" hace muchos años y la releo algunas veces. Después he buscado y encontrado otras obras de su autora, pero en ninguna he conseguido hallar ese espíritu, a la vez decadente e incendiario, de esta obra. Luego, cuando Martin Scorsese filmó la película, con actores de gran valía como Michelle Pfeiffer, en el papel de Ellen Olenska, Winona Ryder, en el de la joven May y Daniel Day-Lewis, en el de Archer, fui a verla con cierta prevención, inevitable, cuando un libro te impresiona, no solamente por lo que cuenta, sino por el "aire", el "ambiente" que es capaz de crear el autor y que te hace vivirlo desde dentro. Así, mis temores se vieron plenamente confirmados. La película es una buena película, una película hecha con talento, pero no puede evocarme lo que sentí al leer el libro y por eso, cuando lo releo o cuando lo pienso, como ahora, mis personajes son gente sin rostros, imágenes evanescentes, figuras incompletas, sin la cara y el gesto de los actores, prueba inequívoca de que lo se percibe a través de la palabra es muy difícil de transformar en imagen. Ya conocéis mi lema: una palabra vale más que mil imágenes.


Os recomiendo decididamente que leáis el libro y que extraigáis de él algunos fragmentos que, puestos al alcance de los alumnos, les van a permitir hacerse una idea fidedigna, casi como si fuera un ensayo, de la sociedad norteamericana, de sus clichés, sus debilidades y fortalezas. Conocerán un mundo que se oculta muchas veces tras la visión estereotipada de ese país que esconde muchas cosas, tras su apariencia plana. Asimismo, a los alumnos les interesará ver la película, que puede complementar muy bien la visión literaria que obtengan de los textos. Una vez todo ello realizado, os invito a que entréis en esta página web de contenidos, en la que hallaráis, aparte algunas explicaciones que os ayudarán a organizar el trabajo, una serie de preguntas e interrogantes para que los alumnos puedan participar de forma activa en la reflexión sobre lo que han visto y leído.

lunes, 17 de mayo de 2010

Vamos a ver


Os comento algunas películas que están en nuestra videoteca (ya sabéis, integrada en la biblioteca del centro) y que pueden resultar interesantes para verlas con los alumnos y trabajar sobre ellas. El cine es un valioso elemento didáctico sobre el que existen numerosos trabajos de aplicación práctica que pueden trasladarse a la tarea cotidiana de las aulas. Comenzaré por contaros qué películas, de las que tenemos en nuestro catálogo, podrían usarse para trabajar con los alumnos, por supuesto no con los de Imagen y Sonido, que ellos tienen sus propias claves técnicas y estéticas, sino con los demás en lo que se refiere a aspectos referidos a la historia, los grandes hitos de la humanidad y el acercamiento a otras épocas y acontecimientos:

*"El Cid" de Anthony Mann, interpretada por Charlton Heston y Sofía Loren. Para mí, una de las mejores películas históricas que se han hecho. Conserva, con el paso del tiempo, su tono lírico y su belleza formal, que encanta a los alumnos y que ilustra muy bien cierta época de la historia de España, a la par que entretiene a todos.
* "Fitzcarraldo" de Werner Herzog, sobre la conquista de América por los españoles.
*"La lengua de las mariposas" de José Luis Cuerda, una visión del ambiente español en la postguerra civil.
*"Troya" de Wolfgang Petersen, sobre este acontecimiento histórico conocido por todos.
*"Alejandro Magno" de Oliver Stone, biografía de este interesante personaje.
*"Gladiator" de Ridley Scott, una interesante visión de una parte de nuestra historia clásica.
*"El halcón y la flecha" de Jacques Tourneur, sobre un período de la historia medieval.
*"Lawrence de Arabia" de David Lean, de nuevo un personaje histórico que ofrece una película plena de lirismo y aventura
*"Ben-Hur" de William Wyler, un clásico de las películas bíblicas
*"El Gatopardo" de Luchino Visconti, para conocer determinados ambientes de la historia de Italia
*"El Gran Dictador" de Charles Chaplin, una de las mejores películas sobre el nazismo, hecha por un genio del cine.
*"El acorazado Potemkin", de Sergei Eisenstein, un episodio bélico por un director de culto, lo mismo que ocurre con "El motín del Caine" de Edward Dmytryk
*"Lancelot du Lac", de Robert Bresson, sobre las vicisitudes de Arturo y la Tabla Redonda
*"El caballero Don Quijote", versión del inmortal libro por el director español Manuel Gutiérrez Aragón
*"Centauros del desierto", de John Ford, impresionante película del maestro del western, sobre la epopeya de los pioneros en el oeste americano
*"Napoleón" de Abel Gance, un acercamiento a la figura de este personaje histórico que tanto interés suscita, a juzgar por las muchas ocasiones en las que se ha reflejado en el cine
*"La lista de Schindler" de Steven Spielberg, la otra cara del holocausto, desde el punto de vista de quiénes se comprometieron para lograr ayudar a las víctimas
*"La ruta hacia el Dorado" de Eric Bergeron, que incide en la búsqueda del oro por parte de aventureros enmarcados en la gesta de la conquista de América

domingo, 16 de mayo de 2010

Mafalda, Quino y las horas más dulces


Estoy viendo que tienes pocos años. Estás en el jardín de aquella casa. Una ventana entreabierta muestra el cuarto de juegos de los niños. Todos están hablando, hay una algarabía que parece un rumor sordo sobre el que descansar los ojos y las manos. La rutina discurre plácidamente. Es verano y el calor se ha asentado en la hora posterior a la siesta. En el jardín, en una jaula pintada de rosa, con columpios y bebederos de metal dorado, está Carlitos, tan acostumbrado al ruido de los niños que ni se inmuta, ni se molesta, sabe que es el sonido de la vida cotidiana en la casa.

Estás leyendo un libro. O mejor, una tira, un cómic, un libro con imágenes. En las imágenes hay otros niños y sus nombres y sus figuras ya te son familiares: Está Manolito, que tiene tanto trabajo para entender las cosas; Felipe, tannnn romántico; Susana, que quiere ser mamá a toda costa y cuanto antes; Libertad, que murmura discursos de mayores con palabras tan fuertes (democracia, derecho, revolución); Guille, que aún es pequeño y que le dará nombre, en el futuro, al hijo de uno de aquellos niños; está la maestra, que se sorprende; la madre, que se extraña; el padre, que transije. Está ella, Mafalda, a quien no le gusta la sopa, que hace comentarios inconvenientes, que tiene ideas tan raras, que usa un vocabulario de allá, de la otra parte del mundo.

