martes, 23 de febrero de 2010

Uno de mis poetas






Andaba yo buscando algunos poemas para ilustrar esta semana de Andalucía, antesala de días festivos y recordatorio de la tierra en que nacimos y vivimos. Y así, he recalado en un poeta que, desde hace muchos años, es uno de los que más siento y más leo. Muchos reconoceréis sus poemas, pero, seguramente, para otros será una sorpresa este Manuel Altolaguirre que hoy os traigo.

Nació en Málaga, en 1905 y su padre fue también poeta, pero diferente al hijo, un poeta festivo, un poeta que pregonaba lo mejor de su tierra. Aunque estudió Derecho, fue abogado por un tiempo muy escaso. Porque, veréis...

Quiso la casualidad que un día, tras escribir unos versos a su madre, Manuel los enseñara a la criada de su casa. Ésta tenía un novio tipógrafo y pensó, al leer esos versos tan bonitos, que quedarían estupendamente si se imprimían. Y allí que fue con Altolaguirre niño, a la imprenta en que trabajaba su novio. Allí Altolaguirre se quedó para siempre ya enganchado al olor de la tinta, a los tipos, a las máquinas, así se convirtió en impresor, además de continuar con su oficio de poeta, éste sí, ejercido durante muchos años, aunque murió muy joven, en 1959.

Fundó la Revista "Ambos" y luego "Sur" y, más tarde, "Litoral", la preciosa Revista que está en nuestra biblioteca y que continúa la tradición de sus creadores (Altolaguirre, Emilio Prados y el también poeta José María Hinojosa): un magnífico contenido en un envoltorio precioso.

En esa Revista publicó Altolaguirre su primer libro "Las islas invitadas" y, desde esos primeros años en Málaga, continuó en Madrid y luego, tras el exilio, en Cuba y México, escribiendo poemas, creando Revistas e imprentas, incluso haciendo otras muchas actividades creativas, como escribir guiones de cine.

La poesía de Altolaguirre respira intimismo y sinceridad. Me parece un extraordinario poeta, desconocido por muchos o quizá, oscurecido, porque su vida y su obra coincidieron con una constelación de escritores de gran altura. Sin embargo, en cuanto se profundiza en su poesía podemos observar sus valores, algo que te deja huella sin duda.

Además, fue una persona generosa, que acogía a los compatriotas y a los artistas dándoles un sitio donde publicar, incluso una casa donde vivir.

En estas fechas previas al Día de Andalucía he aquí unas muestras de la obra de un poeta andaluz, que siguió siéndolo, al modo que tenemos los andaluces de llevarnos consigo nuestra tierra, cuando vivió en Cuba o en México.

CONTIGO

No estás tan sola sin mí.
Mi soledad te acompaña.
Yo desterrado, tú ausente.
¿Quién de los dos tiene patria?

Nos une el cielo y el mar.
El pensamiento y las lágrimas.
Islas y nubes de olvido
a ti y a mí nos separan.

¿Mi luz aleja tu noche?
¿Tu noche apaga mis ansias?
¿Tu voz penetra en mi muerte?
¿Mi muerte se fue y te alcanza?

En mis labios los recuerdos.
En tus ojos la esperanza.
No estoy tan solo sin ti.
Tu soledad me acompaña.


CERRANDO LOS OJOS

Huyo del mal que me enoja
buscando el bien que me falta.
Más que las penas que tengo
me duelen las esperanzas.

Tempestades de deseos
contra los muros del alba
rompen sus olas. Me ciegan
los tumultos que levantan.

Nido en el mar. Cuna a flote. .
La flor que lucha en el agua.
me sostiene mar adentro.

y mar afuera me lanza. .
Cierro los ojos y miro.
el tiempo interior que canta. .


SEPARACIÓN
Mi soledad llevo dentro,
torre de ciegas ventanas.

Cuando mis brazos extiendo
abro sus puertas de entrada
y doy camino alfombrado
al que quiera visitarla.
Pintó el recuerdo los cuadros
que decoran sus estancias.
Allí mis pasadas dichas
con mi pena de hoy contrastan.

¡Qué juntos los dos estábamos!
¿Quién el cuerpo? ¿Quién el alma?
Nuestra separación última,
¡qué muerte fue tan amarga!

Ahora dentro de mí llevo
mi alta soledad delgada.

(Fuente: página web sobre Poetas Andaluces)

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