jueves, 31 de diciembre de 2009

Miguel



Una vez los Reyes Magos, con la adecuada intervención de mi madre, me trajeron el disco de Serrat sobre Miguel Hernández. Antes de eso, y después, yo había leído toda su obra. La poesía y los libros biográficos, los ensayos sobre su vida y su obra.
Creo que conozco casi toda su poesía de memoria. Me quedo con su poesía amorosa, con "Cancionero y romancero de ausencia". El disco de Serrat ayudó muchísimo a que una gran cantidad de personas se acercaran a su obra y eso que no es un disco fácil, todo lo contrario.
Miguel Hernández fue un poeta peculiar. Hay quien lo considera un poeta menor, mediatizado por la política y por sus ideas. Pero creo que, quiénes esto opinan, no han leído con detalle su poesía, más allá de lo que en vida defendió y que pertenece a la esfera de sus convicciones que todos debemos respetar.
A mí me resulta un personaje entrañable, misterioso, que anda en la trastienda de la poesía, porque nunca estuvo en la misma onda de otros poetas, con vivencias diferentes y biografías más amables. A pesar de que ser poeta es muy duro. Ver la vida a través de los versos debe ser complicado, mucho más en momentos convulsos como los que a él, como a otros muchos, le tocó vivir.
En este año 2010 se celebra el primer centenario de su nacimiento. Hay una serie de actos programados por la Fundación que lleva su nombre, que quiere declarar este 2010 como Año Hernandiano. Mientras pensamos qué podemos hacer en el Instituto para acercar a los alumnos a este poeta, vamos a recordar su vida y su obra.

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