lunes, 29 de marzo de 2010

Eudora Welty


Os traigo a una autora nueva. No quiero decir nueva, sino poco conocida. Creo que en nuestra biblioteca no hay nada de ella, pero intentaremos remediarlo adquiriendo su principal obra de la que os inserto la reseña que hace Lecturalia, ante la edición de 2009 hecha por la editorial Impedimenta:


Galardonada con el prestigioso Premio Pulitzer, La hija del optimista es, sin duda, la obra maestra de Eudora Welty. En la tradición de la más brillante novela sureña —de la que forman parte William Faulkner, Truman Capote, Robert Penn Warren y Carson McCullers—, narra la historia de Laurel McKelva, una mujer de mediana edad que viaja a Nueva Orleans para hacerse cargo de su padre, un juez retirado que ha de someterse a una operación quirúrgica. El juez no logra recuperarse, y muere lentamente. Será entonces cuando Laurel emprenda un largo viaje de regreso a su hogar familiar en Mount Salus, Mississippi, llevando consigo el cuerpo de su padre, y siempre vigilada por la segunda esposa de éste, Fay, una mujer orgullosa y más joven que Laurel. En la enorme casa, rodeada de sus antiguos conocidos y de las paredes que la vieron crecer, Laurel ha de enfrentarse a los fantasmas de su juventud y a las deudas del pasado.


También incluyo una reseña biográfica sobre esta escritora, recogida de la misma web de Lecturalia:


Escritora norteamericana, nació el 13 de abril de 1909 y murió en el año 2001 a causa de problemas cardiopulmonares, cuando tenía noventa y dos años.


Entre otras narraciones, destacan Una cortina de verdor, de 1941, y Las manzanas doradas, de 1949, en donde nos cuenta la existencia y relaciones personales de los habitantes de una ciudad, donde los lazos de sangre se extienden como si fueran una pequeña familia, algo común en esta narradora, donde retrata con minuciosa precisión al vendedor, a la vecina, al maestro de la escuela… Todos ellos son protagonistas importantes de su literatura.


Sus narraciones, a menudo ambientadas en el sur de los Estados Unidos, y en especial en el Estado de Mississipi, la convirtieron en una de las escritoras sureñas de mayor prestigio. En una entrevista concedida en el año 1991 define en una pequeña frase toda su filosofía narrativa: “… se describe sobre la vida cotidiana, pues aunque no se trate del mismo tipo de historia, siempre se habla del ser humano…”.


Curiosamente Steve Corner, programador y gestor de correo electrónico, puso el nombre de la autora a dicho programa (Eudora), en homenaje a una de sus novelas, donde la protagonista es una empleada de correos.


Eudora Welty me ha parecido un personaje interesante y su obra digna de ser leída. Es uno de esos nombres que nos llegan a través de mil vericuetos pero que, cuando se conocen, se incorporan a la galería de los autores que uno lee y relee. Esas narraciones que se adentran en la vida de las personas, que plasman los detalles de la vida cotidiana, tan importante y decisiva para todos, me han interesado siempre. De ahí que haya recalado en Eudora Welty y que quiera compartir con vosotros este descubrimiento. Quizá algún lector de este blog ya la conozca y haya leído algo suyo. Entonces podía contarlo a través de nuestros comentarios y sería interesante saber ese punto de vista. Podéis conocerla más a través del enlace que he insertado en su nombre, pues se trata de la Eudora Welty Foundation, con sede en Jackson, cuya web es muy bonita e ilustrativa.


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