Los libros de Mafalda circulan entre los niños y todos, al leerlos, comentan las cosas entre risas y lo hablan con los padres. Hay un póster de Mafalda en una habitación y todos quisieran verla y recorrer el mundo. Y suenan músicas que tienen que ver con un tiempo futuro que será mejor, cuando todos sean más felices, mayores pero libres. Mafalda anuncia el tiempo de la libertad, escribe el nombre de la libertad por todos los lugares, incluso traspasa el aire del levante que, a veces, llega sin avisar a la ciudad y entra por la azotea, cruzando las salinas y envolviendo los esteros en una luz de plata.

La casa de los niños está llena de libros y los libros tienen muchos nombres propios. Mafalda es uno de ellos y por eso ahora lo cuento.

Sobre la lectura


La cuestión de la lectura, cómo debe abordarse en los entornos escolares, qué sentido tiene la animación a la lectura, cómo se forman lectores, etc., es un tema que está presente, aunque no lo creamos, en múltiples discusiones científicas, que van de Niesztche a Barthes pasando por otros destacados filósofos, filólogos, historiadores o educadores. Es un aspecto de nuestro trabajo que tiene tanta importancia que quizá estemos obligados a pensar en él, de forma crítica y conociendo lo que han opinado y opinan del tema algunos expertos que pueden arrojar luz al debate. He aquí algunas de esas opiniones, que seguiré completando más adelante. Ojalá fuera posible trasladar esa discusión a nuestro propio hábitat escolar:

LA más notable obra de nuestra literatura –porque en toda nuestra literatura no hay nada comparable– en el bachillerato nos la prohíben, es decir, nos la recomiendan; es lo mismo que prohibir, porque recomendar a uno como un deber lo que es una carcajada contra la adaptación, es lo mismo que prohibírselo. Después de eso uno no se atreve ni a leerlo, le cuentan que el gerundio está muy bien usado, le hablan de sintaxis, de gramática, del arte de los que saben cómo se debería escribir pero que escriben muy mal: una cosa que a Cervantes no le interesaba, pues lo que hacía era escribir soberanamente, con las más ocultas fibras de su ser. Cuando nosotros llegamos a abrir los ojos ante el Quijote, con asombro, nos damos cuenta que tanto Sancho como el Quijote pueden estar de acuerdo porque ambos son irrealistas, el uno construye una realidad, el otro se atiene a la inmediatez, lo real pasa por encima de uno y por debajo del otro y en conjunto los dos son una crítica de la realidad, a nombre de la inmediatez del deseo y a nombre de la trascendencia del anhelo. La realidad es la que queda muerta, no ellos.

(Estanislao Zuleta)


QUIZÁ no hubo días en nuestra infancia más plenamente vividos que aquellos que creímos dejar sin vivirlos, aquellos que pasamos con un libro favorito. Todo lo que, al parecer, los llenaba para los demás, y que rechazábamos como si fuera un vulgar obstáculo ante un placer divino: el juego al que un amigo venia a invitarnos en el pasaje más interesante, la abeja o el rayo de sol molestos que nos forzaban a levantar los ojos de la página o a cambiar de sitio, la merienda que nos habían obligado a llevar y que dejábamos a nuestro lado sobre el banco, sin tocarla siquiera, mientras que, por encima de nuestra cabeza, el sol iba perdiendo fuerza en el cielo azul, la cena a la que teníamos que llegar a tiempo y durante la cual no pensábamos más que en subir a terminar, sin perder un minuto, el capítulo interrumpido; todo esto, de lo que la lectura hubiera debido impedirnos percibir otra cosa que su importunidad, dejaba por el contrario en nosotros un recuerdo tan agradable (mucho más precioso para nosotros, que aquello que leíamos entonces con tanta devoción), que, si llegáramos ahora a hojear aquellos libros de antaño, serían para nosotros como los únicos almanaques que hubiéramos conservado de un tiempo pasado, con la esperanza de ver reflejados en sus páginas lugares y estanques que han dejado de existir hace tiempo.

(Marcel Proust)

La ilustración de esta entrada viene de la mano de Mafalda. ¿Quién no la conoce entre los profesores? Pero quizá nuestros alumnos no tengan mucha idea acerca de ella, al fin y al cabo, han nacido en una época en la que muchas cosas estaban ya conseguidas. ¿O no? El caso es que Mafalda pone el toque de su humor especial a estas palabras reflexivas y en otro momento le dedicaremos en este blog el sitio que se merece, por las buenas tardes que ella, Manolito, Guille, Felipe y Susanita nos han hecho pasar.

sábado, 15 de mayo de 2010

Robin Hood, versión Ridley Scott (Trailer)

Robin Hood, versión Ridley Scott (Trailer)

Un caballero escocés





Una curiosa asociación de ideas a partir del estreno de la película de Ridley Scott "Robin Hood", protagonizada por Russell Crowe ("Gladiator" y "Una mente maravillosa") y Cate Blanchet ("Elizabeth"), me ha hecho recalar en un escritor que recomiendo absolutamente para nuestros alumnos. Mi recomendación se basa en que comencé a leerlo con once o doce años y sigue siendo asombrosamente actual. Es Sir Walter Scott, un hombre con una biografía apasionante, que intentaré resumir porque merece la pena conocer su peripecia vital y cómo su obra ha tenido una enorme influencia en la Literatura, mucha más de la que podamos suponer. Para acercaros su biografía uso la referencia que aparece en la web "El poder de la palabra", pues me parece la más completa y acertada:

