lunes, 15 de marzo de 2010

¿Quién escribió El Lazarillo?


He aquí la gran pregunta que ha mantenido en vilo a los estudiosos durante más de cuatro siglos. ¿Quién escribió El Lazarillo de Tormes, esa obra clásica que nos han mandado leer en los colegios e institutos desde siempre?

Pues vayamos por partes, porque la cosa es misteriosa y promete entretenernos más que una novela de Agatha Christie.

La paleógrafa gaditana Mercedes Agulló va a publicar de inmediato una investigación en un libro titulado "A vueltas con el autor del Lazarillo". La edición correrá a cargo de la Editorial Calambur, en su colección Biblioteca Litterae. En esa investigación dará a conocer el nombre del autor del libro, que se publicó anónimamente, en el año 1554 en cuatro lugares distintos. Desde el principio pasó a engrosar el Catálogo de Libros Prohibidos y por ello su lectura fue muy selectiva, por personas que lo tenían oculto y lo habían logrado conseguir en los escasos cinco años en los que circuló antes de la prohibición.

Las ediciones que volvieron a salir a partir del año 1573 siempre fueron censuradas, pues el texto primitivo no se ha recuperado hasta tiempos modernos. Ya Menéndez Pelayo se interesó por el tema de la autoría y sus teorías han sido seguidas por otros expertos, que han intentado construir una hipótesis que avalara la idea de los posibles autores que han ido surgiendo.

Si entras en la Red, podrás ver noticias de supuestos autores, todos ellos diferentes, argumentados por especialistas de distintos países incluso: Alfonso de Valdés, Luis Vives, entre otros, han sido considerados los autores del libro.

Pero he aquí que Mercedes Agulló tras una detectivesca, pero rigurosa y científica búsqueda, halla en los documentos de Juan López de Velasco, el encargado de publicar el Lazarillo expurgado de 1573, un inventario de los bienes de alguien que los había depositado en su poder, al nombrarlo albacea testamentario. Ese "alguien", poseedor de las correcciones del Lazarillo, es decir, del papel que demuestra quién escribió la obra, no es otro que Don Diego Hurtado de Mendoza, a quien Mercedes Agulló considera el autor de la obra, en contra de las opiniones de otros reputados estudiosos, como hemos mencionado ya.

Curiosamente, la más antigua tradición sobre El Lazarillo atribuía su teoría a Don Diego, como puede atestiguarse en las crónicas de Tomás Tamayo, historiador de Toledo. Pero luego, después de siglos de esta atribución sin probar, se echó mano de otros autores, como los que hemos citado. En el hallazgo de Mercedes Agulló se encuentra un gran número de documentos que atestiguan todo esto y arrojan luz sobre este interesante tema de la historia de la literatura española, no en vano El Lazarillo es considerado la primera novela moderna.

Dos personajes aparecen en este telón de fondo que he resumido para vosotros. Dos personajes que me parecen fascinantes y a los que ahora quiero dedicar algunas palabras. El primero de ellos es Don Diego Hurtado de Mendoza, cuya vida bien puede servir para una serie de televisión, al estilo de Águila Roja o de una película como Alatriste. Don Diego Hurtado de Mendoza es el ejemplo de caballero renacentista, hombre de armas y de letras, que tuvo una peripecia vital fascinante, como puede uno ver en cuanto se bucea en su historia.

Don Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575) fue hijo del primer alcaide de la Alhambra y allí nació. Tenía una gran formación en filosofía, leyes y humanidades, pero también era un hombre de acción que destacó como militar y diplomático. Además de la obra que ahora se anuncia como suya, es autor de las crónicas tituladas "Guerra de Granada". Sus avatares biográficos lo llevaron a Italia y tuvo además problemas con la justicia debido a una serie de conspiraciones que lo apartaron del favor real, primero de Carlos V y luego de su hijo Felipe II.

Era un buen poeta, de quien dijo el mismísimo Lope de Vega: ¿Qué cosa aventaja a una redondilla de Don Diego Hurtado de Mendoza? Fue políglota, humanista, bibliófilo (su biblioteca la cedió al rey Felipe II y forma parte de la gran biblioteca de El Escorial). Curiosamente, la investigadora Rosa Navarro, que durante años le ha seguido la pista al Lazarillo, acaba de publicar que Hurtado de Mendoza fue el autor de la segunda parte del libro, que salió a la luz en Amberes. Un maravilloso embrollo como podéis ver.

La otra figura que me interesa destacar, es la de Mercedes Agulló. Se me ha olvidado comentar el pequeño detalle de que tiene 84 años. Sí, habéis leído bien. Lleva toda la vida investigando y, desde luego, no ha tirado la toalla. Vive en El Puerto de Santa María y desde los 23 años se dedica a la investigación paleográfica, que es cosa complicada, y lo sé de buena tinta, porque estudié dos años de Paleografía en la carrera y me resultaba dificilísimo.

Mercedes Agulló dice que el motivo por el que Hurtado de Mendoza no firmó su libro, fue por miedo a la Inquisición y miedo a Felipe II, que era el Rey. Cuando habla de su trabajo, expone tal cantidad de recovecos que da gusto oírla hablar. Y, sobre todo, da gusto que tenga 84 años y que empezara este trabajo sobre El Lazarillo a los 79, porque confiesa que ha estado cinco años dedicada al tema.

No me digáis que no levanta el ánimo casos como éste. Quién no desearía tener tal actividad intelectual a los 84 años, tal entusiasmo, tan buena cabeza, como dice la gente en plan informal. Qué envidia, Doña Mercedes...

Os invito a que leáis "A vueltas con el autor del Lazarillo" de Mercedes Agulló, que busquéis por ahí datos de Don Diego Hurtado de Mendoza, y, sobre todo, que leáis El Lazarillo, sabiendo la intrincada búsqueda y la emocionante aventura que lo rodea.



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