Novelista, poeta, historiador y biógrafo escocés, cuyo trabajo como traductor, editor y crítico, junto con sus novelas y poemas, hicieron de él una de las más prominentes figuras del romanticismo inglés. Nació el 15 de agosto de 1771 en Edimburgo. Trabajó como abogado y, más adelante, como secretario judicial, actividad que le dejaba mucho tiempo libre para escribir. La actividad literaria de Scott se vio favorecida por su amplio conocimiento de las leyendas y las baladas medievales. Sus traducciones de romances góticos alemanes, en 1796, le crearon una cierta reputación como traductor, que aumentó cuando publicó su edición de las baladas Juglaría de la frontera escocesa, entre 1802 y 1803. Su primer poema extenso, El canto del último juglar (1805), obtuvo un notable éxito, y después de él escribió una serie de poemas narrativos románticos, de la que forman parte Marmion (1808), La dama del lago (1810), Rokeby (1813) y El señor de las islas (1815). En 1813 fue propuesto como poeta laureado de Inglaterra, pero rechazó el ofrecimiento, y recomendó a Robert Southey para que recibiera ese honor. Aparte de las traducciones de poetas extranjeros, realizó también ediciones de poetas ingleses, como la de los escritos de John Dryden, en 1808, y en 1814 las del autor satírico Jonathan Swift. Dado que su fama como poeta fue decayendo, en gran parte debido al genio de Lord Byron, Scott comenzó a dedicarse más de lleno a la novela. Waverley (1814) abrió una nueva etapa de triunfos literarios para su autor, pues obtuvo un inmediato reconocimiento por parte de la crítica y el público. A ella le siguieron más de veinte novelas históricas escritas durante un breve periodo de tiempo, entre las cuales se cuentan Guy Mannering (1815), El viejo Mortalidad (1816), El corazón de Midlothian (1818), Rob Roy (1818), La novia de Lamermoor (1819), Ivanhoe (1820), Kenilworth (1821), Quentin Durward (1823) y La muchacha de Perth (1828). Su éxito se basaba en su indiscutible talento como narrador, su dominio del diálogo, su aguda observación de la sociedad y sus vivos retratos de gitanos, bandoleros y titiriteros. Según la crítica, Scott poseía un rico estilo literario que combinaba vigor, belleza lírica y claridad en las descripciones. Además de establecer los cánones de la novela histórica, el autor escocés contribuyó a la narrativa breve, fundamentalmente a través de dos historias, La viuda montañesa y Los dos arreadores. Aunque las publicó de forma anónima, su autoría quedó muy clara para sus contemporáneos. Obtuvo grandes beneficios por la venta de sus obras, beneficios que empleó en construir una enorme propiedad en Escocia, bautizada Abbotsford, de la cual en 1820 fue nombrado barón. Asociado a la firma de impresores de James Ballantyne y a la editorial de Archibald Constable, que sucumbieron a la crisis económica de 1826, rechazó ampararse en el fácil recurso de declararse en bancarrota, y estuvo pagando durante el resto de su vida una deuda de más de 120.000 libras esterlinas. En 1827 completó el poema épico Vida de Napoleón Bonaparte. Continuó escribiendo hasta que una serie de ataques acabó con su vida, el 21 de septiembre de 1832. Todas sus deudas quedaron saldadas, a través de la venta de los derechos de autor de sus obras, en el año 1847. Scott es el primero de los novelistas históricos de importancia dentro de la literatura europea. En sus retratos de Escocia, Inglaterra y Europa continental, desde la época medieval hasta el siglo XVIII, mostró un agudo conocimiento de las fuerzas de la política y de la tradición, y de su influencia en los individuos. Aunque construyó sus tramas con cierta precipitación, y algunos de sus personajes resultan algo artificiales, sus obras no han perdido validez, por su irresistible atmósfera, su dignidad épica y su comprensión de la naturaleza humana. Entre los muchos escritores que captaron el estudio de Scott acerca de la relación entre las tendencias sociales y el carácter de los individuos, se encuentran el estadounidense James Fenimore Cooper, el francés Honoré de Balzac, y los ingleses Charles Dickens y William Makepeace Thackeray. Sus obras promovieron, en Gran Bretaña, un amplio interés por las tradiciones de Escocia, y en el resto de occidente el culto a los valores y la historia medieval, que caracterizó al romanticismo. Numerosos compositores pusieron música a sus textos, entre ellos Donizzetti, que escribió la ópera Lucia di Lamermoor basándose en su novela, y Schubert. Para la literatura en lengua española, la obra y la figura de Walter Scott tuvo una enorme transcendencia. De su mano entró el romanticismo tanto en España como en América Latina. El hecho de que a partir de 1808 se dieran cita en Londres un gran número de escritores, literatos y políticos, tanto españoles como hispanoamericanos, liberales en el exilio o "patriotas" en busca de apoyo para su independencia, que tradujeron y publicaron las obras de W. Scott, facilitó su difusión en Hispanoamérica y el éxito que el romanticismo alcanzó en el mundo de habla hispana. Entre 1829 y 1832 puede decirse que casi toda su obra se había traducido, muestra del interés que despertaba no sólo en los escritores sino en el público que solicitaba sus libros. Entre los muchos escritores que recibieron su influencia pueden destacarse los españoles José de Espronceda, Larra, la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, el venezolano José Antonio Echevarría y el ecuatoriano José Joaquín Olmedo.

Leyendo cómo fue su vida no deja de atraernos su figura caballeresca, pues su conducta estuvo siempre marcada por los principios que había representado en sus obras: honor, lealtad, dignidad, fortaleza, honradez. Palabras que deberían seguir teniendo significado en nuestros días y que, por desgracia, a veces parece que han desaparecido de la faz de la tierra. Sir Walter Scott escribió una novela que tiene un lazo de unión con mi propia dedicación a la lectura y la escritura. Se trata de "Ivanhoe", en la que, precisamente, aparece la figura legendaria del arquero de Sherwood, Robin Hood, llamado también Robin de Locksley. Este libro, en una edición de pastas duras y coloreadas, me lo entregó el alcalde de San Fernando, mi pueblo (más bien, mi ciudad), con ocasión de la celebración del Día del Libro, momento en que a los alumnos destacados de los centros educativos se les hacía entrega de un ejemplar de un libro. La cosa no tendría mayor relevancia si no fuera porque, al año siguiente, en la misma ceremonia, estando otra vez entre los alumnos más destacados, me entregaron de nuevo un libro como regalo: el libro tenía las pastas rojas y era muy grueso, con páginas finitas, como si fuera una Biblia. Su título (conocido por mí y que despertó las risas de mis hermanos): "Ivanhoe" de Sir Walter Scott. De esta forma, parece que este libro tiene que ver conmigo más de lo que pueda suponerse.

La figura de Robin Hood está envuelta en leyendas y en suposiciones, porque no se trata de un personaje histórico y aparece en baladas y en historias que se han sucedido en la literatura oral y escrita del Reino Unido. Como contrapunto de su figura está la del rey Juan Sin Tierra de quien estos relatos nos presenta un perfil espantoso, pues arrebató el trono a su hermano Ricardo (Corazón de León) mientras éste batallaba en la III Cruzada junto a Felipe II Augusto de Francia y Federico Barbarroja de Alemania. La contraposición entre los hombres de honor, como podían ser Corazón de León y Robin Hood y la malvada superchería de Juan Sin Tierra, sirven para poner de manifiesto todo lo malo y lo bueno de la naturaleza humana y ha sido, desde hace años un leit-motiv repetido en películas y en obras de diverso formato.

viernes, 14 de mayo de 2010

Liberar la palabra



En mi pandilla de juventud había dos muchachos muy diferentes que ya han muerto, uno a los 39 años en un accidente de tráfico (Juan Cabrerizo, médico internista) y otro hace unos años, de cáncer (Pepe Cuenca, profesor de Filosofía). No tenían nada que ver el uno con el otro, salvo que estaban siempre juntos y se conocían desde niños. Los recuerdo muchas veces porque, como ocurre con todas las personas que nos han acompañado en nuestra infancia y nuestra juventud, aparecen mezclados con las imágenes y las experiencias de la vida, a poco que pongamos en marcha el mecanismo de la memoria. Al encontrarme con este libro de Azar Nafisi, la autora de "Leer Lolita en Teherán", he recordado algo de Pepe Cuenca y, por analogía casi, ha surgido también el recuerdo de Juan, aunque él no tiene nada que ver en la experiencia que os voy a contar.

Veréis: Pepe era profesor y organizaba muchas cosas con sus alumnos, porque era muy activo y le gustaba de veras la enseñanza. Aunque había estudiado Magisterio porque no tenía medios económicos para otra cosa en aquellos momentos, luego siguió diferentes estudios y, tras diversas vicisitudes, cuando murió era profesor de Filosofía en un Instituto de Chiclana de la Frontera, donde se levantó una casa misteriosa, blanca y muy especial, que daba al mar de Sancti Petri. En una de esas ocasiones en que llevaba a cabo actividades con los alumnos se le ocurrió "liberar la palabra". No era muy aficionado a leer pero sí a despertar en los alumnos la fuerza de las convicciones. Por eso les animó, con ocasión de una efemérides, no recuerdo ahora cual, a que escribieran sus pensamientos y deseos en un papel y esos papeles, una vez escritos, no los metió en el vientre de una ballena, ni en una botella de cristal, sino en unos globos de helio que, convenientemente llenos, surcaron los cielos de Sevilla (entonces creo recordar que él trabajaba en Bellavista) llevándose la ilusión y el deseo de tantos niños. Los alumnos pidieron de todo, escribieron de todo y, aprovechando que alguien quería oir lo que tenían que decir, elevaron al aire sus mayores esperanzas, en globos blancos y verdes (porque esos eran los colores de Pepe y no busquéis el motivo en nada deportivo).

Esos alumnos no encerraron dentro de sí sus dudas, sus miedos, sus incertidumbres, sus inseguridades, sus certezas, sus luchas, sus expectativas, sino que, animados por el profesor (que sabía tanto de esos sentimientos encontrados) lanzaron al aire, "liberaron" sus palabras y, de esa forma, se sintieron mejor, reconfortados con los demás y consigo mismos.

Ese poder liberador de la palabra, que es el mismo que vemos cuando alguien, en un discurso, lanza al oído de todos sus pensamientos e ideas; el mismo que observamos en la gente que lucha sin descanso, no una hora, sino toda la vida; ese poder liberador está en los libros de Azar Nafisi y es ahí donde ella ha encontrado la forma de exorcisar sus fantasmas y de mostrarnos, abriendo una puerta tercamente cerrada, lo que se esconde detrás del fundamentalismo: la negación de la libertad de las personas.

Cosas que he callado es un inmenso testimonio y, por eso mismo, no debería pasar desapercibido. Hablar en primera persona de lo que uno ha vivido tiene una gran dosis de valentía implícita; hacerlo cuando el telón de fondo de esa biografía es un régimen totalitario que anula la capacidad personal de decidir sobre tu propia vida, es mucho más difícil.

Quizá nuestros alumnos puedan acercarse a la lectura de este libro, que podemos recomendarles o, al menos, hacerles llegar en forma de fragmentos, y aprovechar su lectura para hablar y debatir sobre situaciones que se están dando en el mundo ahora mismo, en este instante preciso en el que ellos disfrutan de una preciada libertad de pensar y de ser. Esta reflexión, a partir de una historia mostrada en primera persona, resultará mil veces más útil que una lección de historia. Porque de eso se trata.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Lectura por encargo



Nuestros blogueros, el "hondero balear" y "biblos", asiduos visitantes de este blog, coinciden en el sentido de lo que es la lectura. Ambos entienden que leer no es solamente una destreza, una habilidad o una forma de descifrar un código, sino que, en la lectura, convergen razones que la convierten en una actividad entretenida, divertida, acogedora, entusiasmante... Así que podemos encontrar cierta disparidad entre esto y el hecho de que, en las aulas, los profesores decidamos que hay libros que deben ser leídos por nuestros alumnos. Esos libros, que llamamos de "lectura obligatoria" contradicen, en sí mismos, la esencia de la lectura como acto de la voluntad humana en la búsqueda de la felicidad y, además, revela que hay diversos "niveles" en el proceso lector.
El primer nivel es puramente mecánico. A los niños se les enseña a leer en los primeros años de su escolarización. El debate sobre cuál es el momento idóneo para enseñar a leer está presente en la educación desde hace años y ha habido posturas diversas que llevaron, por ejemplo, durante cierto período de tiempo a que las maestras de preescolar no enseñaran a los niños a leer y que la lectura fuera abordada, con carácter obligatorio, en primero de primaria (o en primero de EGB, según otra nomenclatura ahora ya superada). En este sentido, los métodos de lecto-escritura han mostrado al maestro diversos caminos por donde transitar. Por su parte, la pre-lectura y la pre-escritura, han tenido un sitio en las programaciones didácticas de la etapa infantil, para preparar al alumno a recibir, de la forma más adecuada posible, el momento en que se adentrará en el conocimiento de la lectura. El proceso de enseñar a leer ha ido paralelo al de enseñar a escribir. En los diversos métodos (silábico, onomatopéyico, global) la lectura y la escritura son dos aspectos complementarios que se suceden ordenadamente en la secuencia de las actividades escolares.

Cuando, hace años, yo era maestra, enseñé a escribir a dos promociones de niños (una en Alcalá de Guadaira y otra en el Parque Alcosa), en primero de EGB. En ambos casos, con solamente un año de diferencia, utilicé el método global de Felipe González del Pino, un antiguo maestro represaliado que iba ambulante, de un colegio a otro, con sus enseñanzas prácticas sobre el método que él mismo había inventado y que se sustentaba en unos humildes materiales: unas cartulinas, una especie de pequeña estantería de madera... Todo el trabajo estaba ordenado en torno a cuatro frases, las cuatro frases mágicas que decían: "El gatito va de paseo", "El pollo mira la choza", "El muñeco feo se peina", "Abuelo, se cayó la jaula". Ni que decir tiene que estas cuatro frases abrían a los niños la puerta del paraíso, pues, a partir de ellas, se enhebraban las tareas (esa expresión que ahora vuelve de actualidad), se leía, se escribía y se resolvían problemas de matemáticas, pues el método llevaba aparejado también el aprendizaje de las cuatro reglas. Una vez llevó Felipe González del Pino a mi clase, siendo ya muy viejecito, y me riñó porque yo, que tenía veinte años y muchas ideas en la cabeza, había decidido "integrar" en el método unas cuántas ocurrencias que a él se parecían sacrílegas. Cosas de la juventud, de los maestros nuevos, me dijo.

Después de ese primer momento en el que los alumnos descubren la lectura y empiezan a leer los rótulos de la calle, los letreros de las etiquetas y despiertan la ternura y la nostalgia en sus padres, porque empiezan a recorrer un camino que ellos reviven a través de los hijos, llega el tiempo largo de afianzar la destreza en el manejo del lenguaje, de medir la velocidad lectora, de trabajar la comprensión, de ampliar el vocabulario, de utilizar con sentido el lenguaje. Este proceso es muy largo, larguísimo, y requiere sosiego, planificación y volcar en él todas las energías de las distintas parcelas del conocimiento. El alumno no aprende a leer en los tres primeros meses de primaria, sino que el verdadero aprendizaje de la lectura, y por consiguiente, de la escritura, requiere años de entrenamiento y de un entrenamiento diario. Es como si pretendiéramos manejar una bicicleta con un mes de aprendizaje y nunca más volvamos a usarla.

Desde mi experiencia como profesora he echado siempre de menos que se le dedique más tiempo al desarrollo de esa destreza, que incluye utilizar el lenguaje como elemento de comunicación en todas sus vertientes. Siempre he pensado que a este objetivo deberían subordinarse otros que se pueden confundir con esenciales cuando en realidad no lo son. Es evidente que el instrumento esencial por el cual los alumnos van a poder adentrarse en los conocimientos de las diversas ramas del saber (que ordenamos en materias a efectos de su estudio sistemático) es el lenguaje, pero no parece que en nuestra actividad didáctica este hecho quede suficientemente plasmado. Porque, si es así, quizá la lectura debería tener un tiempo específico y privilegiado, y, además, en todas las materias, no solamente en la que nos acerca al conocimiento científico de la expresión lingüística, esto es, la Lengua.

En cuanto a la escritura, es imposible escribir correctamente sin leer. La lectura es la base de la escritura, aunque no es suficiente, porque la destreza a la hora de escribir también requiere un entrenamiento. Es verdad que hay personas con mayor facilidad expresiva que otra, y también quiénes tienen unas facultades innatas con relación al lenguaje, pero no es menos cierto que el adiestramiento del alumnado, en este tema como en otros, traerá como resultado que los niveles de expresión escrita mejoren sustancialmente. Dejaremos para otro momento el referirnos a la expresión oral, esa gran olvidada de nuestro trabajo diario, en el que los alumnos son amanuenses, escribas egipciones o funcionarios con manguito, de tanto tiempo como invierten en escribir cosas no precisamente creativas. ¿Creatividad? He aquí otra cuestión colateral que aparece de pronto.

Cuando se supone que ya el alumno ha aprendido a leer suficientemente, los profesores tendemos a impulsar su gusto por la lectura a través de las que podemos denominar "libros por encargo". Les pedimos que lean tal o cual libro y, en ocasiones, les hacemos exámenes de los libros, o les encargamos un trabajo sobre los mismos, una ficha bibliográfica, algo que demuestre que lo han leído. Los alumnos leen el libro porque se les ha encargado y porque de ello depende su nota en las evaluaciones. Y es entonces cuando se produce el curioso hecho de que haya alumnos lectores que no lean esos libros, que hagan como que los leen, que salgan del paso pero sin leerlos. Esto ocurre con mucha frecuencia. ¿Por qué? Se nos ocurren algunas respuestas: porque los alumnos lectores tienen su propio gusto por la lectura y no leen sin ganas un libro; porque, aunque no lean esos libros, tienen recursos suficientes como para salir del paso sin tener que leerlos: leen transversalmente; porque no están acostumbrados a leer por obligación y les cuesta...

Este es un debate interesante. ¿Hay que obligar a los niños a leer libros determinados o impulsar que lean lo que sea? ¿Es mejor libros obligatorios o libros recomendados? ¿Se eligen bien los libros obligatorios o los recomendados? ¿Tienen alguna opinión los alumnos en la elección de esos libros? ¿Qué criterios seguimos los profesores para hacer esas recomendaciones o encargos? ¿Se evalúa el resultados de esas lecturas impuestas con algo más que con un examen? Etc. etc. etc.

martes, 11 de mayo de 2010

Mortadelo, Ibáñez y los niños felices


Dedicado a Tony Mele, experto "mortadelista" y creador de Rudolf The Bad, en su cumpleaños

Entre estas dos imágenes de Mortadelo y Filemón hay algunas diferencias, porque, aunque no hayas reparado en ello, los personajes fueron cambiando su fisonomía con el paso del tiempo. Francisco Ibáñez, su autor, trabajador infatigable, no ha dejado de sacar a la luz historietas de estos especialísimos detectives, pero las imágenes se han adaptado a los tiempos, al igual que el contenido de las historias. Aunque no lo creas, a través de los "Mortadelos" un niño puede conocer la actividad política, cultural, social y deportiva, desde sus inicios hasta la fecha. Porque, con su toque de humor Ibáñez consigue poner sobre la mesa muchísimas cuestiones de toda naturaleza y así sus lectores se pueden enterar de acontecimientos de diverso tipo. Los tebeos de Mortadelo y Filemón son una crónica viva de la actualidad, por eso han perdurado a lo largo de muchos años, a diferencia de otros personajes de tebeo que han pasado a la historia y quedan en el terreno de la nostalgia (Las Hermanas Gilda, Carpanta, Zipi y Zape, Rigoberto Picaporte, La Familia Cebolleta, etc.). Mortadelo y Filemón son de ahora y de antes, no se han quedado atrapados en un tiempo que ya finalizó y hacen reir a nuestros niños, como antes nos hicieron reir a nosotros, incluso a nuestros padres. En sus páginas están Vicente Patente, Ofelia, Irma y tantos otros que son los acompañantes necesarios a los personajes principales, esos dos detectives que ven la vida de una forma tan peculiar.

A veces se ha escrito o discutido sobre si es posible dar el paso entre los Mortadelos y la que podemos considerar literatura con mayúsculas. En esto hay opiniones diversas, algunos piensan que no necesariamente un niño que lee tebeos llegará a ser, en su día, un lector. También hay quien dice lo contrario, que es muy probable que los acérrimos lectores de historietas sean luego lectores de otro tipo de libros y de historias. Como en casi todo, opiniones diversas.

Las opiniones de cada uno vienen marcadas, muchas veces, por nuestra propia experiencia vital y en ese sentido, te digo, amigo lector, que sí creo en la teoría de que, a partir de los tebeos, se puede llegar a ser un gran lector de todo tipo de obras. Pero esto hay que situarlo en su contexto: un niño que lee tebeos es, seguramente, un niño que tiene en su casa posibilidad de leer libros, de leer periódicos y observa a sus padres que son, asimismo, lectores. No siempre ocurre así, lo sé, pero en muchos casos este es el retrato de la situación. He visto con claridad y en primera persona, cómo desde el mundo de tebeo, del cuento, de los libros ilustrados, de los libros de dibujos, se puede ir dando pasos hacia delante, hacia la gran literatura, hacia la lectura que no solamente nos distrae, sino también nos enseña.

Pero, piénsalo, aunque no fuera así, aunque ese niño únicamente recalara en Mortadelo, imagina cuántas horas de risa, cuántas horas felices, cuánto tiempo soñando, cuánto espacio ganado en su vida. Cuánta compañía, cuánta complicidad, cuánto vacío que se llena, cuánto juego, cuántas tardes gozosas.

Así que reivindico el Mortadelo que los hace felices, que los hizo felices, que nos hizo felices y también el momento en que llegó Tin-Tín y en que llegó Astérix, y Allende y Laura Gallego y Harry Potter... Y de ahí, a Tocqueville y hasta quién sabe dónde...

lunes, 10 de mayo de 2010

Recuerda



La editorial Ariel tiene en su página web la sinopsis del libro que queremos comentar:

La Alemania nazi impuso un sistema social sin precedentes en la historia: rígido, jerárquico y con la figura deificada de Hitler en la cúspide. La historia social del Tercer Reich es el relato de la vida cotidiana de hombres, mujeres y niños en aquel entorno social enloquecido y un análisis de la vida cultural en condiciones extremas: de los escritores e intelectuales partidarios del régimen a los críticos y sus excesos; del cine y las artes plásticas como propaganda a la férrea censura sobre los creadores; de la prensa oficial al humor callejero que iba de boca en boca; de la pujante industria a la agricultura que debía nutrir a la nación: de la élite aristocrática a los judíos perseguidos; del papel de la mujer como madre de niños arios al adoctrinamiento de la juventud en los ideales del nazismo; del funcionamiento del ejército al de la justicia; del papel de las universidades al de la religión.

Y, sobre su autor, deja dicho:

Richard Grunberger nació en 1924 en Austria de padres judíos. Después de la Anexión en 1938 fue deportado y acabó como refugiado en Inglaterra, donde vivió hasta su muerte en 2005. Está considerado como el historiador más representativo de la Generación de refugiados.

Todo lo que se refiere al nazismo deja honda huella en los lectores. Recordad el éxito entre nuestros alumnos del libro que leyeron el año pasado "El niño con el pijama de rayas" de John Boyne. Este éxito tiene mucho que ver con el horror que causan los acontecimientos que tuvieron lugar en esos años en Alemania a raiz de la implantación del régimen nazi. Por eso, porque la historia del nazismo no es solamente la de los grandes nombres, la de la alta política, es por lo que este libro de Ariel, escrito por un historiador de la llamada Generación de Refugiados, tiene tanto interés y resulta tan importante de conocer. Hemos podido intuir lo que en él se dice, pero he aquí la confirmación, la evidencia y los datos, sobre todo, los datos, que son el elemento en el que mejor se mueve la Historia, cuando ya se escribe con mayúsculas.

domingo, 9 de mayo de 2010

Nada


Carmen Laforet escribió "Nada" con veintiún años. Con veintitrés la obra ganó el Primer Premio Nadal de Novela, convocado por la editorial Destino. En 2004, a la muerte de Carmen Laforet, la novela seguía siendo una de las más vendidas de la historia de la literatura española y reportando derechos de autor.

He leído en un día y medio la obra biográfica "Carmen Laforet. Una mujer en fuga" editada por RBA y escrita por Israel Rolón y Anna Caballé. Tengo que deciros que me ha parecido impresionante. Una obra impresionante, para una mujer impresionante. Os la recomiendo a todos. Porque he sacado una enseñanza de su lectura: la frecuencia con la que las mujeres ceden ante los demás (ante la familia, ante el marido, ante las normas, ante la murmuración, ante la sociedad) y dejan de desarrollar su talento, porque prefieren optar a "ser amadas". Nada más lejos de la realidad, nada más frustrante, nada más imposible. No es el único caso, ni el primer caso, pero sí es un caso que nos produce impotencia, porque quién sabe cuántos libros podría haber escrito Laforet libre del corsé que la oprimió toda su vida.

No os contaré de qué va la biografía, porque espero que cada uno de vosotros la descubra, pero sí quiero deciros que me ha causado un gran impacto su lectura. Y que voy a intentar releer "Nada" en estos días. Por el libro de Caballé y Rolon pasan múltiples personajes de la vida social y cultural española: Francisco Rabal y Asunción Balaguer (pues Benito Rabal, hijo de ambos, se casó con la tercera hija de Laforet); María Teresa León y Rafael Alberti, Pedro Salinas, Miguel Delibes, Cela, editores como Lara o Vergés; Lilí Álvarez, la tenista; periodistas, escritores, diplomáticos, embajadores, todos ellos relacionados de una forma o de otra con la escritora, a lo largo de sus ochenta y dos años de vida.
El problema de la creación literaria, de la sequía del escritor, el problema del folio en blanco, de la falta de inspiración o de trabajo para llevar a cabo una obra, todo ello aparece en la peripecia biográfica que el libro describe, apoyándose en la correspondencia de Carmen Laforet y en muchos testimonios. La familia no quiso colaborar en el proyecto y, por lo que parece, no está satisfecha con que hayan salido a la luz cuestiones que estaban en la sombra. Su hijo, Agustín Cerezales, también escritor, dedicó a su madre unas emotivas palabras con motivo de su muerte, en el año 2004, que se publicaron en el periódico "El País", donde la misma Carmen Laforet había escrito una serie de artículos, los últimos de su vida, antes de caer en el vacío.
Me piden, madre, que escriba algo sobre ti. Todavía no sé si debo hacerlo. Escribir ahora de ti es escribir sobre tu muerte, con el frío, todavía en los labios, del mármol fugitivo. No pensaba, no, escribir hoy de ti. Vagamente sentía el anhelo de, algún día, reunir en palabras lo que nos ha pasado. Esperaba poder esperar, dejar que el río de la tristeza fuera colmando el ancho vaso del vacío, hasta desbordarlo. Y sin embargo, aquí estoy, dispuesto a contar, a decir algo de lo que sé o creo saber de ti, a quien quiera oírlo. Has muerto, y tu muerte es la nieve. No duele. Es silencio. Es dulce y bella. Has muerto, y esa muerte tuya se me hace mía. Soy carne de tu carne. Muero contigo. Dejo yo también de ser, de estar aquí. Se desvanece el miedo, se apacigua el deseo. Tu mano ya no está en mi mano, el olor de tu piel ya no acaricia el aire, tus bromas tan sutiles ya no fruncen tu ceño tan severo, somos árbol y piedra escondidos en el bosque.

Llena de inseguridades, víctima a partir de los 60 de una patológica fragilidad emocional, el destino de Laforet no se puede separar del de la mujer en lo más negro de la España franquista: el rechazo a la fiscalización intelectual de su marido, el conflicto entre el amor a sus hijos, sus deseos de viajar y vivir la vida con intensidad y su rechazo al papel de la madre de familia tal como lo entendía la sociedad española... (Diario digital "El Periódico.com" 5 de mayo 2010).

sábado, 8 de mayo de 2010

Neuman, en tránsito


En la pérgola de la Feria del Libro de Sevilla están conversando Andrés Neuman, escritor y Manuel Pedraz, periodista. Se trata de comentar el nuevo libro de Neuman, "Cómo viajar sin ver" (editado por Alfaguara), que es algo así como "Si hoy es martes, esto es Bélgica", pero en palabras y no en imágenes. Neuman cuenta el motivo por el cual, cuando estaba haciendo la gira promocional por Hispanoamérica de su libro "El viajero del siglo" (que ganó el Premio Alfaguara de Novela y el Premio de la Crítica), las vivencias que surgen en torno a ese viaje han dado lugar a otro libro. Por eso la charla está salpicada de referencias a los aviones, al turismo, a ese incesante ir y venir que se produce en los aeropuertos. "Los aeropuertos son un reflejo de la política, allí nos tratan de forma diferente, según sea nuestra nacionalidad". "El bosque de maletas perdidas" es la expresión que usa el escritor para aludir a ese momento en que las cintas transportadoras devuelven a sus dueños sus pertenencias, después del paréntesis del viaje.
Para este escritor, nacido en Buenos Aires pero que vive en Granada (quizá por eso su voz suena a Luis García Montero cuando lee sus versos y explica que comenzó en la poesía "que es la puerta de entrada y la de salida a la escritura") los aeropuertos son el momento en que el hombre moderno puede detenerse de todo el bullir de su existencia. El tiempo de espera que impone el tráfico aéreo es la forma en que la sociedad de las máquinas y el progreso hace que el hombre se pare a pensar.
"Ya somos todos japoneses" dice con sentido del humor que hace sonreir a los asistentes al acto (muchos, a pesar de que hace frío y parece que va a llover, como él mismo hace notar). Viajamos aceleradamente y tomamos fotos de nuestros viajes porque, de otra manera, no tendríamos ocasión de ver las cosas. Porque viajamos sin ver y estamos permanentemente en tránsito.
En estos momentos se produce la irrupción en el acto de un "espontáneo" (el autor expresa su asombro por ello: "pensaba que esto era solamente en los toros"): un niño intenta subirse al escenario y su padre lo detiene tirándole del chándal, es una escena imposible en el momento más íntimo del acto, cuando la voz del escritor se oye por un altavoz recitando el poema "póstumo" que escribió en uno de los aviones, al notar sospechosas turbulencias que le hicieron imaginar lo peor.
Con sólo una libreta como equipaje de mano (esto me suena mucho) el escritor Andrés Neuman, a quien la crítica considera, casi de forma unánime, uno de los tres o cuatro escritores del momento que tienen verdadero interés, ha recorrido aeropuertos de diversos países hispanoamericanos y ha comparado lenguajes, formularios de aduanas, costumbres de viajes, salas de espera y hasta el lenguaje de las azafatas. En su libro viene a decirnos que un viaje tiene mucho que ver con abrirse al mundo, con mostrarse dispuesto a olvidarse de uno mismo y acercarse a los otros.
Su reflexión me ha hecho pensar: leer un libro es hacer un viaje, salir de nosotros y adentrarse en lo que otros han vivido, pensado o imaginado. Y lo pienso mientras llevo en la mano una bolsa amarilla que contiene el libro sobre la vida de Carmen Laforet. En cuanto he llegado a casa, he leído la mitad del libro y he escrito estas palabras.

viernes, 7 de mayo de 2010

Larga es la ausencia


Tu soledad, Abril, todo lo llena.
Colma de luz la espuma y la corriente.
Aurora niña con su sol reciente.
Toro en golpe de mar como mi pena.

La soledad del corazón resuena
desierto ya como un reloj viviente,
como un reloj que late porque siente
la marcha de tu pie sobre la arena.

Y así vas caminando sangre adentro,
sangre hacia arriba, hacia el primer encuentro,
sangre hacia ayer en la memoria mía;

¡ay, corazón, donde me pisas tanto¡,
¡qué soledad sin ti, cierva de llanto¡
qué soledad de luz buscando el día.

Canción del esposo soldado


He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacía mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

(Fragmento)

miércoles, 5 de mayo de 2010

María Sanz en la Feria del Libro de Sevilla


La poeta María Sanz, que ya trajimos a este blog hace algún tiempo, estará presente en la Feria del Libro de Sevilla con su nuevo poemario, ganador del Premio ApoloyBaco de poesía, titulado "La luz no usada" y publicado por Guadalturia. El libro tiene a la ciudad, a sus lugares más recónditos e íntimos, como protagonista.

Aquí os dejamos el calendario y horario de firmas de su nuevo libro por María Sanz, por si los lectores de este blog quieren tener la ocasión de conocer directamente a esta poeta que nos encanta:


Jueves día 6, de 20 a 21 h., stand El Corte Inglés

Viernes día 7, de 19 a 21 h., stand Librería Céfiro

Domingo día 9, de 19 a 21 h., stand Guadalturia

Jueves día 13, de 19 a 20 h., stand Casa del Libro


(Ahora: un secreto que sólo tú, lector de este blog, conoces: Ha sido la propia María Sanz la que nos ha contado esta noticia)

Feria del Libro Sevilla 2010: Y los libros en las plazas...


La Plaza Nueva y la Plaza de San Francisco son los escenarios de la nueva edición de la Feria del Libro de Sevilla que se celebrará durante los días 6 al 16 de mayo. Es una oportunidad única de ver de cerca a los autores (si eres mitómano), de encontrar libros que, quizá, tenías pensado leer; de revolver en las novedades; de pasear entre casetas llenas de hojas impresas y de asistir a actividades, todas de entrada libre, en la carpa, la pérgola o el apeadero. El ambiente que se respira cuando uno se pasea por las ferias del libro es de complicidad entre los viandantes, porque a todos les uno lo mismo: el amor por la letra impresa, por la palabra, en suma.

Iremos trayendo aquí algunas actividades o libros que nos parezcan de interés, pero, mientras tanto, y para que vayáis conociendo el contenido de la Feria de este año, que se dedica a Miguel Hernández, ahí va el enlace con la página oficial, que recoge muchísima información útil para estar en la Feria sabiendo a lo que se va. Para no perderse nada, o casi nada...

Seguiremos...

lunes, 3 de mayo de 2010

El vendedor de cuentos y otros libros para jóvenes









Vamos a dedicar un espacio a recomendar libros para nuestros jóvenes de quince a dieciocho años. El primero de ellos, que da título a la entrada del blog, es "El vendedor de cuentos" y su autor alguien conocido ya porque escribió el superéxito "El mundo de Sofía", del que tenemos un fragmento recogido en el Proyecto Almanaque.

Os cuento algo de este libro:

Petter el Araña es un personaje bastante atípico. Su gran imaginación, su asombrosa capacidad de fabular, su poder de manipular, su inquietante necesidad de huir… lo hacen un ser único y le llevan a vivir una vida en la que las fronteras entre la realidad y la fantasía, el recuerdo y la invención, la amenaza y la paranoia están más bien desdibujadas. La novela se construye como una narración voluntariamente desordenada, cuyo hilo conductor es el relato autobiográfico de su protagonista, en la que la incursión de cuentos y de anécdotas pretendidamente poco verosímiles van conformando el tono de misterio y fantasía tan característico de Gaarder.

Para encontrarlo, tenéis que tener en cuenta estos datos:

Título: El vendedor de cuentos
Escritor: Jostein Gaarder
Traductor: Kirsti Baggethun, Asunción Lorenzo
Editorial: Siruela
Colección: Las tres edades. Biblioteca Gaarder
Ciudad: Madrid, 2010

Como véis, os he anotado los datos que corresponden a la ficha bibliográfica del libro, para que sea más fácil encontrarlo.

Ahora, otra recomendación: "La modelo descalza" de Jordi Sierra i Fabra

Jon Boix es periodista. Acaba de regresar a Barcelona tras un viaje por África que ha realizado para investigar las mafias que buscan nuevas modelos jóvenes para nutrir las principales pasarelas de moda. Nada más llegar recibe una noticia que le hace recordar una parte dolorosa de su pasado: Alejandra, su ex novia, una famosísima top-model, acaba de ser detenida acusada de asesinato tras despertar cubierta de sangre junto al cadáver de otro conocido modelo internacional. Envuelta en numerosos escándalos, la prensa se ceba con ella; pero Jon la conoce y emprenderá su propia investigación contrarreloj para demostrar su inocencia.

He aquí los datos:

Título: La modelo descalza
Escritor: Jordi Sierra i Fabra
Editorial: Siruela
Colección: Las tres edades
Ciudad: Madrid, 2010
Nuestras recomendaciones se dirigen ahora a unos alumnos de edad más joven, en concreto, de doce a catorce años:

El primer libro que recomendamos para esta edad es "Dark Dude" de Óscar Hijuelos.

En Harlem ser un niño latino blanco es difícil. En la escuela estás expuesto al resentimiento de los negros y de otros hispanos. Pero aquí no se acaban los problemas para Rico. En el barrio donde vive, el alcoholismo, la droga y la violencia campean. La relación con sus padres, inmigrantes cubanos que les cuesta integrarse, no es fácil y para colmo lo quieren enviar a una academia militar. Rico decide tomar las riendas de su vida y se escapa a vivir a una granja muy lejos de Nueva York, en Wisconsin. Allí descubrirá una vida distinta, con otro ritmo y que ofrece una serie de beneficios. Sin embargo, estar lejos de sus seres queridos es más duro de lo que parece.

Sus datos bibliográficos son éstos:

Título: Dark Dude
Escritor: Óscar Hijuelos
Traductor: Alberto Jiménez Rioja
Editorial: Everest
Ciudad: León, 2009

La segunda recomendación para estos jóvenes lectores se llama "Septimus en la isla encantada" y su autora es Angie Sange.

Marcia, la Maga Extraordinaria, asciende a Septimus a Aprendiz Superior por su labor en la Búsqueda, pero este tiene que partir lo antes posible a lomos de su dragón Escupefuego para recoger a sus amigos, que siguen en el Mercado Fronterizo. Tía Zelda sufre entonces una terrible visión futura: Septimus corre un gran peligro. Es preciso que retenga al Aprendiz para entregarle un poderoso amuleto vivo que ha despertado para él. Ajeno a todo lo que se avecina, Septimus rechaza el amuleto y de regreso se ve incapaz de hacer frente a una gran tormenta que le obliga a cambiar su rumbo hacia una enigmática isla donde se siente observado por una figura fantasmagórica.

Terminamos esta entrada con los datos del libro de Septimus:

Título: Septimus en la isla encantada
Escritor: Angie Sage
Ilustrador: Mark Zug
Traductor: Teresa Camprodón Alberca
Editorial: Montena
Colección: Serie Infinita. Septimus
Ciudad: Barcelona, 2010

Que os aproveche.